Felipe Reyes: «Estoy disgustado porque me gustaría jugar más»

Felipe Reyes. /
Felipe Reyes.

«Los que estamos en el banquillo somos jugadores de calidad, no somos cualquiera, y podemos mantener el nivel en la cancha cuando salimos», reivindica el pívot cordobés del Real Madrid.

LUISMI CÁMARAMadrid

Ha superado los 200 partidos internacionales en este Mundial, una cifra muy importante que le coloca entre los más grandes del baloncesto español. Sólo los ya eternos Juan Antonio San Epifanio y Nino Buscató, y su amigo Juan Carlos Navarro, le superan. Por el espectacular número de ocasiones en que ha vestido la elástica de 'La Roja' y por la larga lista de medallas acumuladas en su trayectoria con la selección, el pívot madridista se merece una de las páginas principales de la historia de la FIBA. Pero Felipe Reyes (Córdoba, 1980) no lo está celebrando con su alegría habitual. Es uno de los miembros del 'núcleo duro' del equipo nacional, junto a sus inseparables Pau Gasol y Navarro, pero la fuerte competencia en la línea interior y las decisiones de Juan Antonio Orenga le han colocado en un segundo plano al que no está acostumbrado. Responde con la habitual tranquilidad y amabilidad que muestra fuera de la cancha, pero también deja entrever su malestar por esta situación atípica, aunque asegura que seguirá peleando. «Es lo que he hecho siempre». Palabra de Reyes.

¿Cómo está? ¿Ya ha dejado atrás los problemas físicos que arrastró antes del Mundial?

Estoy perfecto y con ganas de que llegue el partido de cuartos de final para poder ayudar en todo lo que pueda.

Ha ido a más según ha avanzado el torneo y en el duelo de octavos contra Senegal firmó su mejor actuación, con 11 puntos y cuatro rebotes en poco más de doce minutos.

Tuve la mala suerte de perderme el primer partido por lesión. Luego ya estaba bien pero el entrenador no me dio minutos. Yo tengo que estar preparado para, en cualquier momento, cuando él decida que tengo que salir, darlo todo. He demostrado a lo largo de mi carrera que me dejo todo en la cancha y que, juegue lo que juegue, siempre voy a dar el cien por cien.

¿Se siente incómodo, a disgusto, en ese papel de cuarto pívot?

No te voy engañar. Sé lo que tengo delante, hay muchísima competencia, y es muy difícil ganarse minutos. Pero los partidos son muy largos, el torneo también y hay tiempo para que podamos jugar los doce. Sobre todo, cuando los que estamos en el banquillo somos jugadores de calidad, no somos cualquiera, y hemos rendido a un nivel alto durante muchos años y podemos mantener el potencial del equipo en la cancha cuando salimos. Me gustaría jugar más. Estoy disgustado, pero aquí estamos para ayudar en lo que podamos y hacerlo lo mejor posible para que el equipo llegue lo más arriba.

Orenga ha intentado repartir los minutos, pero en el banquillo están un MVP de la ACB como usted, el mejor jugador de la pasada Euroliga (Sergio Rodríguez), o el base de los Knicks de Nueva York (Calderón). ¿Se ha creado malestar por no jugar tanto como acostumbran?

El objetivo es ganar y conseguir el oro. Lo demás es secundario. Está claro que nos gustaría jugar más pero es el entrenador el que se encarga de darnos esos minutos. Lo está intentando hacer a su modo y lo tenemos que aceptar. ¿Que nos cuesta? Pues sí. No te voy a mentir. ¿Que nos gustaría jugar más? Sí. ¿Que podríamos tener más minutos? Pues también. Pero lo que queremos es ganar, lo estamos haciendo y estamos jugando muy bien. Esperemos que esto siga así.

¿Considera que con Pau y Marc Gasol tiene delante a los dos mejores postes del Mundial?

