Marzà se olvida de Cultura

Vicent Marzà. /Irene Marsilla
Vicent Marzà. / Irene Marsilla

La falta de implicación causa grietas en la gestión de Les Arts y San Pío V | El conseller se desentiende del legado de Blasco Ibáñez y obliga a instituciones como el Círculo de Bellas Artes a pedir la mediación de Presidencia

Laura Garcés
LAURA GARCÉSValencia

Educación ha acaparado más tiempo, esfuerzo y presupuesto a Marzà que Cultura. Desde el principio fue el comentario habitual en el sector artístico, escénico y audiovisual. «El conseller está más implicado en Educación». Ahora es una evidencia. Cuatro años después del aterrizaje del político de Compromís en los despachos de la Avenida de Campanar se hace palpable la falta de implicación de Marzà en grandes instituciones culturales, como el San Pío V o el Palau de les Arts.

La gestión del Museo de Bellas Artes, en manos de la directora general de Patrimonio, Carmen Amoraga, ha atravesado la legislatura acompañado de críticas. Falta de restauradores con formacion adecuada, escasez de personal, problemas en la climatización del espacio, retraso en la apertura de la ampliación del edificio y el relevo de Ignacio Casar Pinazo como director a seis meses de las elecciones, han puesto de manifiesto el escaso interés por una institución, cuyo plan museológico -si se cumplen los plazos- estará en 2020. Prueba de la indiferencia de Marzà es su frecuente ausencia en las reuniones del Patronato.

Las reacciones a los problemas del museo no cesan. La Asociación de Restauradores-Conservadores de España, que se pronunció sobre la falta de especialistas, propone ahora «un aumento de puestos de trabajo específicos y técnicos para los museos valencianos». Y la Societat Valenciana d'Història de l'Art a través de su presidente, Joan Gavara, lamenta que en el San Pío «ha faltado capacidad de reacción, personal y tener menos perfil político».

Les Arts en poco tiempo ha soportado varias dimisiones generando la reacción del comité de empresa para denunciar la «mala gestión» de la conselleria. Ahora el futuro de la ópera en Valencia está en manos de Jesús Iglesias, nuevo director artístico, quien ya ha decidido que este año no habrá director musical; queda Roberto Abbado, cuyo contrato acaba con la temporada. También depende de José Monforte, nuevo director General, nombrado tras la marcha de Inmaculada Pla.

No menos llamativo ha sido el escaso interés mostrado desde la Avenida de Campanar por salvar de la extinción al Círculo de Bellas Artes. Cultura respondió 'in extremis', cuando ya se había pronunciado hasta Presidencia de la Generalitat. Y no ha pasado desapercibida la tibieza en el conflicto entre la Fundación Blasco Ibáñez y el Ayuntamiento de Valencia para evitar la salida de la ciudad del legado del autor.

A todos estos asuntos, todavía se añaden otras reivindicaciones en cuestiones del territorio que gestiona la Conselleria de Culrura. Jesús Huguet, secretario de la Acadèmia Valenciana de Cultura, cuando analiza la situación actual, asegura que en materia de patrimonio «es urgente que pongan en marcha la comisión mixta Generalitat-Iglesia». El presidente del Círculo en Defensa del Patrimonio, César Guardeño, advierte de que que en el ámbito sobre el que se pronuncia quedan «muchas asignaturas pendientes». A su juicio, esta «ha sido una legislatura decepcionante».

Solución 'In extremis' Al Círculo de Bellas Artes

El Círculo de Bellas Artes, institución centenaria ligada a la actividad pictórica de la ciudad, ha vivido horas agónicas. La reclamación por parte de Cultura de una deuda de 1,8 millones de euros amenazaba su pervivencia. El departamento que dirige Vicent Marzà tardó en dar una respuesta y el Círculo se vio obligado a recurrir al jefe del Consell, Ximo Puig, ante la indiferencia que mostraba el equipo de Marzà, como en su momento confirmó Gerardo Stübing, presidente de la entidad.

