Sólo el maratón de Valencia aleja a Rubén de la montaña

Rubén, en el trail de Manzanera. / lp
Rubén, en el trail de Manzanera. / lp

LOURDES MARTÍ

Rubén Marzal (Genovés, 1985) es un amante de la montaña. Disfruta con los trails: «Prefiero las pruebas que están inmersas en entornos naturales, con terrenos técnicos y a poder ser de distancias cercanas a la maratón, ya que los ritmos medios que te hacen disfrutar del entorno con un mix de sufrimiento y disfrute, además de llevarte a conectar con el entorno».

Sin embargo, una vez se lanzó al asfalto. Corrió sus primeros 42.195 metros en Valencia. Se estrenó en el Maratón Valencia Trinidad Alfonso EDP y el próximo 1 de diciembre volverá a las calles de la prueba aspirante a etiqueta de platino de la IAFF. «Las carreras en asfalto se suelen parecer muy monótonas, pero el Maratón de Valencia tiene un ambiente que lo hace diferente, gente animando en cada esquina, se cierra la ciudad para ti...», afirma Rubén, a quien la prueba, espera, le llegue en un buen estado de forma: «Este año mi preparación es diferente a la de la edición anterior. Estoy entrenándome para trails de larga distancia. Tengo mi objetivo de la temporada el 15 de noviembre en el Costa Blanca Trails, un trail de 46km y casi 3.000 metros de desnivel. Esto me dará un pico de forma, y de fuerza iré mejor que el año pasado, pero con el hándicap que no estoy haciendo una preparación específica para asfalto. Me gustaría poder bajar de 3 horas 30 minutos».

Con el principal objetivo de «disfrutar», Rubén tiene una parada en asfalto obligatoria antes del maratón. Más allá de las series que realiza en la Marina de Valencia, el próximo 27 de noviembre participará en el Medio Maratón Valencia Trinidad Alfonso EDP junto a su novia.

Rubén empezó a correr de pequeño. En las pruebas populares de la ciudad comenzó a acumular kilómetros en las piernas para posteriormente combinarlo con la bicicleta, la mountain bike. No sería una utopía que para 2020 vuelva a ponerse en la línea de salida de los 42K valencianos. Sobre todo tras volver a experimentar esa sensación al pisar la pasarela azul y cruzar el arco de meta: «Siempre que participo en carreras de resistencia, a mitad de la carrera, en esos momentos que peor se pasa, me digo '¿qué hago aquí?', pero las sensaciones del final me siempre me hacen repetir».