Seguro. Son la mejor pareja interior del campeonato con diferencia. Y luego está Serge (Ibaka), que también podría ser el mejor de cualquier otra selección. La competencia es buena y es un privilegio jugar al lado de estos jugadores. Pero también pienso que ha habido minutos que he podido jugar más.

¿Es su torneo más complicado a nivel deportivo por ese rol secundario?

Sí. Pero estoy contento porque lo estamos pasando bien, seguimos siendo el mismo equipo con el buen ambiente de siempre y, al final, esto te hace olvidar lo demás. Cuando ganas todo es muchísimo más bonito y esperamos poder acabar igual de bien el campeonato. Estamos en un buen momento y podemos hacer algo grande ante nuestra afición.

De lo que no se puede quejar es del apoyo del público. Su nombre ha sido el más coreado tanto en Granada como en Madrid.

Estoy encantadísimo y muy agradecido por el apoyo que me han mostrado los aficionados. Ahora quiero ganar o llegar lo más arriba posible para dedicarles una medalla, si es posible la de oro, y devolverles todo el cariño que me han mostrado. No sólo yo. El resto de compañeros también está encantado de jugar en España ante nuestros seguidores.

La afición madrileña se mostró más fría que la de Granada.

Es verdad que el otro día fue un partido facilillo, y acabamos ganando por más de 30 puntos. Estoy seguro de que la afición de Madrid va a estar ahí en cuanto tengamos encuentros más complicados. Estarán apoyando como siempre. Nunca nos fallan.

Los cuatro equipos que se clasificaron para las eliminatorias por el título desde Granada han logrado alcanzar los cuartos de final. Eso deja claro la dificultad del Grupo A y da más valor a las contundentes victorias alcanzadas por España. ¿No resulta extraño volver a enfrentarse a los mismos rivales tan pronto?

Sí es un poco raro, pero ahora empezamos de cero. El miércoles toca Francia, una selección a la que ganamos bien porque hicimos un grandísimo partido en Granada. Pero sabemos que el partido de cuartos va a ser totalmente diferente. Ellos van a salir más centrados y nos va a costar muchísimo más. Esperemos que jugar en casa, con el apoyo de nuestra gente, nos ayude a llegar a semifinales.

Es el partido que separa de las medallas. ¿Notan una mayor tensión?

Nos transmite más presión porque ganar nos haría optar a esa medalla que todos queremos. Esperamos superar esos nervios que se tienen en este tipo de choques.

¿No está cansado de la manida venganza a la que apelan constantemente los franceses? ¿Puede ser una estrategia para traspasar a 'La Roja' el papel de favorita y apuntarse ellos el de víctimas?

Excepto el año pasado, en el Europeo, siempre que se han enfrentado a nosotros en partidos importantes han acabado perdiendo. Eso acaba doliendo. Ser eliminados por la misma selección resulta duro. Nosotros vamos a salir igual que siempre, con las mismas ganas, sabiendo lo que nos jugamos y nos da igual si es Francia la que está delante. Sólo pensamos en ganar al equipo al que nos enfrentamos. No pensamos en revanchas; sólo en pasar a semifinales.

¿El oro sería el mejor momento de su trayectoria en la selección y la guinda a todos estos años de éxitos?

Por suerte, hemos tenido muchos buenos momentos y sería muy difícil elegir el mejor. Está claro que ganar aquí en España sería mucho más bonito, pero aún no hemos hecho nada, no hemos ganado nada. Es pronto para hablar.

¿Cómo ve la otra parte del cuadro? ¿Considera que algún equipo puede batir a Estados Unidos?

Las selecciones europeas suben mucho el nivel en los Mundiales y seguro que Lituania, Eslovenia o Turquía, tres equipos muy fuertes, se lo van a poner muy difícil a los estadounidenses. Puede que haya alguna sorpresa si los americanos se relajan y no respetan al rival. El nivel de esas selecciones es muy alto y pueden competir perfectamente contra ellos.