Sin final y con gran malestar

Labeyrie defiende a Mirotic. /EFE
Labeyrie defiende a Mirotic. / EFE

El Valencia Basket roza la victoria ante el Barça con un Marinkovic estelar y acaba desquiciado con la labor arbitral

Juan Carlos Villena
JUAN CARLOS VILLENAValencia

Los errores propios y un arbitraje desconcertante, hay que desempolvar la hemeroteca para comprobar la última vez que un equipo terminó un partido con 14 faltas (4 en el último cuarto) con la agresiva defensa que el Barça puso ayer sobre la pista, condenaron al Valencia Basket a ver hoy por televisión la final de la Supercopa. El conjunto de Ponsarnau rozó el triunfo con los dedos, cuando Marinkovic anotó su quinto triple en la segunda parte a los tres minutos del último cuarto (54-58) tenía el ritmo controlado, pero acabó desquiciado al no entender el doble criterio a la hora de ver los contactos (los taronja terminaron el choque con dos técnicas y una antideportiva). Si hay una cosa que no perdona un grande de la Euroliga es un momento de debilidad de un rival, sea cual sea el motivo. Pangos enlazó cinco puntos para volver a poner por delante al Barcelona (61-60), Higgins subió la renta a seis (69-63) y el equipo de Pesic se metió en la final que jugará ante el Real Madrid.

Fue el partido de las mil lecturas. Algunas propias de la pretemporada, este torneo con el Mundial finalizado hace menos de una semana lo es, como las 20 pérdidas de balón del Valencia Basket. Muchas de ellas por la falta de entendimiento de compañeros como Labeyrie y Loyd que no se conocían hasta hace tres días. Ahí tienen un gran margen de mejora los de la Fonteta de cara al inicio de la Liga Endesa. Otra de ellas, seguro que hoy se seguirá hablando de ello, es el cambio de criterio con algunos contactos. El vestuario taronja, desde Ponsarnau a sus jugadores, reclamaron ayer a la ACB que los árbitros expliquen a los equipos todas las situaciones que pueden llevar al equívoco. Chechu Mulero también se lo hizo saber a un alto directivo de la Liga. «Lo que no puede ser es que un mopa le dé el balón al jugador del Barcelona para que se inicie la cuenta de cinco segundos para sacar», se oyó en la zona de vestuarios. Esa jugada fue la que terminó con Vives expulsado con su segunda técnica al traspasar la línea de fondo en la defensa del saque.

71 Barça Lassa

Pangos (5), Higgins (15), Claver (11), Mirotic (14) y Tomic (3) -cinco inicial-, Davies (6), Hanga , Smits, Oriola, Delaney (8) y Kuric (9).

65 Valencia Basket

Abalde (4), Van Rossom (7), Motum (10), Sastre y Dubljevic -cinco inicial-, Marinkovic (17), Loyd (7), Labeyrie (5), Tobey (9), Vives (3), San Emeterio y Doomekamp (3).

árbitros:
Daniel Hierrezuelo, Carlos Cortés y Raúl Zamorano. Guillem Vives fue eliminado por cinco personales (m.40).
incidencias:
Primera semifinal de la Supercopa Endesa disputada en el Palacio de los Deporte (Wizink Center) de Madrid ante 9.675 espectadores.

Más allá de la polémica arbitral, que la hubo, Vanja Marinkovic monopolizó los titulares en cuanto a los nuevos jugadores del Valencia Basket. El serbio se mostró en España, terminó aplaudido por la afición neutral presente en el WiZink Center, y fue de menos a más para acaba explotando en la segunda parte con su capacidad de enchufar triples imposibles desde más allá del arco. La cara negativa fue un feo gesto de su pie izquierdo que se torció produciendo un esguince. En caliente, el escolta pudo volver al partido pero se realizarán pruebas en Valencia para conocer el alcance de la lesión.

Los taronja se levantaron del primer golpe del Barcelona (13-8) gracias al trabajo defensivo para voltear el marcador con un parcial de 6-18 (19-26), con Vives controlando la situación a su antojo. El Barça, de la mano de Mirotic, recortó la diferencia al descanso (29-32) e inició el tercero con un parcial de 11-0 (40-32), con unos buenos minutos ofensivos de Claver y Mirotic, para volver a meter la presión al equipo que ayer actuó de visitante. Marinkovic y Van Rossom rescataron al Valencia Basket hasta que llegó uno de los momentos clave del encuentro. Con 46-41, Vives subió el balón y ante la presión de Pangos, que le estaba contactando como anteriormente había ocurrido con Higgins sin que se hubiera señalado falta, se giró hacia Hierrezuelo. Se llevó una técnica, la cuarta falta y se fue al banquillo. Su equipo notó la ausencia de su mejor jugador sobre el parquet en la estadística del +/- en pista aunque logró que el partido llegara empatado al final del tercer cuarto (49-49).

El desgaste físico de una defensa a la que no le pitaban faltas, los taronja lanzaron sus únicos dos tiros libres del partido en el minuto 35, se hizo notar en el momento en el que Marinkovic descargó por última vez desde el triple. Los pequeños detalles, y el tono que aún no tienen puntales como Dubljevic o San Emeterio, decidieron la semifinal de la Supercopa.