GP de Azerbaiyán

Vettel y Hamilton, hombro con hombro

Sebastian Vettel, en el circuito de Bakú. /Reuters
Sebastian Vettel, en el circuito de Bakú. / Reuters

El alemán consuma su tercera 'pole' consecutiva, con Alonso de nuevo fuera de la Q3, por lo que saldrá decimosegundo, y Sainz noveno

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Ni uno ni otro saben lo que es ganar en Azerbaiyán, pero ambos parten en la mejor posición posible para lograrlo. Sebastian Vettel repitió, y van tres seguidas, en la 'pole', por delante de un Lewis Hamilton que aún no se ha subido ni al podio de Bakú. El alemán consumó una clasificación en la línea de las anteriores: no fue el más rápido hasta que debió serlo.

Y es que a Kimi Räikkönen le fallaron las fuerzas en el momento clave. El más rápido de la Q1 y la Q2 no pudo repetir en la Q3, como ya pasó en China, por un error en la última curva del circuito azerí. El finlandés era el gran favorito, y de hecho llegaba batiendo récord del trazado, pero falló en el último instante, dejándose no sólo la 'pole' por el camino (habría sido la primera desde Mónaco 2017), sino también el 'top 3', y el 'top 5'. Räikkönen partirá sexto, detrás de Max Verstappen y justo por delante de Esteban Ocon con el Force India.

La clasificación comenzó con un susto serio, de esos que son carne de 'highlights' de Youtube. Lo protagonizaron los pilotos de Toro Rosso, en uno de esos incidentes que ningún jefe de equipo quiere ver. Brendon Hartley pinchó (la suciedad en la pista es una constante este fin de semana en Bakú) y se quedó en medio de la pista rodando lento. Por detrás venía Pierre Gasly, su compañero, en vuelta rápida y se lo encontró a la salida de una rasante. Sólo unos excepcionales reflejos y una buena dosis de suerte evitaron un accidente que bien podría haber acabado en tragedia. Gerald Donaldson, un veterano y prestigioso periodista, recordaba en twitter que por un accidente de características similares se mató el histórico Gilles Villeneuve en la clasificación del GP de Bélgica de 1982, en Zolder.

Fue el susto más serio de una jornada que ya tuvo cambios con respecto a las anteriores. La primera llegó por parte de Williams, el otrora glorioso equipo inglés, cuyos pilotos pasaron por primera vez a la Q2. No salieron de ahí, porque ni Stroll ni Sirotkin están para mucho más, pero demostraron que en un trazado donde la potencia de los motores Mercedes es más protagonista, se pueden pulir sus notables carencias. Partirán 10º y 11º, justo por delante de un Fernando Alonso que ya ve cómo las costuras del McLaren se ven por todas partes.

Es un clamor: el MCL33 no es tan bueno como parecía. Fernando Alonso no tuvo suerte ni acierto con las banderas amarillas ni con el tráfico a la hora de elegir sus vueltas buenas, y aunque pasó a la Q2 ahí se quedó, de nuevo, con el 13º crono de la sesión. Ganó una posición, como sus predecesores, gracias a que Nico Hülkenberg sustituyó caja de cambios por la mañana y perderá cinco plazas con respecto a su noveno conseguido en la tabla de tiempos de la Q3. Mucho peor le fue a Stoffel Vandoorne, compañero de Alonso, que por primera vez este año dejó a un McLaren sin pasar el primer corte. El belga tendrá que remontar desde el 16º lugar de la parrilla si quiere puntuar, mientras que el asturiano sale desde un puesto mejor que en China. Y ahí también entró entre los diez mejores.

Tanto Hülkenberg como Carlos Sainz pasaron con relativa comodidad al corte final entre los diez mejores, pero poco más. El alemán volvió a mejorar el tiempo del español (le metió tres décimas), y aunque Sainz afirmó después que creía que podía haber hecho un poco más, su grado de mejora no habría sido mucho mayor. El noveno puesto de la parrilla no es mal lugar para partir en la búsqueda de los puntos.

«Que McLaren le dé una televisión a Alonso»

Entre los invitados al GP de Azerbaiyán se encuentra un viejo conocido del 'paddock' y buen amigo de casi todos. No es Bernie Ecclestone, que está en Bakú pero no se lleva tan bien con sus exsúbditos, sino alguien más jovial y un poco más joven: Flavio Briatore. El italiano fue a apadrinar la apertura de uno de sus nuevos y exclusivos clubes, y aprovechó para visitar a su amigo Fernando Alonso.

Además de seguir su devenir el fin de semana, también se refirió a la situación que atraviesa McLaren. Las palabras del magnate y antiguo jefe de Renault son muy claras: «McLaren, muy mal. Deberían ponerle a Fernando una tele en el monoplaza para ver la carrera, así se divertiría», bromeó, entre rumores de reuniones con otros equipos que empezaron a circular en el 'paddock'.

 

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