16 tantos de gloria para Genovés II

Genovés II se dispone a golpear en la partida contra José Salvador. / funpival
Genovés II se dispone a golpear en la partida contra José Salvador. / funpival

«Esta es la victoria más grande de mi vida, el premio al trabajo y a todo lo que he padecido y he hecho sufrir a los míos», afirma tras ganar a José Salvador (60-30) Jugará su sexta final del Individual una década y siete operaciones después

MOISÉS RODRÍGUEZVILA-REAL.

José Salvador se dejó caer sobre las losas, en las que impregnó una huella de sudor. Deshidratado y malherido mentalmente, el chico salió del trinquet de Vila-real. Fageca, escudero y preparador, supo que necesitaba un break. Le instó a despojarse de la camiseta térmica -uno de sus errores de principiante al enfundársela para una partida de mano a mano en un ambiente húmedo y caluroso- y a respirar. Pero el mal estaba hecho. La herida no podía suturarse en pocos minutos. El chico volvió a la cancha, pero su rival ya había olido la sangre y lo apuntilló en el juego más largo y heroico, digno de una semifinal del Individual. Con el 40-30, Genovés II aceleró a fondo hacia la final del sábado en Pelayo.

Cuando pasó al dau supo que lo tenía en sus manos. Él, igual que María Luisa y Susi, su madre y su mujer, que sufrieron en la galería del dau. Ambas aplaudieron al aire en territorio comanche, en una grada que aún trataba de reflotar a José Salvador. «Él había tenido val-net y Carlos había hecho media cuando íbamos 35-30. Eso creo que le pesa un poco psicológicamente. A partir de ese momento, cuento los quinzes. Me planteo que me quedan 16. Y conforme los voy haciendo, los voy descontando. 16, 15, 14...», desvela. Su rival ya no volvió a sumar ningún juego (60-30). Entendió que había caído en una clase magistral que debe servirle para el futuro.

Y en el último, aguardó resignado lo inevitable en esa pelota parada que ya es historia del deporte autóctono. Ahí Genovés II se abstrajo del murmullo y expectación de un trinquet de Vila-real repleto. Dividido entre el deseo de más batalla y de que el mayor gladiador de la pilota del siglo XXI volviese ya, una década y siete operaciones después, a una final del Individual de escala i corda. Porque todos, todos, incluso los más acérrimos de José Salvador, se alegraron de la victoria del veterano escaleter. «Yo no quería alegrarme, pero ahora que has ganado, me alegro mucho por ti», le reconoció el padre del chico cuando ambas familias se saludaron con afecto antes de marcharse de Vila-real. El muchacho, con la derrota ya digerida, escuchaba a un par de metros embelesado los consejos del maestro, de Paco Cabanes, que volvió a repartir caramelos sin azúcar y a salir y entrar de la cancha cada dos minutos durante la partida.

«Francés y Soro III tienen más pegada que yo. Sea quien sea el rival, jugaré como sé el mano a mano»

Él y Pablo Berasaluce, figura retirada del frontón vasco que se hizo cientos de kilómetros sólo por ver la partida, se perdieron la última caricia de Genovés II a la vaqueta. Sí la vio en primera fila la periodista Mari Carmen Montes: «La miró con cariño, la besó y le dijo: 'Esta me da deus, puta!'». Y entonces la dejó caer y la golpeó para alojarla en la galería antes de caer de rodillas, eufórico, en medio del trinquet.

«Ahora ya me da igual lo que pase. Volver a una final después de diez años y siete operaciones en el mundo del deporte, hay que buscarlo. Es la victoria más grande de mi vida. Un premio a todo lo que he trabajado, a lo que he sufrido, y a todo lo que he hecho padecer a mi familia y a los míos», reconoce. Como a su madre, a la que el viernes no permitió visitarle en casa las horas previas a la partida. O a su mujer, que se marchó para dejarle descansar y concentrarse. «Volvería a preparar este mano a mano así. La pilota me gusta más que comer», reconoce.

Pero el camino no acaba aquí. Aunque Genovés II recita cada vez que le preguntan que la vaqueta no le debe nada, el sábado tiene la oportunidad de saldar con él una deuda. Esa crueldad máxima de las cinco finales perdidas contra Álvaro, la última en 2009. «Ahora mismo siento que no he tenido la misma viveza que ante Puchol II. Tengo la semana entera para recuperarme», comenta. 2004, 2005, 2007, 2008, 2009 y, ahora, 2019, por primera vez sin tener al otro lado de la cuerda al caníbal de Faura.

Enfrente, el próximo sábado (18 horas) en Pelayo estará Soro III -cinco veces campeón y ocho finalista- o Francés. «¿Favorito? ¿El rival? Ya me da igual. Jugaré el mano a mano como yo sé hacerlo. Si consigo imponer mi ritmo y mi estilo, ganaré y si no, perderé», apunta. Así de simple. José Cabanes 'Genovés II' se lo sabe de memoria. Al contrincante lo conocerá esta mañana y saldrá del ganador de la partida, desde las 11.30 horas, en Guadassuar: «Ambos tienen más 'trompada' que yo. Francés incide más en la técnica y Quico en la potencia, pero no cambiaré nada. Jugaré el mano a mano a mi manera, no sé hacerlo de otra forma».

Genovés II se ha tomado el fin de semana para descansar. A partir de mañana, a entrenar y preparar una partida para la que se espera que falten entradas. Pero muchas, como para llenar dos o tres veces, por lo menos, Pelayo. Porque igual es el día que la vaqueta hace justicia con su gladiador más apasionado.