Medio siglo de historia de la botella de butano

Un repartidor de gas butano en los años sesenta.:: lp/
Un repartidor de gas butano en los años sesenta.:: lp

Las tradicionales bombonas naranja han formado parte del paisaje de las ciudades durante más de cincuenta años

José Álvarez Sánchez fue el fundador de la antigua y ya extinta Factoría de Butanos, creada hace más de 50 años. En una entrevista a La Verdad hace un tiempo relataba cómo la empresa echó a andar en Cartagena, donde se instaló la primera factoría. Era 1957 y el objetivo era surtir de energía barata a los españoles, en una época de carestía. Y se pintó de naranja precisamente porque pensaron que así debía ser la botella de butano en un país que se identificaba con las naranjas. En otros países eran de diferentes colores, verdes, azules, rojas o grises. Cuenta el fundador que al principio fue muy criticado ese color pero con el paso del tiempo triunfó. Incluso los modistos de la época lo introdujeron en la moda como el color butano.

Su comercialización fue un auténtico boom. En un principio se aprovecha la red de distribución de Campsa y lubrificantes Repsol para distribuir las primeras bombonas de 12,5 kilogramos a los pocos usuarios que aún podían emplearlas, pero pronto se quedará pequeña y hará falta una red propia. Escombreras acogerá el primer centro de llenado de botellas, que empezará a hacer llegar bombonas a Madrid y Valencia. Es precisamente a la capital del Turia donde llegará en un primer momento aquellas bombonas tan características.

Se inauguran nuevas plantas de llenado en Valencia, León y Barcelona, y además se fabrican buques para ampliar la red de suministro. Entre 1964 y 1968 se botan nueve naves, mientras el transporte por carretera mejora mediante licencias a empresas en cada zona.

Esta empresa recoge la experiencia previa de otras que, en años anteriores, habían surgido en otros países europeos para comercializar butano envasado. Este gas, procedente del petróleo, es una fuente de energía eficiente, barata y fácilmente transportable, lo que la convertía en la solución ideal para los usuarios, antes de que llegara el gas natural a las ciudades.

La firma empezó produciendo entre tres mil y cuatro mil botellas de butano diarias y los primeros años se agotaron las reservas de Campsa, que participaba en la empresa creada. A los diez años ya se hacían 80.000 botellas al día, se importaba gas de países como México o Italia y se vendían a toda España. Incluso a veces no podían absorber toda la demanda que tenían.

Este rápido desarrollo en la década de 1960 se mantiene en los años posteriores, y además se invierten muchos recursos en la implementación tecnológica de medios y procesos para mejorar la calidad del producto y el servicio. Por ejemplo, en 1975 comienza a utilizarse un sistema centralizado de información, creado por IBM. Asimismo, prosigue a buen ritmo la creación de nuevas plantas, en las que también se trabaja ya con gas natural.

Liberalización del mercado

La llegada de la democracia supone una reordenación económica y estructural que deriva en la creación del Instituto Nacional de Hidrocarburos, entidad a la que pasan las acciones de Butano S.A., desde el Instituto Nacional de Industria. Las inversiones en mejoras tecnológicas aumentan y en 1986 se constituye la sociedad Repsol, de modo que Butano S.A. pasará ese mismo año a denominarse Repsol Butano S.A. Al año siguiente se liberaliza totalmente el mercado energético y el Grupo Repsol se consolida como el primer agente comercializador del país.

A finales de la década de 1980 y a principios de 1990 se inauguran nuevos centros de atención al cliente y se invierte en la mejora de la logística, para optimizar los tiempos y procesos de reparto. En 1993 se inicia la comercialización de bombonas de butano en el sur de Francia y Portugal, y además comienza la expansión en Sudamérica mediante la compra de participaciones en diferentes sociedades.

La compra de la compañía argentina YPF en 1999 supone un importante punto de inflexión, con el comienzo de la comercialización de una nueva bombona de butano de 6 kilogramos. Dos años después se crea la marca comercial Repsol Butano y en 2002 se inaugura el Centro de Tecnología de Repsol YPF en Móstoles. En 2007 se cumple el 50º aniversario del nacimiento de la bombona de butano. Finalmente, 2007, año en el que se cumple el 50º aniversario del nacimiento de la bombona de butano, coincide con el traslado de sede social de la empresa.

Precio regulado

Las primeras botellas de butano comenzaron vendiéndose a 130 pesetas. El precio ha estado siempre regulado por el Gobierno, que lo actualiza cada dos meses dependiendo del precio del petróleo. Actualmente la bombona de butano tradicional cuesta 12,76 euros, después la última revisión del Ministerio de Industria el pasado mes de septiembre. Este precio supone una disminución de casi cinco euros menos que hace un año, cuando marcó su máximo en 17,5 euros, tras registrarse cuatro rebajas consecutivas, una reducción vinculada al abaratamiento del petróleo.

Este precio estará en vigor hasta el tercer fin de semana de noviembre, cuando se revisará de nuevo por parte del Ministerio dependiendo del precio en los mercados internacionales, y que afecta a las bombonas que más comúnmente utilizan los hogares, envases con carga igual o superior a ocho kilogramos e inferior a 20 kilogramos

La botella de butano ha pasado a formar parte de la historia gráfica de las calles de los pueblos de España. Poco a poco ha ido desapareciendo de las grandes ciudades, arrinconado por el gas natural, mucho más cómodo al no tener que cargar con las pesadas botellas naranja. Ahora se puede adquirir en las estaciones de servicio, pero en los pueblos todavía se escucha la bocina del camión que carga con las botellas, y que se detiene en aquellas casas donde en la puerta han dejado la de recambio vacía, una norma no escrita que ya dura décadas.

 

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