Javier Soler pide al Consell que intermedie para cobrar una indemnización urbanística

Javier Soler pide al Consell que intermedie para cobrar una indemnización urbanística

El dueño de la instalación deportiva K-7, situada en el terreno de la ATE para construir un megacentro comercial en Paterna, está enfrentado con el fondo que impulsa el complejo

JULIÁN LARRAZValencia

Javier Soler, hijo del histórico promotor Bautista Soler y hermano del expresidente del Valencia CF Juan Soler, ha pedido a la Conselleria de Infraestructuras que intermedie para que pueda recibir una mayor indemnización por los terrenos en los que está construido el centro deportivo de su propiedad K-7. El empresario valenciano, dueño de este centro abierto hace 31 años, mantiene un enfrentamiento con el fondo de inversión que ha proyectado en Paterna el mayor centro comercial de España por la cuentía de la indemnización, ya que su centro deportivo está en la zona donde se construirá el complejo.

Según explica Javier Soler a LAS PROVINCIAS, en una reunión con la consellera de infraestructuras, Isabel Bonig, pidió que el precio del solar, el edificio y la actividad se calcule ahora, ya que si la indemnización se realiza una vez aprobada la Actuación Territorial Estratégica (ATE) prevista una figura que persigue agilizar los trámites urbanísticos la cuantía de la compensación sería muy inferior. Javier Soler asegura que no ha tenido respuesta a esta petición.

El gran centro comercial que se promueve en Paterna enfrente de Heron City (carretera CV-35) consta de un millón de metros cuadrados en los que se establecen cinco zonas. La más comercial se le denomina TER-1 y contempla una edificabilidad de 300.000 metros cuadrados. Junto a ella hay dos zonas más pequeñas (TER-2 y TER-3) de unos 100.000 metros de edificabilidad cada una y más alejadas se sitúan los TER-4 y TER-5, de unos 70.000 metros cuadrados respectivamente.

Dentro de la TER-1 sólo hay dos actividades actualmente en curso, ya que el resto del terreno es rústico. Una autoescuela tiene 3.000 metros cuadrados para prácticas y el centro K-7, que se extiende en 30.000 metros cuadrados. Dicho centro tiene 50 empleados. La propuesta del centro comercial es cambiar los metros cuadrados que ambos negocios tienen en el TER-1 por metros cuadrados en el TER-4 o TER-5, pero la oferta no es del agrado de Javier Soler. «Nos quieren dar metros de oficina en una zona comercialmente muy mala a cambio de la actual edificabilidad que tenemos de uso deportivo. Nosotros no queremos recibir metros de oficina. Somos un club deportivo. ¿Para qué queremos metros de oficina mal ubicados?», asegura.

Inversión en mantenimiento

Javier Soler lamenta que K-7 se encuentra «en una situación de incertidumbre que le está llevando a perder clientes al no poder invertir en mantener las instalaciones» porque no saben si van a estar el tiempo suficiente para poder amortizar las inversiones. «Hubiéramos cubierto algunas pistas de padel, pero el problema es que puedes hacer la inversión y a los seis meses te dicen que te tienes que ir», añade.

El empresario, asegura, además, que el Ayuntamiento de Paterna otorgó una licencia para la construcción de un gimnasio con spa hace tres años «y ahora, después de haber realizado toda la inversión, es la administración la que permite a los promotores estas actuaciones que están perjudicando al club deportivo. No tiene sentido que nos autoricen, pagando los impuestos correspondientes, unas construcciones que nos pueden prácticamente expropiar en cinco o seis años».

Desde el punto de vista del promotor inmobiliario, cuanto más se tarde en llegar a un acuerdo más se dañarán las cuentas de su empresa ya que el negocio decae por la falta de seguridad jurídica. «Me cuesta que firmen los clientes un abono anual porque no se fían de que en un año no nos arrasen el recinto», asegura. Aunque no desvela las ubicaciones, Soler asegura que, si no puede continuar en su ubicación actual, trasladará el centro deportivo a unas nuevas instalaciones.