Análisis

Zidane busca respuestas al déficit estructural

Zinedine Zidane, pensativo en el Parque de los Príncipes. /Ian Langsdon (Efe)
Zinedine Zidane, pensativo en el Parque de los Príncipes. / Ian Langsdon (Efe)

Romo en ataque, escuálido en la medular y raquítico en defensa, el Real Madrid expuso en París las carencias de un proyecto que el marsellés quiso asentar sobre el músculo de Pogba

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Ni la mística de Zinedine Zidane en la Champions impidió el bochorno parisino del Real Madrid. Romo en ataque, escuálido en la medular y raquítico en defensa, el conjunto de Chamartín sufrió ante el PSG la peor de sus cinco derrotas continentales al dictado del marsellés y expuso las múltiples carencias de un proyecto que el técnico quiso asentar sobre el músculo de Paul Pogba. El francés, ya en la picota, trata de capear el temporal buscando respuestas al déficit estructural que amenaza con precipitar una crisis tempranera mientras a la vuelta de la esquina le aguarda el Sevilla de Julen Lopetegui, líder de la Liga con una versión coral que en Concha Espina no ven desde hace un año exacto, precisamente a la vera del vasco.

Hay motivos de sobra para la preocupación en el Santiago Bernabéu. Aunque Zidane pusiese el foco en la falta de tensión en el Parque de los Príncipes -«Nos han superado en todo: en juego, en el centro del campo y lo que más me molesta es que también en intensidad», dijo tras el partido-, el Real Madrid adolece de defectos recurrentes desde su regreso que van más allá de la agresividad en los duelos.

Dieciséis partidos después del segundo advenimiento del galo, el equipo carece de un plan de juego definido, lo que le deja al albur de los fogonazos de sus estrellas e incide en su tremenda irregularidad, incapaz de enlazar dos triunfos consecutivos desde que doblegase a Celta y Huesca en los envites que abrieron la nueva era del preparador en el banquillo de la capital.

Aunque en los estertores de la pasada campaña avanzó que variaría el dibujo, ante el PSG volvió a apostar Zidane por el 4-3-3 que tiranizó Europa, con Hazard completando el tridente que se quedó cojo con la marcha de Cristiano Ronaldo. Pero el belga está aún lejos de la versión que provocaba el pavor en la Premier tras una pretemporada irregular y sin ritmo después de un mes en el dique seco. Prevenido de que su homólogo no tenía otras cartas, Thomas Tuchel pobló el centro del campo con cinco efectivos y fraguó su victoria a partir de esa superioridad. Ni Hazard ni Bale pusieron el sacrificio defensivo que sí aportaron Sarabia y Di María. James se vació, pero sus condiciones están orientadas a la creación y no a la destrucción. El resultado fue un Madrid incapaz de trenzar el ataque y permeable a las transiciones del PSG, exponiendo a la zaga a un sufrimiento permanente.

Descosido

Sobre la retaguardia se focalizan buena parte de las críticas, con Thibaut Courtois como blanco predilecto tras encadenar quince partidos encajando. El guardameta estuvo blando en el primer tanto del PSG y sigue sin firmar una actuación que disipe el recuerdo de Keylor Navas. Pero es víctima, como sus zagueros, de una enfermedad grupal. «Defendemos con once jugadores y atacamos con once. Todo el mundo tiene que poner de su parte para defender y se defiende con once», se defendió el belga, en cuyo descargo hay que citar intervenciones como la que abortó la remontada del Levante en la última jornada de Liga.

«Defendemos con once jugadores y atacamos con once. Todo el mundo tiene que poner de su parte para defender y se defiende con once»

«Defendemos con once jugadores y atacamos con once. Todo el mundo tiene que poner de su parte para defender y se defiende con once» thibaut courtois

El Madrid se descose con una facilidad pasmosa pero previsible en una plantilla que sólo tiene cuatro centrocampistas puros. La mala planificación deportiva deja poco margen de maniobra a Zidane, cuya obsesión por Pogba evitó la llegada de otros futbolistas como Christian Eriksen o Donny van de Beek que le hubiesen surtido de recursos. La responsabilidad del descubierto es compartida por directiva y técnico, que desdeñó a Dani Ceballos y Marcos Llorente. Zizou, que dio una lección a Unai Emery hace año y medio en el Parque de los Príncipes a partir de su dominio en el centro del campo, recibió esta vez un repaso por parte de Tuchel porque no tenía argumentos para la sorpresa.

Los fichajes no han revitalizado por el momento a un equipo que ha perdido voracidad competitiva. Mendy, Militao y Hazard formaron de inicio ante el PSG, pero sólo el belga es intocable. Jovic apenas ha disputado 126 minutos en este inicio de temporada, mientras que Rodrygo y Areola están inéditos.

La plaga de lesiones sigue condicionando las decisiones de Zidane, cuyo equipo ha encajado tantos goles como los que ha marcado en sus cinco primeros partidos: nueve. No ha sido capaz de sellar su portería en ninguno de ellos, algo que no ocurría en un inicio de campaña desde el curso 2005-2006. Y frente al PSG ni siquiera disparó entre los tres palos –sin contar los dos goles anulados- pese a formar con James, Hazard, Bale y Benzema.

«Tampoco hay que hacer un drama. Esto comienza ahora y falta mucha Champions»

«Tampoco hay que hacer un drama. Esto comienza ahora y falta mucha Champions» James

Al tridente le faltó compenetración, al igual que a una defensa de circunstancias que hizo de nuevo aguas sin Sergio Ramos, en cuya ausencia enlaza cinco derrotas europeas el Real Madrid. No había documental en rodaje esta vez, pero el Madrid ofreció en París una imagen tan inestable como cuando abdicó del trono europeo hace medio año contra el Ajax. «Tampoco hay que hacer un drama. Esto comienza ahora y falta mucha Champions», valoró James. «Queda mucho tiempo para mejorar», adujo Casemiro. La debilidad de un grupo en el que Galatasaray y Brujas representan poca amenaza da al menos consuelo a los blancos.