La Fonteta vuelve a enamorarse

Valencia Basket-Unicaja./J. Signes
Valencia Basket-Unicaja. / J. Signes

El Valencia Basket consigue el triunfo más brillante del curso y sella de forma definitiva la confianza en el proyecto de Ponsarnau

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

Cuando Jaume Ponsarnau entró al vestuario de la sala Pionir el pasado 21 de noviembre y miró a los ojos de sus jugadores encontró a un grupo comprometido. Si aquella fría noche en Belgrado el Valencia Basket hubiera perdido frente al Partizan, tres días después de la debacle de Tenerife, se hubiera acabado muy posiblemente el proyecto del catalán. En momentos dulces es bueno recordar lo amargo que es el deporte. La plantilla salvó a su entrenador y desde entonces el conjunto taronja ha enlazado nueve victorias. La de anoche, la primera de 2019, vale doble. El Valencia Basket no sólo ganó con solvencia al Unicaja, dando un pequeño primer paso dentro del durísimo Top 16 que se viene encima, sino que se demostró que ya está al nivel de competir contra los grandes. Ese temor, tras las cuatro derrotas contra el propio Unicaja, Baskonia, Real Madrid y Barcelona, saltó ayer por los aires. Eso, sin duda, vale mucho más que un triunfo en la Eurocup.

El mejor partido, sin discusión, del Valencia Basket esta temporada llegó con un excelente trabajo en defensa y el mejor trabajo coral. Por primera vez esta campaña faltaron dedos en una mano para contar a los jugadores clave en la victoria: Will Thomas certificó su brillante inicio de campaña, Abalde firmó su mejor noche (14 puntos, 7 rebotes y 24 de valoración), Doornekamp se vació en la intendencia, Matt Thomas sacó de nuevo su fusil (4 triples y 18 puntos), Tobey y Dubljevic se complementaron en la pintura (18 rebotes entre los dos)... cuando todo esto sucede sobre una pista es muy complicado perder un partido de baloncesto. Ese golpe encima del tablero, además de seguir arrinconando a los críticos hasta el olvido, permite encarar en clave taronja un 2019 con todos los frentes abiertos. Se lo han ganado.

85 Valencia Basket

Van Rossom (5), Rafa Martínez (-), Doornekamp (9), Will Thomas (18), Dubljevic (10) -cinco titular- Abalde (14), Labeyrie (3), Tobey (8), Vives (-), Matt Thomas (18) y Sastre (-)

74 Unicaja

Jaime Fernández (13), Roberts (12), Waczynski (3), Wiltjer (7), Lessort (12) -cinco titular- Alberto Díaz (3), Salin (11), Daniel Díez (6), Milosavljevic (2) y Shermadini (5)

PARCIALES:
22-13, 23-25 (45-38), 21-20 (66-58) y 19-16 (85-74)
ÁRBITROS:
Koromilas (GRE), Petek (ESL) e Isguder (TUR). Sin eliminados
INCIDENCIAS:
Primer partido del Top16 de la EuroCup disputado en el pabellón de la Fuente de San Luis ante 7.108 espectadores

Los deportistas merecen que se escuchen sus reivindicaciones. Todos. Anoche, el técnico Luis Casimiro puso el dedo en la llaga sobre un problema del que todo el mundo habla en privado pero del que pocos lo hacen en público; la adherencia de las publicidades pegadas al parquet. No sólo hay que preocuparse cuando el lesionado juega en tu equipo, como le ocurrió a Kelati en una Supercopa en Zaragoza, sino cuando le ocurre a cualquier jugador. Alberto Díaz se marchó en muletas de la Fonteta, con una rotura de fibras, tras un mal gesto al resbalar. Ponsarnau, como no podía ser de otra forma, también secundó el discurso del manchego. Todos los estamentos implicados tienen que sentarse para encontrar una solución porque el problema no es de la Fonteta, es global. Conviene escuchar a los deportistas.

El conjunto taronja saltó como un resorte tras el 0-4 inicial de los malagueños, con un parcial de 22-9 hasta el final del primer cuarto, que se cerró con un 22-13 tras una canasta al límite de Tobey. Los de Ponsarnau cerraron los aros (16-6 en el rebote) y pudieron correr. El hábitat que el técnico de Tàrrega quiere para su equipo y que en las últimas semanas ya está plasmando sobre la pista. Al inicio del segundo parcial el Valencia Basket subió la máxima renta gracias a Labeyrie (29-16) y cuando el Unicaja se acercó (32-28) un arreón de Matt Thomas permitió a los locales marcharse con una buena ventaja al descanso (45-38).

La clave de la victoria taronja llegó en el momento en el que los malagueños pusieron el 47-47 al inicio del tercer cuarto. Un parcial de 19-3 (66-50), que puso en pie a la Fonteta muchos meses después de sentir esa sensación en la grada, no quedó ensombrecido con la reacción del Unicaja, un 0-13 que se arrastró hasta el inicio del último cuarto (66-63). La grada empujó más que nunca y el Valencia Basket, con otro parcial de 8-0 (74-63) y un nivel defensivo brutal en los últimos minutos selló con solvencia el triunfo.

 

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