Un Mundial al estilo Globetrotters

Los estadounidenses escuchan su himno en el podio. /
Los estadounidenses escuchan su himno en el podio.

Estados Unidos renueva el título por primera vez en su historia en una final que apenas duró un cuarto y que fue una nueva exhibición de los de Krzyzewski.

LUISMI CÁMARAMadrid

El seleccionador español Juan Antonio Orenga aseguraba, incluso tras la derrota en cuartos de final, que 'La Roja' era el mejor equipo de la Copa del Mundo. No lo demostró en el momento en el que debía hacerlo y el torneo se quedó sin anfitrión. En este campeonato, ha habido dos grandes equipos: Francia y Serbia. Vincent Collet suplió las en principio vitales ausencias de Tony Parker, Nando de Colo y Ajinça generando un espíritu colectivo inquebrantable y realizando un trabajo táctico irreprochable en los choques importantes.

Los balcánicos, por su parte, han ido creciendo en torno al carismático Sasha Djordjevic, que ha ejercido de padre, maestro, defensor y guía de sus pupilos, hasta llevarlos a la final.

Tanto los franceses como los balcánicos contaron con el extra de la aportación de los dos mejores jugadores del Mundial. Milos Teodosic y Nicolas Batum han sido fundamentales en los éxitos de sus equipos nacionales, con actuaciones estelares en todas las eliminatorias.

Pero, a veces, no siempre ganan los grandes equipos. Cuando hay un rival muy superior en talento y físico y, encima, cuenta con un entrenador con las cosas claras, no basta con hacer todo lo posible para vencer. Por eso, Estados Unidos es el campeón de la Copa del Mundo 2014.

129 EE UU

Irving (26), Curry (10), Harden (23), Faried (12), Davis (7) -cinco inicial-; Thompson (12), Rose (-), Gay (11), Derozan (10), Plumlee (1), Cousins (11) y Drummond (6).

92 Serbia

Teodosic (10), Markovic (3), Bjelica (18), Kalinic (18) y Raduljica (9) -cinco inicial-; Stimac (), Bogdanovic (15), Simonovic (-), Jovic (6), Bircevic (-), Katic (2) y Krstic (4).

Parciales
35-21, 32-20 (descanso); 38-26 y 24-25 (final).
Árbitros
Stephen Seibel (Canadá), Eddie Viator (Francia) y Borys Ryzhyk (Ucrania). Eliminados por faltas: Bjelica
Incidencias
Final de la Copa del Mundo de baloncesto, disputado en el Palacio de los Deportes de Madrid ante 13.673 espectadores.

Los NBA alcanzaron su quinta corona planetaria pasando por encima a todos los rivales con los que se vieron las caras. El último fue Serbia, al que batió por 129-92. La final duró poco, pero fabular sobre qué hubiera pasado con España en este último encuentro, no haría más que desmerecer el excelente trabajo del ganador de la plata. Lo demás es discutir sobre una posibilidad que el anfitrión no mereció tras el paupérrimo partido decisivo que disputó ante los galos.

Estados Unidos ganó, pero los de Djordjevic se lo pusieron muy difícil mientras pudieron. Lo malo es que no fue más allá de los cuatro primeros minutos, lo que le costó despertar al fiero adversario.

Los europeos salieron enchufados, con grandes jugadas que finalizaban en mates y se colocaron con un sorprendente 7-15. Hasta ahí duró la emoción, porque Mike Krzyzewski mandó poner ritmo NBA y olvidarse de intentar adaptarse al estilo FIBA. El Ferrari americano se puso a una velocidad constante superior a los 200 kilómetros por hora, el escenario en el que se encuentra cómodo. Los serbios, que son un coche de gama alta, elegante, pero sin ese punto extra, griparon y se descompensaron de manera ya definitiva. Liderados por Irving y Harden, y con cinco triples anotados sin fallo, castigaron con un parcial de 28-6 hasta el final del primer cuarto.

Y ya no hubo más partido. No se puede decir que el público se aburrió, porque los americanos dieron un recital de tiros de larga distancia y acciones excitantes y los serbios intentaron también poner algo de su parte, pero la tensión ya había desaparecido. Y 30 minutos son demasiados para un público que esperaba ver una batalla desigual pero con un punto de épica y se encontró con una exhibición al puro estilo de los Harlem Globetrotters. Los campeones eran los dueños del espectáculo -superaron la barrera de los 100 puntos cuando quedaban todavía más de 11 minutos del choque- y los balcánicos el equipo perdedor al que se anima de vez en cuando desde la grada por empatía hacia el más débil (como en el amago de tangana al comienzo de la segunda mitad o en las decisiones arbitrales discutibles que favorecieron a los americanos).

Estados Unidos ha sido merecedor del oro, sin mácula posible, con una trayectoria fantástica. Los chicos de Krzyzewski han ido avanzando exhibición tras exhibición, borrando las dudas que podía plantear un roster muy joven y en el que faltaban las grandes estrellas de torneos anteriores (LeBron James, Kevin Durant, Love, Carmelo Anthony,).

Quizás no han mostrado el juego académico y táctico al que está acostumbrado el público europeo. Es verdad que enseñó sus carencias en el cinco contra cinco, pero es de entender en un grupo acostumbrado a que sus ataques estáticos no se prolonguen más allá de los diez segundos. Además, resolvieron los apuros con maravillosos tiradores como Klay Thompson o Stephen Curry, la magia de James Harden o Kyrie Irving, la calidad de Anthony Davis o la fuerza animal de Kenneth Faried y Cousin.

Kyrie Irving, MVP del Mundial

L.C.

La fiesta de coronación de Estados Unidos como campeón del mundo, tras derrotar en la final a Serbia por 129-92, sirvió también para destacar a los mejores jugadores del campeonato.

El estadounidense Kyrie Irving fue el elegido como el Jugador Más Valioso (MVP) del torneo. El base de los Cleveland Cavaliers completó una Copa del Mundo extraordinaria y la cerró siendo el mejor jugador de la final, en la que consiguió 26 puntos, con seis triples anotados sin error, y repartió cuatro asistencias en 24.30 minutos de juego.

Irving estuvo acompañado en el cinco ideal del torneo por el serbio Milos Teodosic, el francés Nicolas Batum, el estadounidense Kenneth Faried y por el español Pau Gasol.

Pero no se les puede discutir su intensidad y agresividad defensiva, sus vertiginosos contraataques y un sentido del espectáculo especial que les lleva a intentar agradar a la menor ocasión con algún mate o jugada increíble a los espectadores. Sus méritos son indiscutibles.

Con Coach K como hilo conductor de la sucesión de los últimos éxitos, que incluye dos oros olímpicos, los estadounidenses han conseguido por primera vez en su historia renovar el título mundial. La marcha atrás después del anuncio del mítico técnico de los Blue Devils de Duke de que abandonaba la selección no ha podido tener mejor final. Este título no hace más que confirmar la supremacía de los norteamericanos y abre la puerta a nuevos jugadores de cara al próximo Dream Team que presentarán en los Juegos de Río de Janeiro.