Real Madrid

Un verano de sobresaltos en la 'casa blanca'

Luka Modric, durante la última final de la Liga de Campeones. /Goergi Licovski (Efe)
Luka Modric, durante la última final de la Liga de Campeones. / Goergi Licovski (Efe)

El interés del Inter por Modric es el último episodio de un periodo que ha convulsionado al madridismo con las salidas de Zidane y Cristiano

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Atípico verano el que está viviendo el Real Madrid, que tras las espantadas de los dos máximos responsables de la edad de oro que ha llevado al conjunto de Concha Espina a amarrar tres Champions consecutivas, asiste ahora con recelo al interés del Inter de Milán por reclutar a Luka Modric, Balón de Oro del Mundial de Rusia y gran baza de los blancos para esas distinciones individuales que se han acostumbrado a celebrar durante las dos etapas de Florentino Pérez en la presidencia. La entidad 'neroazurra' puja fuerte por el croata, al que pretende convertir en la clave de bóveda de su nuevo proyecto para asaltar la Serie A, rutilante campeonato que camina en pos del esplendor perdido a golpe de talonario, y su labor de cortejo ha disparado la alarma en la planta noble del Santiago Bernabéu, convulsionada aún por las salidas de Zinedine Zidane y Cristiano Ronaldo.

El vigente campeón de Europa no contempla el traspaso de Modric, arquitecto del ataque de una escuadra que domina el continente con puño de hierro guiado por la batuta del pequeño genio de los Balcanes. «La única posibilidad de que salga Modric es pagando 750 millones de euros», subrayó Florentino Pérez a requerimiento de los medios desplazados a tierras norteamericanas para cubrir la pretemporada del Real Madrid. El mandatario es consciente de la importancia capital que ha desempeñado el ex del Tottenham en los recientes éxitos de un club con el que acumula 257 partidos, en los que ha anotado trece goles pero, sobre todo, ha oficiado de faro. Una aportación que ha ido 'in crescendo' desde su llegada en el verano de 2012 a cambio de 30 millones de euros por petición expresa de José Mourinho y que alcanzó su culmen el pasado curso, donde fue uno de los futbolistas más destacados en la ruta hacia la 'decimotercera'. Brillante temporada que rubricó conduciendo a la selección croata al subcampeonato en el Mundial de Rusia, en el que fue elegido mejor jugador del torneo.

Peso pesado del vestuario, a sus 32 años su estatus se ha elevado, por lo que la directiva del Real Madrid sería receptiva a revisar el contrato que firmó en noviembre de 2016 y que le vincula hasta 2020. No parece, sin embargo, que el futbolista ande intranquilo por sus emolumentos, como sí ocurría en el caso de Cristiano Ronaldo. Más bien se siente atraído por el proyecto del Inter, hasta el punto de que, según informaba este viernes 'La Gazzetta dello Sport', tiene intención de reunirse la próxima semana con Florentino Pérez para tratar de convencerle de que le abra la puerta.

Desencanto

Ahí radica el problema para el Real Madrid, que ya ha visto partir este verano a Zinedine Zidane y Cristiano Ronaldo, convencidos ambos de que su obra en Chamartín estaba completada, y que se ve obligado a competir en un mercado cada vez más indescifrable con actores que hasta hace poco ni podían hacerle sombra en cuanto a capacidad de atracción de las figuras.

Zinedine Zidane, junto a Florentino Pérez, el día en que anunció su salida del Real Madrid.
Zinedine Zidane, junto a Florentino Pérez, el día en que anunció su salida del Real Madrid. / Pierre-Philippe Marcou (Afp)

El marsellés provocó la primera sacudida cuando aún no se habían apagado los ecos del triunfo blanco en Kiev. Cinco días después de abrochar en la capital ucraniana su tercera 'orejona' en otros tantos cursos como entrenador del Real Madrid, abandonó el barco argumentando la necesidad de «un cambio» para mantener el rumbo ganador del equipo. Evitó cualquier reproche público a la directiva o a los que hasta entonces habían sido sus pupilos, pero en su decisión pesaron tanto las discrepancias en torno a la confección de la plantilla como el descenso en las prestaciones competitivas de un conjunto que el año anterior había sido capaz de completar el primer doblete Liga-Champions que habían visto por Concha Espina en 59 años.

Cuarenta días después del adiós de Zidane, que pilló por sorpresa a la directiva, el Real Madrid se plegó al deseo de Cristiano Ronaldo de fichar por la Juventus. El luso, que había reventado la fiesta por la 'decimotercera', adujo en su presentación como nuevo futbolista 'bianconero' que ansiaba nuevos retos, aunque de paso sacó una importante tajada en el apartado salarial. Con su salida, los blancos dejaron partir 50 goles por temporada a cambio de 100 millones de euros, una cantidad insuficiente para incorporar otro buque insignia que tampoco garantizaría el inmenso caudal ofensivo que aseguraba el crack de Madeira.

Cristiano Ronaldo, el día de su presentación con la Juventus.
Cristiano Ronaldo, el día de su presentación con la Juventus. / Alessandro Di Marco (Efe)

Inapetente hacia lo que le ofrece el mercado, el trece veces rey de Europa ha optado por encomendarse a los jóvenes valores para ilusionar a una afición desencantada con la pérdida de los que hasta ahora habían sido sus emblemas. Una hinchada que se aferra al aire fresco que puede aportar su nuevo técnico, Julen Lopetegui, mientras aguarda alguna sorpresa en forma de fichaje y demanda que por fin haya tranquilidad en el apartado de bajas.

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