La huella imborrable de Ricardo Tormo

Las instituciones tienen el reto de crear, en el Circuit o en su localidad natal, un museo a la altura del doble campeón del mundo | Cuando se cumplen 20 años de su muerte, el pionero del motociclismo valenciano sigue siendo recordado por su humanidad y su enorme talento

Moisés Rodríguez Plaza
MOISÉS RODRÍGUEZ PLAZA

El padre de María y Ricardo es un mito. Tenía también algo de mago. Una pequeña anécdota que ambos guardan con cariño lo constata. «Era verano y veíamos una película sobre alguien con el poder de desaparecer. Comentábamos acerca de lo divertido que sería tener esa capacidad y nos dijo que él podía hacerlo y que lo demostraría al día siguiente. Cuando nos levantamos vimos una nota sobre la mesa de la cocina. Era una especie de pista que nos condujo a otra y así sucesivamente por la casa», relata ella. «Al cabo de lo que pudieron ser dos horas, encontramos una última pista en la planta superior de la casa. Había una pequeña ventana en el cuarto de baño. Al asomarnos, lo descubrimos en el tejado, riéndose: '¿Habéis visto como sí se puede desaparecer?' Allí nos quedamos los tres un buen rato, en silencio», apunta el joven.

Como aquella calurosa mañana estival, mañana se cumplirán 20 años de la desaparición de Ricardo Tormo. Dos décadas desde el clamor popular a que el nuevo circuito de Cheste llevase su nombre. Cuatro lustros de una huella que la muerte no pudo borrar aquel 27 de diciembre de 1999: es imposible hablar de motociclismo en la Comunitat sin mencionar al genio de Canals.

Su localidad natal ha sabido dignificar la figura de Ricardo Tormo. Rotuló con su nombre el pabellón municipal, en cuya fachada hay un mosaico y en el interior un busto en su honor. «Yo lo conocía, era un gran persona», proclama una vecina que pasa por delante de la casa donde nació. Cerca de allí hay una calle rotulada con su nombre.

Las instituciones tienen en el futuro inmediato como reto abrir un museo que dignifique la figura de Ricardo Tormo. Hay quien defiende que debe estar en Canals y otras personas lo ubicarían en el Circuit. En la reforma proyectada en Cheste se contempla una tienda temática con museo en el que estará presente junto a los otras figuras del motor. Las motos, monos, cascos y todo lo que donó Tormo en vida están empaquetados en un almacén municipal de Canals a la espera de que se impulse la muestra.

Porque eso también le definió: era una persona desprendida y ayudaba a todos. «En mis inicios, cuando yo era un niño, me impresionó que en el Avidesa él ya era un piloto consagrado y colaboraba en la puesta a punto de las motos de todos. Al fin y al cabo, ayudaba a sus rivales», comenta Jorge Martínez 'Aspar', quien corrió con monturas prestadas por Ricardo Tormo.

Su humanidad y su enorme talento. Esas son las dos características de Ricardo Tormo que destacan todas aquellas personas que convivieron con él. Como Concha, su exmujer y madre de María y Ricardo: «Me quedo con todo. Con que tengo dos hijos maravillosos y que descubrí un mundo que ahora me apasiona». Se conocieron cuando ella tenía 19 años, Ricardo Tormo había hecho la mili y era un piloto con una enorme proyección: «Entonces corría con mono, botas, casco y gafas prestados».

El de su hermano Toni, acompañado de su sobrino Manu, decorado con fotos de Ricardo Tormo. Abajo, el rótulo de la calle con su nombre en Ayacor, la pedanía de Canals donde nació.
El de su hermano Toni, acompañado de su sobrino Manu, decorado con fotos de Ricardo Tormo. Abajo, el rótulo de la calle con su nombre en Ayacor, la pedanía de Canals donde nació. / Manuel Molines

En aquellos momentos, el piloto de Canals era una promesa del motociclismo que luego quedó confirmada con sus ocho campeonatos de España y los dos del mundo. Y luego llegó el conocido accidente del 24 de abril de 1984 probando la nueva Derbi en el polígono industrial de Martorellas que supuso el final de su carrera. «La gente siempre ha dicho que tuvo mucha mala suerte porque aquello sucedió cuando había fichado por un equipo oficial y como primer piloto. Pero él respondería que todo lo contrario, que tuvo la gran fortuna de ser una estrella de lo que le apasionaba y que logró lo que se había propuesto», señala Concha.

Entrar al taller de Toni Tormo es hacerlo a un pequeño templo en honor a su hermano. «Yo disfruté mucho con él. Recuerdo la primera carrera de 125 en Le Mans, con un frío bestial. Teníamos problemas con la suspensión delantera y nos inventamos algo que al día siguiente llevaban todos los demás», comenta el hombre que fue su gran apoyo mecánico durante su carrera.

Toni también destaca el carisma de su hermano Ricardo. «Una tarde, en Hockenheim había un señor todo tatuado gritando: '¡Tormo, Tormo!'. Él le regaló una cubierta vieja y se puso a llorar», relata. Tanto a él, como a su hijo Manu Tormo y a Concha se les quiebra la voz cuando se les recuerda el momento en que se supo que Cheste llevaría el nombre del mito de Canals. También se emocionan cuando se les pregunta qué aportó al motociclismo valenciano: «Ahí está el legado de títulos, de pilotos y el propio circuito».

Por esa instalación luchó mucho otra persona que fue clave en la carrera de Ricardo Tormo: su amigo, su mecenas, lo que hoy sería un mánager, Salvador Gascón. «Fue mucho más que todo eso antes, durante y después de su carrera. Un hermano», recalca Concha, a quien en ese momento también se le ensombrece la voz por la reciente muerte del restaurador de Cullera.

Gascón ayudó a Ricardo Tormo a triunfar en la moto, algo para lo que estaba predestinado. «Mi recuerdo de mi tío es que un día me tocó la cabeza y me dijo: 'Tú eres un poco como yo'. Creo que tenía razón porque persigo lo que quiero hasta el final», afirma Manu Tormo. Los hermanos del mito, Toni, Pascual y Paco, se han dedicado a la mecánica. A los cuatro les viene del Tío Pascual, que tenía un taller. «Ricardo corría en bici», señala Toni. ¿Podría haber sido ciclista profesional? No tiene ninguna duda al respecto: «Mi hermano habría sido piloto, aquí y donde esté. Y allí también lo ganará todo».

 

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