El poder de Granada

El francés Batum lanza ante el brasileño Varejao. /
El francés Batum lanza ante el brasileño Varejao.

Las cuatro selecciones que se clasificaron en esta sede han alcanzado también los cuartos de final

LUISMI CÁMARAMadrid

Sólo había un grupo de la muerte. Cuando se realizó el sorteo de los cuatro grupos de la Copa del Mundo, los que tenían como sedes a Granada y Sevilla llamaban la atención por el alto nivel de sus componentes. España, Brasil, Serbia, Francia, Irán y Egipto estaban destinados a luchar por las cuatro plazas para los octavos de final en la ciudad de La Alhambra; mientras que Grecia, Argentina, Croacia, Puerto Rico, Senegal y Filipinas se jugaban el pase a la siguiente ronda a orillas del Guadalquivir.

Sin embargo, la primera de las eliminatorias por el título ha dejado claro que era el A el grupo en el que se estaban jugando las castañas los auténticos aspirantes a las medallas y ha dado más valor si cabe a la inmaculada trayectoria del conjunto dirigido por Juan Antonio Orenga.

Los cuatro que viajaron a Madrid siguen vivos en el campeonato y sólo los galos sufrieron para alcanzar los cuartos de final y tuvieron que pelear en el Palacio de los Deportes hasta el último minuto contra la inestable Croacia del sobresaliente Bogdanovic (69-64). Ningún apuro pasó La Roja, que barrió a Senegal por 33 puntos de diferencia en un partido que ya se preveía excesivamente desequilibrado y que no hizo más que confirmar la distancia sideral entre los dos contendientes que ya se avistó en el amistoso disputado en la preparación.

Más sorprendió la contundente victoria de Serbia sobre Grecia. Los helenos se habían mostrado muy sólidos, pero sucumbieron ante unos balcánicos que esperaron a desplegar todo su talento en el momento más necesario. Los de Djordjevic se impusieron por 90-72 y se jugarán el pase a semifinales ante la contundente canarinha. El argentino Magnano dirigió el ajusticiamiento de su país desde el banquillo contrario, con Raulzinho Neto como principal brazo ejecutor (85-65).

Por la otra parte del cuadro, los resultados fueron más naturales e igualados (salvo el choque entre Estados Unidos y México) y los dos primeros de cada grupo se jugarán los cuartos.

Ahora toca vivir un déjà vu en la ronda previa a la lucha por el podio planetario. Serbia contra Brasil y Francia contra España. Es lo que tiene el particular sistema de competición de esta Copa del Mundo. Se han separado por completo a las selecciones en dos cuadros de doce bien diferenciados desde el principio, con el equipo anfitrión y Estados Unidos en cada uno de ellos. Así, la final más deseada por la organización tenía todas las posibilidades de producirse, evitando que cualquier tropiezo de alguna de ellas adelantara el choque a una ronda anterior al gran partido del 14 de septiembre. Desde luego, no parece el método más habitual -en el que no suelen encontrarse selecciones que se han visto la cara con anterioridad hasta la penúltima eliminatoria-, y ha despertado todas las suspicacias posibles entre muchos de los participantes, que consideran que todo se había orientado hacia el duelo que aseguraba el éxito deportivo y de asistencia del Mundial.