Soro III se lleva la final del siglo y suma su sexto título Individual

Soro III, tras ganar el título Individual en la final ante Genovés II./J. J. Monzó
Soro III, tras ganar el título Individual en la final ante Genovés II. / J. J. Monzó

Genovés II llega a dominar 40-30, reacciona tras estar contra las cuerdas y solo cede en el último juego | «Me siento un afortunado por haber disputado finales contra dos de los más grandes en la historia de la pilota, Álvaro y José», asegura el campeón

Moisés Rodríguez Plaza
MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZAValencia

Pelayo estalla. «¡José, José, José...!». El estruendo es atronador. María Luisa lleva una rato llorando. Paco Cabanes estalla en su silla, donde no ha aguantado cinco minutos seguidos toda la partida. Son los padres de José Cabanes 'Genovés II'. La leyenda sin corona. Porque cuatro quinzes después de la lluvia de almohadillas, de haber gritado eufórico, ve a Soro III celebrar su sexto Individual. Él lleva otras tantas finales sin poder alzar el Fris Grec. No sería justo hablar de perder o de derrotas. Esta vez no, porque después de la final del siglo XXI, quien vence es la pilota. «Me quedo con el cariño del público, con la satisfacción de todo el trabajo, de haberlo visto posible... pero eso me valdrá la semana que viene», admite. «Ojalá se pudiera partir, pero el deporte es así y en iguales a 55, me ha tocado a mí», señala Soro III.

El escaleter de Massamagrell se ha preparado para esta final del Individual de escala i corda a golpe de matrícula de honor. Licenciado en Topografía, está cursando ahora Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. «Me he pasado todo el año centrado y tranquilo, aprendiendo a gestionar lo que ha pasado en Pelayo. ¿Cómo no va a querer la gente que Genovés II gane un Individual? Si hubiera estado en la escala, yo también le habría aplaudido», reconoce. Los estudios le han servido para centrarse, pasar página de la derrota de 2018 contra Francés y no pensar demasiado en el mano a mano. Mientras lo preparaba, ha coleccionado cuatro matrículas de honor en este curso.

«Los profesores me decían que me relajase. En las clases de deporte, ya fuera balonmano, atletismo, lo que fuera, me pedían que me tranquilizase, que a ver si me iba a lesionar», indica. Ganó con suspense a Nacho, tuvo que reaccionar a tiempo para tumbar a Pere Roc II y se tomó la revancha con Francés. Esta semana, se ha motivado con documentales del Valencia CF, los Juegos de Barcelona 92 y su ídolo, Pau Gasol. En la noche del viernes se relajó con la película 'La vida de Brian'. Ayer se despertó con el trabajo hecho. «He empleado una técnica psicológica. He hecho el solitario Mahjong mientras escuchaba música de otoño», desvela. Así dejó pasar medio día, algo a lo que no estaba acostumbrado, pues las otras finales las disputó por la mañana.

Después de comer, el protocolo habitual. Prepararse las manos, y para Pelayo, escuchando su música, la de los 80. A Soro III se le veía antes de la partida especialmente concentrado. Serio. No hablaba de baloncesto como en otras finales. «Ya se ha acabado todo», se justifica. Pero no. Está concentrándose. Preparándose para ser el antihéroe para en un trinquet rendido a la leyenda a la que la pilota después de la partida seguiría debiéndole una.

«Estos días los he pasado viendo documentales de música». «Me ha gustado mucho 'A 20 pasos de la fama'», precisa. Él se quedó a cuatro quinzes, no de la fama, ni de la gloria -esa el trinquet ya se la otorgó hace años-, sino del anhelado Individual. Firmó junto a Soro III una final memorable, con un desenlace digno del final del mejor concierto de sus venerados Rolling Stones.

La partida fue de rock, con acordes de heavy metal. En los prolegómenos sonaron desde los AC/DC hasta Miguel Ríos, pasando por los Rolling o El Canto del Loco. Los últimos compases antes de que la música la pusiera la vaqueta fueron de Seguridad Social. Producto de la tierra. Vaqueta en vena. La que corre por el organismo de dos pilotaris cuyo corazón late al ritmo de la pelota de los ocho gajos.

El primero en adquirir una ventaja significativa fue Genovés II, aunque Soro III reaccionó de inmediato. Con 40-30 pareció tenerlo el resto de la Costera. Estuvo en sus manos. El calor, que también jugó en la partida, quizás le hizo mella. O el rival, el tractor, Quico, que empezó a cometer menos errores, y a rendir de menos a mucho más. Como siempre. Volvió a romperle en el resto e igualó la partida.

Por unos minutos, hasta el 55-40, muchos pensaron que a Genovés II se le había acabado la gasolina. ¡Pobres incrédulos! Perdónalos, porque no saben lo que piensan. José echó mano de adrenalina. No se puso la piel de cordero para que lo degollasen. Quiso morir como un lobo. En pie y azuzando a las masas. 55-40 desde el dau, recupera 55-50 en el resto y 55-55 en el dau. Euforia.

Pasa al resto y con 15-0 se da la situación de crueldad. El Individual no había hablado y el torneo que tiene vida propia quería elegir al ganador de esta historia heroica. Con pelota parada, Genovés II se encara a la galería del dau y, no había ocurrido aún, la pelota vuelve a las losas. Soro III hace el quinze y con 30-0, ya desmelenado, logra otros dos tantos para derrumbarse boca arriba. Como Nadal. Genovés II pierde como Federer en Roland Garros. «Ahí ha podido ganar cualquiera, pero el momento era antes y lo he desaprovechado», lamenta. Soro III, minutos después, alza el Fris Grec por sexta vez. Ya puede sentarse en la mesa de Genovés I y Sarasol I. Con más títulos sólo está su maestro, Álvaro.