Juan Muedra: «Sería una lástima que la pilota no aprovechase la sabiduría de Dani»

Juan Muedra posa junto al palquet de baix de Pelayo. :: irene marsilla¿Qué se pide  en el bar? «Pero en la mesa no. ¡Vamos a escuchar el trinquet!». La charla tiene lugar en la escala de Pelayo./
Juan Muedra posa junto al palquet de baix de Pelayo. :: irene marsilla¿Qué se pide en el bar? «Pero en la mesa no. ¡Vamos a escuchar el trinquet!». La charla tiene lugar en la escala de Pelayo.

«Antes hacías un primer contacto y luego ibas progresando de un maestro a otro. Ahora hay un vacío antes de entrar en tecnificación»

MOISÉS RODRÍGUEZ

valencia. A Juan Muedra no le dio tiempo de hartarse de ser punter y reivindicar una oportunidad como mitger en la escala i corda profesional. Ganó el Circuit en plenas Fallas de 1997, en aquellos años en que los últimos juegos de la final en Pelayo coincidían con la mascletà en la plaza del Ayuntamiento. Junto a Álvaro y Oñate, venció a Oltra y José María. «Me acuerdo de todo. ¡Fíjate al par que tenía detrás! Y a la contra otros dos grandes rivales. Se jugó en varias fases en Petrer, Alcàsser y L'Eliana. Y la final en Pelayo. Todos los trinquets llenos. Lo disfruté mucho. Era un torneo que nos tiraba a todos», relata. Tenía 19 años. Dos después, una lesión en el hombro y en el bíceps le obligó, primero a pasar por el quirófano y, posteriormente, a retirarse del mundo profesional. Ha seguido jugando con el club de Massamagrell, pero no ha sido un asiduo del trinquet.

¿QUIÉN ES JUAN MUEDRA?

Sus lugares

La Pobla de Farnals: La localidad donde nació hace 41 años.

Massamagrell: Ha montado su proyecto en el mini trinquet.

Pelayo: Donde ganó el Circuit Professional en 1997.

En la actualidad

Cortinas: Actividad de la empresa familiar que regenta.

Jorge: Su hijo, que quiere ser pilotari. Por él se planteado el vacío formativo que hay en la escala i corda antes de la tecnificación.

«Heredé una empresa familiar porque mi padre se jubilaba y me casé. Todos estos años hemos estado trabajando muy a gusto mi mujer y yo», asegura. «Pienso que podría haber jugado bastante tiempo de no haber sufrido la lesión. Tengo 41 años, salí en la hornada de Dani», señala. A lo largo de la conversación, en la que explica un atractivo proyecto formativo que ha emprendido en Massamagrell, lanza una proclama muy a tener en cuenta sobre el de Benavites: «Ha sido primera figura, de su etapa, el mejor. Se le ha hecho un buen reconocimiento, pero si se desvincula de la pilota sería un crimen. Hay que aprovechar la sabiduría que tiene, él debe estar enseñando en alguna escuela a chavales. Lo contrario sería una lástima».

Dos décadas después, Juan Muedra vuelve a acercarse en cierto modo a la escala i corda profesional. Quiere construir un peldaño para facilitar el camino a las nuevas generaciones hasta el momento de vestirse de blanco. «Me he dado cuenta de que hay una etapa, digamos entre los 12 y los 16 años, en que existe un vacío hasta que los chavales llegan a la tecnificación», señala. Lo ha experimentado en casa: «Jorge, mi hijo, está loco por la pilota desde pequeño». Y él se ha lanzado a atender esa necesidad de jóvenes como el que podría ser en algún tiempo Muedra II.

«Por la experiencia de cómo nos hemos formado, había un proceso. Conocías la pilota por algún club, la proximidad de un trinquet o un familiar. Luego te incorporabas a una escuela, donde se buscaba que progresaras para incorporarte después a otra de mayor nivel. Cuando se te quedaba pequeña porque ibas despuntando, el propio maestro te orientaba hacia otra, que podía ser la de Sagunto. De allí salieron gente como Dani o Melchor, estaba de profesor Miguel Royo. De aquella tendías a pasar a la de Vicent Alsina en L'Eliana. Estaba todo muy estructurado», detalla.

Juan Muedra aplaude el trabajo de promoción que se ha realizado en los últimos años en los clubes y escuelas: «Es fantástico». Pero entiende que los chavales, antes de entrar definitivamente en el centro de tecnificación, han de recibir una base: «Esa no se obtiene en la galotxa, el frontón o el one wall. El niño que quiere ser profesional de la escala i corda, que es en la modalidad en la que yo me centro, ha de entrar en el trinquet y no salir. Pienso que hay un vacío antes de la tecnificación y me gustaría crear una escuela para que los clubes pudiesen enviar una vez a la semana allí a los que destaquen. Mi objetivo no es formar un equipo para competir ni nada de eso».

Muedra insiste en que quien quiere ser profesional ha de llevar a cabo una formación dentro del trinquet: «Eso es independientemente del club del que provenga. Un chaval que aspira a vestir de blanco ha de controlar aspectos como saber colocarse a rebot, botársela en la pedra y abrirla un poco para buscar el alt i moll, ser capaz de buscar la careta... Y luego en tecnificación ya le darán una preparación física, nutrición y otros aspectos para llegar a ser un deportista profesional».

En este sentido, y hablando de la pilota actual, considera que la profesionalización ha sido rápida. «En muy poco tiempo. Los jugadores hoy se forman, veo que la conducta es mejor, en general son más profesionales. Y el espectáculo también tiene más calidad y seriedad», afirma. Sobre el problema de los salarios, apunta que precisa un amplio debate en que todos los estamentos aporten soluciones.

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