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Los retos del hombre tranquilo

Los retos del hombre tranquilo

Mantener la cohesión en la Liga, tumbar al Chelsea y sacarse la espina en la Copa, los próximos objetivos de Valverde

P. RÍOSBarcelona

Tras conquistar a sus futbolistas, a la afición e incluso a la crítica más guardiolista sin hacer ruido, con una actitud serena y con planteamientos colosales como el reciente del 23-D en el Santiago Bernabéu, el técnico Ernesto Valverde ha logrado situar a su equipo al nivel de los mejores conjuntos azulgranas de los últimos tiempos.

Los números no dejan lugar a las dudas: este Barça ha superado ya nada menos que 17 jornadas del torneo de la regularidad sin conocer la derrota, una circunstancia que no tenía parangón desde la campaña 2009-10, con Pep Gardiola en el banquillo, y la 2012-13, con Tito Vilanova al frente de la plantilla. Y cabe recordar que aquellos equipos fantásticos terminaron campeones con 99 y 100 puntos, respectivamente.

Hasta el momento, este grupo al que conduce sin un mal gesto el exentrenador del Athletic sólo ha cosechado tres empates, dos que no pueden considerarse tropiezos ya que fueron en el Wanda Metropolitano y en Mestalla, y la igualada ante el Celta de un ex de la casa como Juan Carlos Unzué en el Camp Nou. Ese ha sido el único lunar importante.

Ha logrado que los futbolistas, en la picota tras la Supercopa de España perdida ante el Real Madrid, hayan vuelto a sentirse más cómodos, mucho más seguros de sí mismos y más valorados. El famoso entorno culé, ya no hace ruido. Gracias a la gestión de Valverde, los futbolistas han recuperado la autoestima y la autoconfianza. Desde la tranquilidad que le otorgan los resultados, ya no se le discute el 4-4-2, alejado del tradicional 4-3-3 que encumbró a los mejores Barças, ni ese giro hacia el equilibrio en detrimento del espectáculo.

Para 2018, sus principales retos residen en mantener esta línea de cohesión, no bajar el listón ni la motivación en el torneo de la regularidad y superar al Chelsea en una eliminatoria brutal de Champions para tratarse sólo de los octavos. A los culés se les reclama llegar muy lejos en una competición que ha dado gloria al Real Madrid en estos dos años consecutivos. Valverde tampoco pierde de vista la Copa del Rey, muy especial para él ya que con el Athletic alcanzó dos finales consecutivas, perdiendo precisamente ante el Barça en 2015 y 2016. Busca sacarse la espina y levantar al fin este trofeo. El 4 de enero le esperan el Celta en Balaídos, primer asalto de la eliminatoria estrella de octavos.