Llull arruina el intento de rebelión

Llull arruina el intento de rebelión
EFE

El Valencia Basket mejora la imagen pero no evita el 2-0 del Real Madrid | Los cambios en el quinteto de Jaume Ponsarnau obligan al conjunto blanco a dar su nivel más alto y San Emeterio vuelve a casa lesionado del sóleo

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAMadrid

El Real Madrid socavó el intento de rebelión del Valencia Basket en el segundo cuarto, donde el partido comenzó a mutar en lo ocurrido en la final de 2017, para dar otro golpe encima de la mesa y colocarse a una victoria de luchar por el título. Con el 2-0 la serie se trasladará mañana a la Fonteta, sin descanso que es una de las tónicas del presente playoff para los taronja. La imagen del equipo de Ponsarnau sobre el WiZink fue muy diferente a la del jueves pero no le sirvió para tumbar a un equipo que ha llegado a las eliminatorias por el título con un mejor punto físico y una rotación más amplia. Las caras largas en el vestuario visitante fueron las mismas que tras el primer partido pero por un sentimiento diferente, el de la impotencia de notar que no tienen gasolina suficiente como para tumbar a un rival de primer nivel de Euroliga como el conjunto de Pablo Laso. Esa gasolina debe ser la Fonteta, puesto que si los valencianos logran defenderla mañana la serie aún no habrá terminado.

La peor noticia del partido, más allá de la derrota, fue la lesión de San Emeterio. El cántabro notó un tirón en el sóleo de la pierna izquierda que le hace ser duda para el tercer partido. «Han tenido que ganarnos con muchos canastones pero ese es su talento». Así resumió Ponsarnau el momento clave del partido en el segundo cuarto. «No nos pueden dar por muertos porque el equipo ha dado muestras en la temporada de que se ha levantado. Tenemos que aprender a vivir en los malos momentos pero ahora confiamos en la Fonteta para poder hacerlo», añadió.

Los primeros 14 minutos del Valencia Basket en el parquet del WiZink Center fueron casi perfectos, reflejado en el 19-30 en el marcador todo lo que había ocurrido en ambas partes de la pista. En defensa, salieron enrabietados tras lo ocurrido el jueves y también hubo un movimiento táctico, puesto que las rotaciones siempre pusieron en pista quintetos más físicos, con Abalde jugando al dos y no al tres o Labeyrie sentando a Will Thomas en el cinco inicial para defender a Randolph. Surtió efecto y ese trabajo atrás se trasladó al ataque, donde los taronja encontraron a Dubljevic en la pintura. Cuando eso ocurre el juego del Valencia Basket fluye. El problema, así de bonito es este deporte, es que una estrella te puede hacer saltar por los aires toda una teoría. Sergio Llull lo volvió a hacer. Ante uno de sus rivales favoritos. El escolta de Mahón le pegó una patada al tablero, encadenando triple tras triple, para dar la vuelta al marcador con un parcial de 23-6 en los últimos seis minutos del segundo cuarto (42-36).

79 Real Madrid

Randolph (9), Rudy (7), Campazzo (9), Tavares (5) y Taylor (11) -equipo inicial-, Causeur, Ayón (10), Reyes, Llull (13), Carroll (4), Deck y Thompkins (11)

66 Valencia Basket

Labeyrie (4), Dubljevic (12), Vives (7), Sastre (5) y Doornekamp (2) -equipo inicial-, Abalde (3), Diot (2), Van Rossom (2), Thomas (10), Tobey (12), San Emeterio (7) y Martínez

PARCIALES:
14-22, 28-14 (42-36), 26-16 (68-52) y 11-14 (79-66)
ÁRBITROS:
J.A. Martín Bertrán, Fernando Calatrava y Rafael Serrano. Sin eliminados
INCIDENCIAS:
Segundo partido de semifinales de la Liga Endesa disputado en el Palacio de Deportes (WiZink Center) de Madrid ante 9.373 espectadores

Más allá del estado de gracia del internacional, el cambio de rumbo en las rotaciones se notó demasiado en la pista. La estadística en el +/- fue muy clara en dos de los puestos. Con Abalde y Labeyrie se sumó un +17 en el dos y el cuatro. Con Sastre y Will Thomas un clarificador -21. Una descompensación sobre la pista que tuvo incidencia en el marcador al descanso.

Los ajustes en el quinteto surtieron efecto desde el 12-8 inicial, de la mano de un Tobey desatado en ataque y unos buenos minutos de San Emeterio. Basado en la defensa, un parcial de 2-14 permitió al Valencia Basket sorprender al Real Madrid al término del primer cuarto (14-22) y esa cadencia continuó en el arranque del segundo, con Tobey forzando una canasta más adicional y Dubljevic anotando un triple para poner el 19-30. Pero apareció Llull. Otra vez más contra el equipo que viste la camiseta naranja. El Real Madrid sentenció la victoria en el tercer cuarto, estirando el parcial hasta un 35-8 en once minutos (54-38). El muro ya fue demasiado grande para los taronja que, eso sí, nunca bajaron los brazos.