‘El séptimo círculo del infierno’: Malditos y olvidadas

‘El séptimo círculo del infierno’: Malditos y olvidadas

Unas apasionantes intrahistorias literarias firmadas por Posteguillo

J. ERNESTO AYALA-DIP

Hace ya unas décadas, el escritor argentino y maldito –según rezan los manuales del malditismo literario– y amigo mío, Néstor Sánchez, me contó una historia que le había sucedido con Jorge Luis Borges. Resulta que Sánchez, que entonces se desempeñaba como periodista en un diario de Buenos Aires, había quedado con la secretaria de Borges para entrevistarlo. Corría el segundo lustro de la década de los sesenta del siglo pasado. El encuentro se produjo por la mañana. El autor de ‘Funes el memorioso’ salió de una puerta trasera de su despacho, una puerta, me acotó el escritor maldito, que mucho se parecía a esas puertas disimuladas por estanterías de libros en las películas de espías. Cuando apenas habían transcurridos dos minutos, por otra puerta salió su secretaria para decirle a su jefe que tenía una llamada de teléfono. Borges fue a atender la llamada y regresó. Cuando apenas habían transcurrido otros dos minutos la secretaria volvió a avisarle de otra llamada. Esa insólita operación se sucedió hasta que Borges por fin se sinceró con mi amigo. «Yo le dije a mi secretaria que nos interrumpiera un par de veces con esas falsas llamadas telefónicas. Creí que de esa manera, usted se cercioraría de que estaba entrevistando a un escritor importante. Pero sucede que mi secretaria exageró mi plan, hasta el punto de hacerlo todo casi inverosímil. Perdóneme, usted». Si cuento esto es porque el libro que hoy presento tiene mucho que ver con estas experiencias extraliterarias de los hombre y mujeres de letras que pululan y pulularon a lo largo de la historia.

El séptimo círculo...

Autor: Santiago Posteguillo. Novela. Ed.:Planeta. 240 páginas. Barcelona, 2017. Precio:18,90 euros (ebook, 12,34

Efectivamente, ‘El séptimo círculo del infierno’, de Santiago Posteguillo, es una maravilla de texto de intrahistorias literarias. Todos sabemos que Octavio, antes de ser Augusto, había luchado junto a Marco Antonio en la derrota del ejército comandado por los asesinos de Julio César. Lo que ya no sabíamos tanto era que Horacio había participado en esa batalla (que se libró en tierras macedonias) y que, intuyendo el peligro de muerte que lo acechaba, decidió poner pies en polvorosa. Obviamente su comportamiento no fue el más heroico de la historia militar de Occidente, pero, como dice Posteguillo, sirvió para que nos dejara inmortales y sublimes versos. Tal vez como buen epicúreo fue la mejor decisión de su vida. Otra historia de este interesantísimo libro es la de escritoras olvidadas, como la norteamericana Vera Caspary, autora de la célebre novela policiaca ‘Laura’. Léanla porque no tiene desperdicio, como no lo tiene la de Cristine du Pizan o la de Carson McCullers. Y tanto, otras y otros. Se agradece.