HISTORIAS DE 42,195 KM

Covadonga Balaguer: una fallera mayor de Valencia en el maratón de la ciudad

Covadonga Balaguer, durante una carrera. / lp
Covadonga Balaguer, durante una carrera. / lp

Covadonga Balaguer se pondrá por primera vez tras la línea de salida del Maratón Valencia Trinidad Alfonso EDP del 2 de diciembre

LOURDES MARTÍ

Hace un año, Covadonga Balaguer (28/03/1970) corría en Nueva York. Conocida como Covachi, la fallera mayor de Valencia de 1989 debutaba en la distancia de 42.095 metros en una de las citas más reconocidas en el planeta running. El próximo 2 de diciembre la atleta popular se pondrá por primera vez tras la línea de salida del Maratón Valencia Trinidad Alfonso EDP.

Covachi se inició en la carrera a pie tras un duro golpe que le dio la vida. «Empecé a correr a los tres meses de fallecer Joaquín, mi marido, gracias a mi hermana María y a mi cuñado. Me ayudó a superar un momento muy difícil de mi vida. Cuando salía ordenaba un poco mi cabeza y me servía como vía de escape», recuerda. Hace tres años que se apuntó al Team 3 FdC. Pertenecer a un equipo le aportó «disciplina en el deporte, espíritu de sacrificio, constancia para conseguir nuevos retos, respirar un buen ambiente de compañerismo y mucha diversión». También encuentra una atmósfera que le es muy familiar: «Toda mi vida he sido de Visitación-Orihuela pero también estoy muy vinculada a Pizarro-Cirilo Amorós porque de allí son mis hijas y parte de mi entorno. Tanto en las fallas como en cualquier club se respira 'germanor', una palabra muy fallera que describe cuando la gente se une, colabora, se esfuerza o trabaja cuanto tiene una afición o pasión común». Desde las últimas ediciones, no se entiende el Maratón de Valencia sin la vinculación con las fallas, una alianza que a Covachi le encanta: «Es genial ver cómo se lo curran en los puntos de animación. En los medios maratones que he hecho en la ciudad he tenido la suerte de verlos a todos a medida que vas avanzando y es una gozada. A quien se le ocurriera tuvo una gran idea. El colectivo fallero se involucra a muerte con todo lo que se le propone y yo creo que, además, se lo pasan en grande», comenta.

Aunque reconoce que el cariño que recibe de la ciudad cuando se es fallera mayor es «incomparable a nada», el hecho de escuchar su nombre en una carrera lo considera «un subidón» de energía: «La gente que anima es un eslabón más de esta cadena, cada vez se tiene más conciencia de ello y da muchísima fuerza». En los últimos entrenamientos y, sobre todo, en la cita que tendrá lugar dentro de 22 días, Covachi, seguirá poniendo esfuerzo e ilusión: «Los dos ingredientes imprescindibles para lograr un reto. A raíz de correr he aprendido a creer más en mí y a no ponerme límites», concluye.

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