El niño que soñaba con jugar en Valencia

Hermannsson,
durante el
entrenamiento del 
Alba en la Fonteta.
/ efe/ manuel Bruque
Hermannsson, durante el entrenamiento del Alba en la Fonteta. / efe/ manuel Bruque

El escolta islandés es una de las grandes amenazas del Alba para llevarse la Eurocup: «Aíto es un entrenador increíble, me encanta cómo enseña» Hermannsson conoció la Fonteta hace 12 años cuando visitó a su tío Stefansson

JUAN CARLOS VILLENA

valencia. Una de las armas del Alba Berlín para asaltar esta noche la Fonteta será Martin Hermannsson (Reikiavik, 1994). El escolta está promediando en la final 15 puntos y 4 asistencias por partido y no dejaría de ser un foco de atención más en un partido disputado contra los taronja si no fuera por su libro de familia, donde aparece como sobrino de Jon Stefansson, el que fuera jugador del Valencia Basket en dos etapas, en 2006 y en 2015, y que está considerado como el mejor jugador de la historia de Islandia. Durante el primero de esos años recibió la visita de un jovencísimo Martin. Así lo desveló el ahora jugador del Alba en BeBasket: «Cuando estuvo en Valencia, en 2006 fui a verle jugar. Tenía entonces doce años y cuando le vi me dije que esto es lo que quiero hacer más adelante. Quiero jugar alguna vez en Valencia. Está claro que quiero llegar a ser mejor que él. Más tarde, no es un pensamiento que me asalte cada día. Quiero llegar simplemente lo más lejos posible y ya veremos dónde me lleva esto». El niño que soñaba con jugar en la Fonteta hoy será una amenaza real.

Formado en la Long Island University Brooklyn, donde promedió 16,2 puntos por partido en la temporada 15/16, dio el salto a Europa para consolidarse en el Chalons, con 15 puntos, 5,6 asistencias y 14 de valoración por choque. Ahora, de la mano de Aíto García Reneses, ha dado el salto definitivo a su baloncesto. Tanto como para estar en la agenda de varios grandes del continente. Quién sabe si su sueño de preadolescente de vestir de taronja se convertirá en realidad antes de que cumpla en septiembre los 25 años. En una entrevista concedida a los canales oficiales de la Euroliga antes de la final, reconoció entre otras cosas que su paso por Berlín le está sirviendo para conocer de primera mano la élite continental: «Honestamente, no sabía mucho sobre la Eurocup. No la estaba siguiendo antes de esta temporada. Viniendo de Islandia, el baloncesto europeo no se emite en la televisión. No sabía mucho sobre los jugadores, los equipos ni nada. No tenía idea de dónde estaban estos equipos ni contra qué estaba enfrentándome».

La afición de Hermannsson por el deporte no le viene sólo por su tío. Su padre, Hermann Hauksson, también fue una estrella del baloncesto y llegó a ser elegido el mejor jugador islandés en 1997. Su madre, Margret Eliasdottir, jugó al balonmano: «Mi padre jugó profesionalmente en Bélgica y fue uno de los principales jugadores de la selección de Islandia. Recuerdo haber ido con él cuando era más joven a los entrenamientos y a verle en todos los partidos. Fue la razón principal por la que comencé a interesarme por el baloncesto y el que compró mi primera canasta, de plástico, para ponerla en mi habitación».

Antes de decantarse por el baloncesto, Martin Hermannsson probó con el fútbol pero definitivamente se volcó con el basket tras seguir de cerca la trayectoria de su tío Jon Steffanson, un trotamundos que arrancó su carrera en el KR Reykjavik y que también jugó en Alemania, Rusia, Italia y España. Más de una década después de aquella visita a la Fonteta, lo primero que recuerda es que el pabellón ahora está muy cambiado con la nueva pintura y que el Valencia Basket también ha crecido como club, donde adornan el techo cuatro banderas más con los títulos de las Eurocup de 2010 y 2014, la Liga Endesa de 2017 y la Supercopa de 2017: «¡Es una locura! En ese momento nunca pensé que iba a jugar en Valencia doce años después en una final de la Eurocup. Ir a verlo en ese momento, en mi única visita a la ciudad hasta el partido del martes, fue increíble. La forma en que habló mi tío Jon sobre Valencia, la ciudad y el club fue genial, y la única vez que estuve allí fue increíble. El Valencia Basket es un club realmente grande, con mucha historia y muchos grandes jugadores», reconoció Hermannsson a la web de la Eurocup.

Una de las claves de la exitosa temporada del Alba Berlín ha sido tener al islandés para compensar las lesiones de Peyton Siva y Peno, que se ha perdido las Eurocup Finals y al que el americano está homenajeando en los calentamientos de los partidos de la final con su camiseta puesta. Aíto García Reneses ha sabido sacar la mejor versión del combo para dar la campanada primero ante el Unicaja en cuartos y ahora forzando al límite a una de las mejores plantillas de la competición como es la del Valencia Basket: «He jugado como combo toda mi vida. Fue un poco difícil cambiar de uno a dos a lo largo de la temporada pero creo que he hecho un buen trabajo. Me siento muy cómodo siempre que tenga el balón. Cuando tienes un cuatro como Luke Sikma, con una mentalidad de base, hace que todo sea mucho más fácil. Aíto es un entrenador increíble y me encanta la forma con la que nos enseña». Martin quiere conquistar hoy la Fonteta doce años después de conocerla.