Un duelo para separar el grano de la paja

Orenga, en la rueda de prensa. /
Orenga, en la rueda de prensa.

España se enfrenta a Francia en el partido decisivo que le debe llevar definitivamente a luchar por las medallas

LUISMI CÁMARAMadrid

«Es de esos partidos que estés cojo o manco no te lo quieres perder». Nada más que hablar. Juan Antonio Orenga zanjó con esta rotundidad las preguntas sobre los problemas físicos de Pau Gasol y la ausencia de su hermano Marc, tras viajar a Barcelona para asistir al nacimiento de su primera hija. El técnico de La Roja cuenta con todos sus hombres para el duelo de cuartos de final de la Copa del Mundo contra Francia (22.00 horas, Cuatro). Estarán todos y estarán bien.

El poste de los Chicago Bulls sufre «molestias en un aductor», pero el seleccionador español explicó, en la rueda de prensa previa al choque, que los tres días de reposo activo le habían servido para mejorar y el jugador se encuentra ya muy recuperado respecto a cómo se sentía tras el partido de octavos ante Senegal, cuando hizo saltar todas las alarmas al asegurar que no se encontraba bien. «Esperamos que contra los galos esté perfecto o casi perfecto y que nos ayude como siempre», adelantó, antes de aclarar que «Pau jugará con molestias, como casi todos a estas alturas», aunque aseguró que «no hay riesgo de que empeore» la dolencia. Marc, por su parte, no tendrá ningún problema para estar al servicio de Orenga tras su estrenada paternidad.

«Nos jugamos mucho y la ilusión de todos es tremenda», comentó el técnico. Realmente se juegan todo, porque éste es el duelo definitivo que separa el grano de la paja, el que marca el límite de las medallas. Ganar supone contar al menos con dos opciones de subir al podio de honor del torneo. Perder resultaría decepcionante para la selección que mejor juego ha mostrado en este campeonato.

Duelo duro

España está preparada ante la posibilidad de que los franceses planteen un duelo duro para sacar de quicio a los jugadores, como ya sucedió en el partido disputado en la primera fase. Entonces, en un encuentro de importancia relativa, la diferencia entre ambos (88-64) contendientes fue tan amplia, sobre todo tras el descanso, que los de Vincent Collet apenas se plantearon recurrir a tretas poco deportivas para reducir distancias. Alguna guerra abierta con Pietrus y poco más.

Orenga restó importancia a esta posible variante táctica del vecino y dijo estar «preparado para jugar de todas las maneras posibles». Avisó también al rival de que se podría volver contra ellos, ya que la acumulación de faltas podría suponer la eliminación de hombres importantes y la señalización de antideportivas si intentaban frenar los contraataques hispanos de esta manera.

La Roja se ha centrado más en estos tres días en «analizar las cosas que no se hicieron bien contra Senegal», como limitar el rebote ofensivo del cuadro africano, para «intentar corregirlas».

El seleccionador quiere plantear un partido «desde cero», sin pensar en choques previos, ni en este torneo ni en anteriores. Para ello, apeló a mantener «la agresividad defensiva sin renunciar a correr, la intensidad y el respeto» para batir a un «grandísimo equipo, independientemente de las ausencias de Tony Parker, Ajinça, Noah o De Colo».

Gran generación

Hubo tiempo hasta para bromear con las diferencias de esta generación tan exitosa con respecto a la del propio Orenga cuando era jugador. El de Castellón destacó que estos deportistas que dirige convierten la presión que a otros les atenaza en «energía positiva y en ilusión». Resaltó que sus pupilos han jugado muchos partidos «de esta envergadura» y que «están acostumbrado a ganarlos». «Hemos jugado tantos partidos de cuartos...», rememoraba con cierta nostalgia, para después comentar con sorna que su generación «no solía ganarlos».

Pese a indicar que «la final está aún lejana», no evitó el cartel de favorito y reivindicó los múltiples logros acumulados en los últimos años cuando se le recordó que el seleccionador francés había comparado a este grupo con la Yugoslavia de los 90. «Siempre estamos en la lucha por las medallas, hemos ganado un Mundial, dos Europeos, dos platas olímpicas, como hicieron los rusos y los yugoslavos en su momento. Los jóvenes que van entrando mantienen el nivel, pero jugadores de este nivel es difícil que puedan juntarse a la vez», concluyó.

El seleccionador tampoco dejó pasar la oportunidad para aclarar la gestión de minutos en los partidos, ante la petición de un mayor protagonismo por parte de algunos jugadores (como Felipe Reyes, que reivindicó, en una entrevista concedida a este periódico, la calidad de los jugadores del banquillo y mostró su disgusto por no poder jugar más). «Sólo tenemos 40 minutos, no 90 como en fútbol. Quedan partidos, habrá momentos para todos y sé que responderán cuando los necesitemos», aclaró.