Otra humillación

Otra humillación
EFE

El Gran Canaria barre al Valencia Basket igualando su mayor anotación en la ACB | El equipo de Pedro Martínez ofrece un clínic sobre la pista del peligro que puede tener el Alba Berlín de Aíto en la final de la Eurocup

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENALas Palmas

Nos han dado un baño. Jaume Ponsarnau no pudo ser más sincero nada más finalizar el encuentro en el micrófono de Movistar Plus. Un baño en la pista y en el banquillo, con un marcador final engañoso puesto que la humillación de baloncesto del 111-92 fue, por muchos momentos, muy parecida a la del 100-66 en Tenerife, con un equipo sobrepasado y sin ninguna opción de ganar el partido desde el segundo cuarto. Pasó en La Laguna y de nuevo en Las Palmas. La dura derrota, además, es un serio aviso para la final de la Eurocup. Una alerta clara. El estilo de juego de los equipos de Pedro Martínez y Aíto García Reneses tienen muchos vasos comunicantes. El Alba es un equipo que no perdona a ningún rival que le concede correr, ayer el Valencia Basket se fue a las 14 pérdidas, y que no sabe defender su juego colectivo en busca del jugador mejor posicionado para tirar. Así fueron la mayoría de los 17 triples anotados ayer por los canarios en un festival donde igualaron, con 111, la mayor anotación de su historia en la ACB. Ante un rival abrumado en la pista.

El 71-34 de valoración al descanso dejó patente el nivel de intensidad de los dos equipos en la pista durante los dos primeros cuartos. Algo que no dejó, evidentemente, en buen lugar a los jugadores que ayer vestían de negro. Puesto que una cosa jugar contra un rival más acuciado por la importancia de la victoria, tras el triunfo previo del Breogán en Badalona los amarillos comenzaron el choque empatados en los puesto de descenso, y otra que te pinten la cara. Cuando un equipo no está intenso hay dos estadísticas que le delatan, las pérdidas y los puntos encajados. Con 9 balones extraviados y 56 puntos encajado no le puedes ganar a ningún equipo de la ACB. Lo más grave es que el naufragio, en el banquillo y en la pista, fue total puesto que tuvieron minutos, más o menos, los doce jugadores. Eriksson, con cuatro triples en el segundo cuarto, fue el ejecutor. Como en el playoff que castigó a los valencianos sin Euroliga. El parcial de 30-16 en ese segundo cuarto dejó a la vista las carencias de los valencianos sobre las tablas de Gran Canaria Arena. Sin intensidad, y con una defensa que se abre con las ayudas, no es posible ganar.

111 Herbalife Gran Canaria

Hannah (12), Paulí (21), Strawberry (17), Wiley (19) y Tillie (4) -quinteto inicial-, Balcerowski (0), Eriksson (26), Vene (2), Balvin (5), Radicevic (0) y Oliver (5)

92 Valencia Basket

Van Rossom (13), Matt Thomas (5), San Emeterio (11), Will Thomas (12) y Dubljevic (14) -quinteto inicial-, García (0), Abalde (9), Labeyrie (4), Diot (2), Tobey (13), Doornekamp (7) y Martínez (2)

PARCIALES:
26-23, 30-16 (56-39), 32-25 (88-64) y 23-28 (111-92)
ÁRBITROS:
Antonio Conde, Jorge Martínez Fernández y Alfonso Olivares. Eliminado por personales, Vene (m. 40)
INCIDENCIAS:
Encuentro de la 25ª jornada liguera disputado en el Gran Canaria Arena ante 6.382 espectadores

En los primeros minutos ya se veía venir el desastre, puesto que el intercambio de canastas siempre es un amigo peligroso. Mientras tuvo acierto, el Valencia Basket se mantuvo en partido pero en cuanto bajaron los porcentajes comenzó el golpeo de Paulí a todos sus defensores, por orden San Emeterio, Doornekamp y Abalde. Con su fuerza llegó el 26-21, maquillado a 26-23 al final del primer cuarto tras una buena combinación entre Diot y Labeyrie. El Gran Canaria olió la sangre defensiva de su rival y le castigo en el arranque del segundo cuarto, con cuatro triples seguidos, para sacarle literalmente de la pista (38-23). Una antideportiva de Oliver sobre Rafa Martínez y un 2+1 forzado por Abalde permitió soñar con la remontada (38-28) pero un nuevo estirón canario llevó el marcador hasta el 56-39 al paso por vestuarios.

Lo peor es que todo siguió igual en el arranque del segundo tiempo pese a los triples iniciales de Tobey y Van Rossom. El parcial sumando el segundo y el tercer cuarto fue un demoledor 62-31. Ante eso, no hace falta ahondar mucho más sobre la diferencia sideral de intensidad entre los dos equipos que ayer se vistieron de corto en el recinto de Siete Palmas. El 74-50 de Paulí cerró el partido con quince minutos aún por delante. El maquillaje final, con un parcial de 37-42, no fue ni mucho menos un bálsamo. El 133-97 en valoración sí que reflejó una diferencia que puede dejar quinto a los taronja si hoy gana el Unicaja.