Un baño de realidad para el Valencia Basket antes de la Copa del Rey

Valencia Basket-Monbus Obradoiro./EFE
Valencia Basket-Monbus Obradoiro. / EFE

Los gallegos ganan el primer partido de su historia en la Fonteta en la ACB y los taronja vuelven a jugar muy lejos de su mejor nivel

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

Recuerda el refranero español que el que juega con fuego se acaba quemando. El Valencia Basket acabó ayer contra el Obradoiro con las manos chamuscadas con las brasas que quedaron de la sufrida victoria frente al San Pablo Burgos por 94-92. Contando los partidos de la Fonteta, por segunda vez consecutiva los taronja no supieron finiquitar, cuando tenían opción, una victoria holgada frente a un rival inferior. Aquella tarde la moneda salió cara y pese a ello cundió el nerviosismo en la zona de vestuarios, con Juan Roig queriendo que su enfado fuera captado por todos.

Los gallegos no dejaron escapar la oportunidad de ganar el primer partido de su historia ante el Valencia Basket en la ACB, puesto que sí que lo hicieron en Primera B. Pepe Pozas puso por delante a su equipo por primera vez por delante a 3.45 del final (80-81).

El Valencia Basket se agarró a un soberbio Will Thomas para lo que parecía el sello a un triunfo calcado al de San Pablo (85-81)... pero el colmillo gallego es más afilado que el burgalés. Un zarpazo de 0-10, con David Navarro de estilete, le puso el lazo al campanazo en la Fonteta (85-91). La victoria del Obradoiro no hizo más que confirmar las dudas de los tres últimos partidos de los valencianos en la ACB, donde también hay que contar el horroroso partido de Manresa.

87 Valencia Basket

Vives (8), Sastre (13), Doornekamp (6), Will Thomas (23), Tobey (9) -cinco titular- Abalde (-), Labeyrie (7), Van Rossom (8), Dubljevic (3), San Emeterio (7) y Matt Thomas (3)

94 Monbus Obradoiro

Sàbat (5), Simons (6), Singler (3), Brodziansky (22), Hlinason (7) -cinco titular- Llovet (12), Spires (-), Navarro (11), Pozas (7) y Vasileiadis (21)

PARCIALES:
21-14, 25-25 (46-39), 22-25 (68-64) y 19-30 (87-94)
ÁRBITROS:
Conde, Castillo y Sánchez Sixto. Eliminaron por faltas personales al local Doornekamp (m.40)
INCIDENCIAS:
Partido correspondiente a la vigésima jornada de la fase regular de la Liga Endesa disputado en el pabellón de la Fuente de San Luis ante 7.107 espectadores

La lesión de Diot, cuando parecía que el francés veía la luz, y el estado de rodaje de varias piezas importantes (el enfado de San Emeterio tras ser cambiado en los últimos minutos fue claro y Rafa Martínez ayer no tuvo minutos) en la rotación agria el gesto pensando más que en el torneo copero en el rival. El Barça, con un físico mayor y que llega como líder en solitario y tras arrasar al Fuenlabrada 106-76 será un hueso de roer. Van Rossom fue el primer en dejar claro que el palo de ayer no frenará la ilusión por la cita de Madrid: «Este partido va a doler pero no podemos tirar todo a la basura. La Copa es otra competición y empezamos todos de cero».

El conjunto taronja siguió en la primera parte con el piloto automático del partido del Limoges aún puesto. La sensación sobre la pista fue la misma, la de un equipo local controlando el encuentro pero sin pegada defensiva para romper el partido. El buen tono en ataque permitió a los de Ponsarnau marcharse al descanso con un 46-39 pero la sensación del trabajo defensivo bajo en revoluciones se constató como una losa en la segunda parte, donde los locales encajaron 55 puntos. Otra de las notas preocupantes, donde el único brote verde fue la mejoría de Sastre, fue la abismal diferencia en el +/- entre Tobey y Dubljevic. Se cumplió la máxima de que cuando el montenegrino está mal, ayer -19 con él en pista y +11 con el americano, el Valencia Basket pierde. Ya ocurrió en Manresa. Una técnica, buscada, a Moncho Fernández cambió el partido. Desde el 54-43 su equipo se lo creyó y pasó por encima del rival con un demoledor parcial de 33-51 en los últimos 17 minutos.