Rusia, otro punto de inflexión para Silva

David Silva, en una acción del partido ante Marruecos. /Ozan Kose (Afp)
David Silva, en una acción del partido ante Marruecos. / Ozan Kose (Afp)

Diez años después de completar su primer gran partido con la selección, el canario trata de mantener su estatus en el once ya que de ceder su plaza el especialista a balón parado podría ser Ramos

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENEnviado especial a Krasnodar

«Todos leemos noticias de todos, nos señalan porque no estamos encontrando nuestro mejor juego, se cuestiona mucho el juego de la selección y son muchos los jugadores de la selección que acaban señalados, David (Silva), jugador buenísimo, igual que Isco y que Andrés (Iniesta), va a marcar la diferencia en este Mundial, estoy seguro. Empezando por este domingo», dijo Dani Carvajal. Como buen defensa, sacó la cara por su compañero David Silva, uno de los supervivientes del ciclo triunfador iniciado en la Eurocopa 2008 junto a Sergio Ramos, Andrés Iniesta y Pepe Reina. Los tres primeros partidos del Mundial de Rusia han quitado brillo a la estrella que luce en el pecho Silva, que no oculta su «orgullo por ser uno de los veteranos y haber participado en esa gran etapa de la selección». «Lo hubiera firmando el primer día que vine en 2006, nadie se imagina ganar un Mundial y dos Eurocopas», explicaba Silva al inicio de la concentración, cuando aún Julen Lopetegui estaba en el cargo de seleccionador.

Con el técnico vasco, el canario, ahora rapado, era piedra angular del juego de la selección: nadie jugó más partidos que él, era el encargado de ejecutar los golpes francos, córners y penaltis y explotó su faceta goleadora: diez tantos, de los cuales cinco fueron en la fase de clasificación (con otras cinco asistencias). Con ellos incrementó hasta 35 su cifra con la selección, siendo ya el cuarto máximo goleador histórico (cerca de Torres, que hizo 38 en 110 encuentros). «Si estás tantos años adquieres jerarquía. Llevar esos goles me ilusiona. Lo que me preocupa y me ocupa más es que el equipo gane. Si marco, mucho mejor; pero lo prioritario es la victoria». Ahora, con su titularidad en el aire ante Rusia, Hierro podría entregar la responsabilidad al capitan, Sergio Ramos, pese a sus malas experiencias desde los once metros (ante Croacia en la Euro o frente a Brasil en la Confederaciones).

El gen luchador de Mateo

Esta campaña no ha sido fácil para el centrocampista del City, pese a que ha añadido su tercera Premier League a su palmarés. Ha pasado duros momentos por las complicaciones del embarazo de su pareja y el nacimiento de Mateo «de forma prematura extrema», pero el niño fue capaz de superarlo. «He aprendido a darle prioridad a cosas sencillas que antes no lo hacía, o a cambiar la perspectiva de vida. Te pasan cosas que te obligan a hacerlo», aseguró Silva durante el 'Media Day' antes de partir hacia Rusia.

Tras muchas semanas sin jugar ni entrenar para estar pendiente de su hijo, Lopetegui decidió diseñarle un plan específico para su puesta a punto con ayuda de diez futbolistas del Navalcarnero, equipo madrileño de Segunda B cuyo entrenador era Julián Calero, que fue ayudante de Lopetegui en el Oporto y tras la destitución del vasco se ha convertido en el segundo de Fernando Hierro. Casualidades de la vida. Es uno de los que mejor sabe cómo está el canario, que tuvo buenos ratos ante Portugal, se echó el equipo a la espalda ante Irán sin mucha suerte y que terminó siendo sustituido ante Marruecos.

El entorno más cercano de Silva, que tiene a su hermano en Krasnodar, dice que está más motivado que nunca en el torneo. Está deseando dar una alegría a Mateo, su pequeño luchador. «Ya tengo una edad (32 años) y este es mi último Mundial y me gustaría aprovecharlo. Tengo la experiencia y creo que he sido fuerte siempre y que he tenido una mentalidad fuerte, por eso he estado muchos años con un nivel alto. Eso te ayuda porque cuando eres más joven lo ves de otra forma, te comes más la cabeza y el tiempo te da esa tranquilidad», explicaba antes del torneo.

El gol en semifinales

Ahora, diez años después y sin aquel flequillo que lucía en su juventud, vuelve a aparecer en el horizonte Rusia, contra la que completó quizá su primer gran encuentro con la selección un 27 de junio de 2008. Fue una gran obra coral, similar a la final de la Eurocopa en Kiev en 2012. Marcó uno de los goles en semifinales, el tercero, en un partido en el que recibió varias faltas en la frontal del área (4) y sólo falló un pase.

Aquel día, casi dos años después de su debut ante Rumanía en 2006, se convirtió en una referencia para sus compañeros. «Luis me hizo sentirme como si llevara mucho tiempo aquí. Me dio una confianza increíble, me atribuyó galones de veterano. Después siempre me he sentido protagonista y por eso llevo tantos partidos en doce años. Sigo siendo el mismo. La trayectoria ha sido grande y no me puedo quejar. He tenido la suerte de estar en esta generación, de ganar dos Eurocopas y un Mundial, y nos gustaría tener otro», destaca.

Las críticas al mago, que en Sudáfrica tuvo poco protagonismo (titular ante Suiza y entró desde el banquillo ante Alemania) y en Brasil dispuso de una opción para la sentencia ante Holanda con 1-0, no están sentando bien en la caseta. En Kaliningrado Thiago no quiso ni responder cuando un periodista le preguntó por el rendimiento del canario y de Iniesta.

Algunos de sus compañeros creen que se lleva más palos por no estar en uno de los grandes de la Liga. «Es algo que no me ha importado nunca, prefiero dedicarme a jugar y los números salen pero hay más repercusión si juegas en un equipo que en otro. En Inglaterra se me valora más, por supuesto. Llevo ocho años jugando en un equipo que ficha a muchos jugadores queriendo mejorar», dice antes de lanzar un deseo: «Me falta un golito en el Mundial». Ahora habrá que ver si Hierro confirma su rol ante Rusia, aquella selección ante la que comenzó a forjar su leyenda con España.