Caos en el club blanco en su cumpleaños más amargo

ÓSCAR BELLOT MADRID.

Sopló ayer 117 velas el Real Madrid con la mayor amargura que se recuerda en Chamartín. El cumpleaños de la entidad de Concha Espina coincidió con la durísima resaca que dejó la eliminación ante el Ajax, que decapitó al rey de Europa tras 1.011 días de monarquía absoluta. El trono lo entregará en sentido estricto el 1 de junio, cuando vea por televisión cómo otra escuadra se ciñe la corona en el Metropolitano.

Hasta entonces, tres meses de larga travesía en el desierto sin más objetivo que finalizar la Liga entre los cuatro primeros y acreditarse así para la próxima edición de su torneo predilecto, que esta vez no acudió al rescate de un equipo fundido. Un valle de lágrimas como no se recuerda desde el curso 2005-06, cuando dilapidó Liga, Copa y Champions antes de que, el 27 de febrero de 2006, Florentino Pérez dimitiese como presidente argumentando la necesidad de un «revulsivo» para reconducir a un equipo a la deriva.

No se prevé relevo esta vez en la cúpula pero sí sacudirá la triple debacle en la semana más negra de su historia reciente las estructuras de un club obligado a afrontar una profundísima remodelación de arriba abajo que debió acometer mientras estaba en lo más alto pero ineludible una vez ya arrojado al precipicio.