1,8millones es el importe de la deuda que Cultura reclama a la entidad

Presidencia respondió ofreciendo un encuentro para abordar la situación. Fue después del pronunciamiento de Puig cuando, 'in extremis', llegó la respuesta de Cultura planteando la posibilidad de condonar la deuda a cambio de los fondos pictóricos, que pasarán al Museo de Bellas Artes, lo que lleva al Círculo a perder su patrimonio. Antes del apoyo de Presidencia, la entidad recibió el de la Academia de San Carlos, la Societat Valenciana d'Història de l'Art y la Acadèmia Valenciana de Cultura. La Conselleria fue la última en hablar.

El Museo de Bellas Artes no despega

Cultura ha cambiado a dos directores en tres años y varios asuntos han puesto en entredicho al San Pio V. La contratación de un restaurador y dos conservadores sin la titulación necesaria vino a demostrar la escasa atención prestada a la segunda pinacoteca de España. De este asunto, -dependiente de la directora general de Patrimonio, Carmen Amoraga- se desentendió Marzà trasladando la responsabilidad a Función Pública por las contrataciones. A la falta de preparación de los restauradores y escasez de personal se unió el relevo del director Ignacio Casar Pinazo por Margarita Vila. La decisión evidenció la falta de proyecto. Y en medio de las críticas respecto a la falta de personal especializado para atender las restauraciones, el departamento autonómico puso en duda -año y medio después de que las obras llegaran al San Pío V-, la autenticidad de un velázquez y un murillo de la colección Delgado. Se despertaron voces expertas en arte, como la de Tomás Llorens, que consideró que el centro afronta una situación «errática». Afirmó que ante la situación, Cultura «no sabe qué hacer y no ha hecho nada».

De perfil ante blasco ibáñez

Evitar que el legado de Vicente Blasco Ibáñez deje Valencia tampoco ha motivado la acción del departamento de Marzà, que se ha desentendido como mediador entre la Fundación Blasco Ibáñez y el Ayuntamiento de Valencia. La interlocución entre Cultura y la Fundación quedó en nada pese a la reunión que celebraron las partes a instancias del departamento autonómico. El encuentro se convocó al conocerse que el archivo personal del escritor podría ir a Madrid.

2012 es el año en el que se firmó el convenio que todavía no se ha renovado

La directora general de Patrimonio, Carmen Amoraga, no ofreció alternativas para que el legado del literato se quede en la capital. No hubo aportación de la Conselleria para una crisis en torno a la propiedad del archivo, cuestión que ha impedido renovar el convenio entre la fundación y el Consistorio, además de que la entidad ha pedido su devolución, el cedido por la bisnieta de Blasco en 1997 y el ligado al acuerdo de 2012. El alcalde, Joan Ribó, tras reunirse con la Fundación aseguró que el legado es «imprescindible» para Valencia y que están negociando una solución, que no concretó.

Les Arts se le resiste al conseller

Les Arts es el que más se resiste a la gestión de Cultura. Los últimos meses han evidenciado las dificultades para llevar adelante un proyecto del que en poco más de un año ha visto marcharse a Davide Livermore; al director musical Fabio Biondi y al director general Francisco Potenciano, sustituido por Inmaculada Pla, que sólo duró unos días en el puesto. La suma de dimisiones despertó el malestar entre los trabajadores. El comité de empresa «denunció la incompetente gestión que se está llevando a cabo en el coliseo. Desde que se designara el nuevo patronato, dos directores generales han dimitido». El descontento fue más allá, hasta el punto de que los representantes del personal aseguraran que la Conselleria está «dando palos de ciego, sin un proyecto claro y definido. Improvisando contrataciones de altos cargos». El coro tambien espera respuesta a sus reinvindicaciones laborales. Rafael Ferrando, representante sindical, asegura que la gestión de este asunto «está parada» y pide que «se plasme una solución acorde con nuestra singularidad».