Una lección para la Liga Endesa

Real Madrid-Valencia Basket./EFE
Real Madrid-Valencia Basket. / EFE

El Valencia Basket no compite en el partido que no entrenó | El orgullo salva la peor derrota de la historia taronja, un -37 frente a Estudiantes de 2004, en la versión más gris y sin gasolina este año de los hombres de Ponsarnau

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAMadrid

Nadie podía imaginar que el primer partido de la semifinal de la ACB entre el Real Madrid y el Valencia Basket fuera a alcanzar un pico de 72-38 en los compases finales del tercer cuarto. Esa no es la diferencia real entre los dos equipos. No ahora, que los taronja se sientan en la mesa de los equipos que ganan títulos, sino en las últimas décadas. La victoria más abultada de los madrileños contra los valencianos es de +33, en diciembre de 1993, con Sabonis de estrella. Lo ocurrido anoche no tiene nada que ver con el nivel de los dos equipos. La culpa, aunque el Valencia Basket no quiera quejarse de forma pública por aquello de no morder la mano que da de comer (poco), hay que buscarla en la previa. Para la hemeroteca quedará lo ocurrido en el único partido de la historia del Valencia Basket en el playoff al que llegó sin entrenar. Ningún equipo, se llame como se llame, puede jugar al nivel que se merece la competición cuatro partidos de eliminatorias por el título en 146 horas. La ACB no es la NBA. Ni las plantillas tienen los mismos jugadores ni la televisión reparte el mismo dinero. El partido que nunca debió jugarse acabó de forma lógica, con victoria blanca.

El desgaste del cuarto partido del conjunto de la Fonteta en las últimas 146 horas fue evidente en pista

El gran error de la plantilla y del cuerpo técnico fue el no saber parar la bajada defensiva del tercer cuarto

La paliza fue dolorosa pero supone un 1-0 en la serie. No un 3-0. Conviene no enterrar a un equipo que ha demostrado de forma sobrada que tiene orgullo. Pocas fuerzas a estas alturas, pero orgullo. Ponsarnau lo resumió nada más terminar el encuentro: «Ahora empezamos de cero, el segundo partido vamos a trabajar para que no pese si nos recuperamos física y mentalmente». Además del físico los valencianos tendrán que mejorar muchos aspectos de baloncesto. No hay que lamerse sólo las heridas. El tercer cuarto fue decepcionante por mucho que el marcador fuera duro y las piernas fallaran. La bajada de brazos en defensa, la segunda falta de equipo llegó a diez segundos del final, se reflejó en un parcial de 26-13 en un marcador que llovía sobre mojado (74-46). El partido ya había acabado unos minutos antes, cuando Taylor hizo un mate con giro completo en el aire (60-38).

94 Real Madrid

Randolph (24), Rudy (5), Campazzo (5), Tavares (2) y Taylor (10) -equipo inicial-, Causeur (11), Ayón (6), Reyes (4), Llull (9), Carroll (8), Deck (2) y Thompkins (8)

72 Valencia Basket

Thomas (10), Tobey (5), Vives (8), San Emeterio (6) y Sastre (5) -equipo inicial-, Abalde (2), Labeyrie (2), Diot, Van Rossom (3), Dubljevic (8), Martínez (8) y Doornekamp (15)

PARCIALES:
26-18, 22-15 (48-33), 26-13 (76-46) y 20-26 (94-72)
ÁRBITROS:
Daniel Hierrezuelo, Carlos Cortés y Juan de Dios Oyón. Sin eliminados
INCIDENCIAS:
Partido correspondiente al primer choque del playoff de semifinales de la Liga Endesa disputado en el Palacio de Deportes (WiZink Center) de Madrid ante 8.733 espectadores

El Real Madrid leyó los condicionantes del encuentro a la perfección, castigando desde el primer minuto a un equipo que llegaba, como suele decirse, con el gancho puesto. Los triples de Randolph abrieron un primer hueco en el marcador (20-7) que fue contestado por un parcial de 4-11 con la entrada de la segunda unidad (24-18). Fueron los mejores momentos del Valencia Basket en el primer partido de la serie pero se quedaron en eso, en un intento de remontada que se terminó al final del primer cuarto (26-18).

El reparto de minutos debe ser el inicio de la recuperación para el segundo partido de la serie

Un mate de Taylor con giro completo en el aire sentenció el marcador y la moral de los visitantes

En el segundo, el conjunto de Laso amasó una renta de quince puntos (36-21) que supo defender hasta el descanso con un pico de +18 (41-23). Un triple de Rafa Martínez sirvió para que lloviera un poco menos en el partido pero una canasta más adicional de un inédito Felipe Reyes permitió al Real Madrid volver a esa renta cómoda con la que se llegó al paso por vestuarios (48-33). Lo que nadie podía imaginar, Ponsarnau reconoció en sala de prensa que fue el gran error de su equipo (y el suyo) fue que el quinteto que comenzó el tercer cuarto no tuviera una respuesta ni física ni anímica para afrontar el empuje de un equipo que tenía ganas de sangre.