«Convertimos en realidad los guiones»

Abdón Alcañiz, trabajando en las localizaciones de 'La casa de papel'. / R. C.
Abdón Alcañiz, trabajando en las localizaciones de 'La casa de papel'. / R. C.

Abdón Alcañiz y Eduardo Vallejos, directores de arte de 'La casa de papel' y 'La que se avecina' | Son los responsables de decorar y ambientar las ficciones para que los personajes fluyan con naturalidad y el espectador se los crea más

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

Muchos espectadores de 'La casa de papel' recordarán la paradisíaca isla en la que Tokio y Río se refugian en el inicio de la última temporada de la serie. Entre algunas de las secuencias localizadas en ella aparece una cabaña, que entendemos ha servido de guarida de los protagonistas durante el tiempo que han pasado allí. Aparentemente es una simple cabaña, sin demasiado peso en la trama, cuya existencia podría pasar inadvertida en medio de semejante paraje.

Pero tras ella se esconde un esfuerzo enorme de un equipo que se encarga de «convertir en realidad lo que escriben los guionistas», en este caso los de Vancouver Media, productora de este título que nació en Antena 3 y saltó después a Netflix.

«En aquel archipiélago de islas -en Panamá- apenas vivía nadie, en la que nosotros rodamos estaba casi abandonada y tuvimos que construir nosotros mismos la cabaña. Fueron los propios indígenas los que nos ayudaron y no fue sencillo acoplarnos a su régimen laboral, en el que todo lo deciden mediante asambleas. Son unos 15 minutos en pantalla pero para mí fueron meses de trabajo». Lo explica Abdón Alcañiz, el valenciano que se ocupa de dar forma a los escenarios en los que actúa la popular banda de atracadores. «Desde la primera lectura de guion me di cuenta de la enorme lista de necesidades que pedía la serie, del nivel de exigencia, cada petición es un reto para mí», señala este profesional que también se ha encargado de los decorados y la ambientación de 'El embarcadero', y está inmerso en 'Sky rojo', el nuevo proyecto de Álex Pina, que comenzará a rodarse en breve.

«Si hay un cajón me gusta que dentro tenga dinero, llaves... aunque no se vea»

La labor del director de arte va más allá de decorar. «No se trata de que quede bonito y ya está. Tenemos que conseguir que aparente ser lo más realista posible de cara al espectador, y que a la vez sea un espacio fácil para grabar, que los compañeros de iluminación o vestuario no tengan problemas, que resulte idóneo para retratarlo», resume Eduardo Vallejos, encargado de la misma tarea en 'La que se avecina' desde la cuarta temporada, y en 'El Pueblo', el último título escrito por Alberto Caballero junto a Nando Abad y Julián Sastre, cuyas grabaciones se han desarrollado en Valdelavilla, en Soria, en todo momento en escenarios naturales. «Todas las casas de los personajes son reales y nosotros hemos ido a reconstruirlas y darles forma. Rodar en exteriores es más agradecido, pero conlleva complicaciones. En un decorado todo está más controlado, tienes a mano cualquier herramienta. Si estás fuera te la juegas», apunta este técnico nacido en Jaén.

Naves alienígenas

«'La que se avecina' parece una serie sencilla de rodar, pero cada capítulo es un mundo, porque los vecinos no dejan de inventar locuras. Lo mismo un día debes idear unas naves alienígenas que simular que estás en el Amazonas. Cada vez utilizamos más exteriores pero aún así para cada capítulo se construyen dos decorados episódicos específicos», argumenta Vallejos, que cuenta con 12 profesionales para desarrollar su labor en esta producción y 10 para 'El Pueblo'.

El equipo de Alcañiz lo conforman entre 25 y 30 personas. «Sin contar con la gente de construcción, trabajamos hasta con dos empresas. Podemos rondar los 90 empleados en personal de arte», apunta.

«Los proyectos no se distinguen por ser para cine o para televisión, sino por su presupuesto. La principal diferencia es que las series sabes cómo empiezan pero no cómo van a continuar. Yo he tenido que iniciar la ambientación de 'Sky rojo' con el guion del primer capítulo», añade Alcañiz, que reconoce estar pendiente de hasta el elemento más nimio. «Soy de los que disfruto yendo al último detalle, a lo mejor hay un cajón en una mesa que ni siquiera aparece en guión, pero a mí me gusta que dentro tenga unas llaves, unas notas o un fajo de billetes, algo que identifique al protagonista y que le haga sentir que está en un espacio súper realista», comenta.

«Yo diseño hasta la portada de una revista que esté leyendo un personaje. Si está comiendo, tenemos 20 platos iguales para colocar uno nuevo en cada toma, y de los objetos que se puedan romper compramos varios». Nada se le escapa a Vallejos, que encuentra muy extraño que en el decorado de 'Juego de Tronos' quedase olvidado un vaso de un conocido café. «Fue publicidad encubierta seguro. A nosotros alguna vez se nos ha podido quedar una botella de agua, pero no desentona tanto».