Sudáfrica acosa a la naranja valenciana

Campo de clementinas Marisol que se están pudriendo en los árboles al no haberse podido recolectar por falta de demanda. /txema rodríguez
Campo de clementinas Marisol que se están pudriendo en los árboles al no haberse podido recolectar por falta de demanda. / txema rodríguez

Mientras en contienente vecino aumenta su superficie citrícola para exportar a la UE, parte de la producción regional se pudre

Vicente Lladró
VICENTE LLADRÓValencia

El Comité de Gestión de los exportadores de cítricos ha alertado del crecimiento exponencial que está registrando la citricultura de Sudáfrica y de las negativas consecuencias que ello está teniendo para la producción española, cuyas variedades tempranas se están viendo apartadas del mercado europeo por la tremenda avalancha de la oferta de dicho país, que goza de un trato preferente para vender en la Unión Europea.

Vicente Bordils, presidente del Comité, ha explicado a LAS PROVINCIAS que el difícil inicio de la campaña de exportación citrícola española se ha debido a la conjunción de varias causas adversas: retraso de maduración de las variedades precoces, elevada presencia de mandarinas tardías de Sudáfrica en todos los países de la UE, ausencia de frío que incentive el consumo en el centro y norte de Europa, lluvias persistentes y torrenciales, protestas que han bloqueado autopistas en Francia por las subidas de los combustibles... Sin embargo, mientras que la mayoría de estos motivos son «coyunturales e imprevisibles», uno de ellos no lo es: «la venta de cítricos de verano de Sudáfrica en la UE se eleva año tras año y va a seguir haciéndolo a mayor velocidad».

El Comité de Gestión de los exportadores alerta de que la producción de mandarinas tardías crece a gran velocidad en el país competidor y aparta del mercado las variedades precoces españolas

La consecuencia directa es que esto representa una amenaza creciente para la producción española durante parte de la campaña propia, hasta el punto de que cientos de miles de toneladas de satsumas y clementinas precoces no se han podido vender a tiempo y se están pudriendo en los campos. Para ilustrar esta seria advertencia de lo que le viene encima al sector citrícola español desde Sudáfrica, Bordils aporta datos concretos recogidos del boletín de la 'Citrus Growers Association' de aquel país.

Sudáfrica ha alcanzado este año su récord de exportación de dos millones de toneladas. Para llegar a medio millón de toneladas tardó 60 años, el paso siguiente hasta un millón le costó 31 años más, para el posterior escalón hasta millón y medio sólo tardó 12 años, y crecer el último medio millón, hasta los dos millones de toneladas, ya lo ha conseguido en sólo seis campañas.

«Las estimaciones indican que en tres años más estará en 2,5 millones», afirma Bordils. Por tanto, será inevitable que siga produciéndose el 'solape' de variedades tardías sudafricanas sobre las tempranas españolas, señala el presidente de los exportadores, indicando que se ha llegado a este punto «como consecuencia del desconocimiento o, peor aún, del desprecio de la Comisión Europea a la importancia de la producción de mandarinas en uno de sus estados miembros, España, con una producción entre 2,2 y 2,5 millones de toneladas de mandarinas», que se exportan en su mayoría al resto de la UE.

El 60% de la superficie sudafricana de tardías aún no ha alcanzado su pleno rendimiento

Las mandarinas sudafricanas ya disfrutaban de acceso libre a la UE desde antes del reciente acuerdo que aumentó las ventajas arancelarias, como también el resto de los cítricos que entraban en Europa entre el 1 de junio y el 15 de octubre. Lo que hizo dicho acuerdo fue ampliar el desarme arancelario hasta el 30 de noviembre para las naranjas, favoreciendo que entren mayores cantidades que se solapan con las naranjas tempranas españolas (Navelina, New Hall, Fukumoto y M7) y dificultan su venta. Para 2026 está prevista la liberalización completa en dicho periodo.

Fruto de estas perspectivas favorables para las ventas de los cítricos sudafricanos en la UE es su «tendencia clara de crecimiento, fundamentalmente en mandarinos y sobre todo en variedades de híbridos de mandarinos tardíos (Nadorcott, Tango, Or...)» Las nuevas plantaciones se multiplican «a gran velocidad, a un ritmo exponencial», alcanzando niveles de aumento como los que se registraron en la citricultura española en los tiempos del 'boom' (20-30 años atrás).

Las ventas anuales de plantones en Sudáfrica «se han duplicado en los cinco últimos años, pasando de 3,2 a 6,8 millones en 2017 -recuerda Bordils-, las de mandarinos tardíos se han triplicado y ya representan la mitad del total (el 80% de ellos tardíos), y el 60% de su superficie tiene seis años o menos, por lo que aún no están en plena producción y es de esperar un fuerte incremento cada año».

 

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