Jornada 31

El Atlético centra su enfado en los árbitros y no en Costa

Los jugadores del Atlético rodean a Gil Manzano en la acción de la expulsión de Diego Costa./Alberto Estévez (EFE)
Los jugadores del Atlético rodean a Gil Manzano en la acción de la expulsión de Diego Costa. / Alberto Estévez (EFE)

Las críticas rojiblancas van dirigidas a Gil Manzano y al colectivo arbitral para justificar al delantero, que se expone a una sanción que podría dejarle sin competir más en Liga

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

Nadie duda de que la expulsión de Diego Costa fue decisiva en el partido clave para decidir la Liga, pero no hay tanta unanimidad a la hora de otorgar responsabilidades a lo sucedido en el Camp Nou. En el seno del Atlético solo Clemente Villaverde reprobó sin ambages el comportamiento del hispanobrasileño al lanzar improperios delante del árbitro, Jesús Gil Manzano. «Una jugada de ese tipo que te deja con diez a esa altura del partido ante el Barcelona condiciona mucho. Aún así, el equipo ha dado la cara y el Barcelona hasta los últimos minutos no hace los goles. Felicito al equipo, ha tenido un comportamiento extraordinario», explicó antes de señalar el error del punta. «Más allá de la valoración que se pueda hacer, es reprobable la conducta con un perjuicio irreparable para el club. Nunca justifico que por conductas ajenas al desarrollo del juego dejes a tu equipo con diez jugadores. No consigues nada», agregó antes de conceder mucho mérito al resto de jugadores. «El entrenador ha arriesgado con los cambios buscando el partido y no puedo decir nada más. Hemos hecho un partido extraordinario y un gran esfuerzo. Una pena hacerlo con diez», finalizó el dirigente con desilusión por despedirse del título.

La roja a Costa opaca el dignísimo y admirable rendimiento con diez del Atlético, que provoca una reflexión: si hubiese competido del mismo modo en Turín, esta semana jugaría contra el Ajax y no estaría lamentando haberse quedado en el camino hacia la final del Metropolitano del próximo 1 de junio. En el seno del vestuario había enfado tras alejarse a once puntos del líder, pero la expulsión de Costa centró un discurso con más reproches al arbitraje que crítica al delantero. «Siempre que venimos aquí, siempre pasa algo. Todos los detalles han ido a favor de ellos, siempre que venimos aquí pasa algo, de los últimos once partidos nos han echado a siete jugadores y no todas han sido justas. Alguien lo tendrá que mirar», denunció Koke en cuanto acabó el encuentro, dando a entender que el árbitro había medido con diferente rasero a los participantes. El mediocentro vallecano, cuando le insistieron si de confirmarse el insulto como capitán debería hablar con Costa, regateó la cuestión recordando que estaba «en caliente». Quizá tener las pulsaciones altas le hizo olvidar que en 2014, el día que el Atlético ganó la Liga, hubo un polémico gol anulado a Leo Messi que hubiese supuesto la victoria y el título de los azulgranas. De hecho, según Elvio Paolorosso, ayudante del 'Tata' Martino, Mateu Lahoz les pidió perdón en el vestuario por el fallo cometido.

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No solo Koke, como capitán, apuntó al colegiado como culpable de la derrota. También se mostró indignado Diego Simeone, antes incluso de hablar con el futbolista. «No hablé con el futbolista. Le pregunté a Gil Manzano si era tan grave para suspenderle porque muchas veces a los jugadores del Barcelona no les expulsan. Hacen las mismas cosas que nosotros y no les expulsan. Si lo ha dicho está bien expulsado pero no siempre es igual. Algo debemos estar haciendo mal porque llevamos siete expulsiones en once partidos», recordó el técnico.

Los compañeros del delantero insistieron en esa idea. «Aquí no es fácil y con uno menos es más difícil. Todo cambió con la roja de Costa. Nosotros entramos fuerte para lograr la victoria y si nos expulsan a uno, pues que vamos a hacer. Diego Costa pedirá disculpas pero nosotros entendemos lo que le ha pasado, le puede pasar a cualquiera».

La frase confirma que en el vestuario entienden que el delantero, uno de los más experimentados de la plantilla, no obró mal pese a que se había jugado la tarjeta en un innecesario choque con Clement Lenglet y que acudió a vociferar delante del colegiado soltando insultos, ya fuera al aire o dirigidos. El castigo tras una expulsión por ese motivo va de cuatro a doce partidos (según el artículo 94) y además el hecho de que agarrase al colegiado (artículo 96) para frenar las amonestaciones a Giménez y Godín puede provocar que se incremente la sanción, por lo que casi podría despedirse de volver a jugar en esta Liga a la que le restan siete jornadas.

Es curioso pero pese a que muchos han tirado de hemeroteca buscando precedentes que culpen a Gil Manzano -que ya expulsó en un partido entre ambos en 2017 a Luis Suárez, algo que le dejó sin final de Copa- o exculpen al delantero, pocos han analizado lo sucedido entre el futbolista y el colegiado. Si nos fijamos en las manos de Jesús Gil Manzano nos damos cuenta que en un primer momento se lleva la mano al bolsillo izquierdo, lugar en el que guardaba la tarjeta amarilla. Es cuando Diego Costa le insiste en la protesta cuando cambia de mano y saca del bolsillo derecho la tarjeta roja para incredulidad de Rodrigo, que está cerca pero no de Costa, que se calla en un primer momento. Parece claro que algo le dice, que el trencilla entiende un insulto que Costa asume con un gesto sintomático de que algo erróneo o que podía dar pie al equivoco le había gritado.