Una final de mar y montaña

Una final de mar y montaña

Vercher y Brisca, de la Safor, se juegan mañana la Copa de raspall con Pablo y Tonet IV, de la Costera | El mitger de Oliva defiende el título junto a un debutante frente a dos pilotaris criados en El Genovés, trinquet que acoge la partida

Moisés Rodríguez Plaza
MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZA

Tonet, hijo, nieto y biznieto de pilotaris, el cuarto de una saga –«espero tener algún día un hijo y que también juegue»– ha alcanzado en no pocas ocasiones el punto más alto de la Serra de la Creu al borde de la extenuación. Desde ese lugar se atisba El Genovés y él adivina dónde está el trinquet. «Todos los pilotaris que nos hemos formado en su escuela hemos hecho muchas veces esa ruta para entrenar», comenta. Y él, algunas mañanas mientras bajaba pulsaciones, ha soñado despierto con conseguir algo grande en esa cancha. Este domingo, a partir de las 11.30 horas, tiene la ocasión de convertir ese deseo en realidad.

El Genovés vibrará con dos de sus hijos: Tonet IV, de 20 años y nativo de la localidad, y el resto Pablo, de Barxeta pero criado en la escuela del trinquet que mañana acoge la final de la Copa de raspall. Dos pilotaris esculpidos en las asfixiantes rampas de las cordilleras del sur de la provincia de Valencia. Dos cazadores que buscan su mayor pieza.

"Me gusta salir con mis perros. Practico una caza muy natural. Ellos contra el conejo, una lucha de poder a poder", afirma Tonet IV. Su compañero en este torneo, Pablo, comparte las dos aficiones: "Cuando llega la época de caza, que la combino con la pilota, es cuando más fuerte me siento".

Para el resto, esta final es la luz al final de un túnel. "Estuve a punto de dejarme el trinquet. No me salían las cosas (se quedó fuera de la Lliga) y además lo he pasado muy mal. Ha sido un año horrible, pero mi padre y mi madre (Ximo y Eva) me llevaron por el buen camino. Gracias a ellos estoy aquí", desvela Pablo: "Utilizo mucho la montaña para entrenar, también salgo en bicicleta".

Pero sobre todo, para ir a cazar: "A veces me voy a las 6 de la mañana con los perros y vuelvo a las 6 de la tarde. Es una afición que no quiero perder nunca". Él caza con escopeta y, además de los canes, tiene un compañero de actividad y confidente: su padre. "El pasado año pusieron un cupo de tres perdices por persona y día. El domingo nos fuimos y cazamos cada uno las suyas".

Pablo y Tonet IV están confiados en ganar la Copa, la que sería la primera del resto y la segunda del mitger. "Nos hemos criado juntos. Para mí Tonet es el número uno de medieros. Podemos dar guerra", avista el de Barxeta.

Enfrente tendrán dos pilotaris con aroma a salitre. Sobre todo Brisca, defensor del título que ganó la temporada pasada junto a Mario. Antes practicaba kitesurf, hasta que comprendió que si quería ser un referente en el trinquet estaba obligado a priorizar en la pilota: "Mi entrenamiento se basa en la fatiga que acumulo. Este verano he disfrutado porque he podido hacer el deporte que antes practicaba".

El de Oliva emplea el mar para la recuperación tras los entrenamientos: "Ahora que el agua empieza a estar más fría, ayuda. Entro y nado un poco". Igual que Vercher, el debutante en una gran final –los otros tres pilotaris ya han disputado al menos una de Copa o Lliga–, natural de Piles: "Yo entro en el mar en verano, me gusta nadar un rato después de los entrenamientos. Ayuda a recuperar".

"Correr por la playa es un placer e ir en bici también, aunque en invierno hace aire y sufres más", indica Vercher. "A mí correr me causa fatiga muscular, utilizo más la bici por la montaña. Me acerco más a la zona de mis rivales", señala Brisca. Al interior de Valencia, a El Genovés, donde este domingo defiende su trono de rey de Copas.