El punk político de Pussy Riot revoluciona la Rambleta

El punk político de Pussy Riot revoluciona la Rambleta
Sara Roqueta

El espectáculo 'Riot Days' agita al público valenciano durante hora y media

Sara Roqueta
SARA ROQUETA

Cuando Pussy Riot sube al escenario no hay reglas. Tampoco fuera de él. El colectivo ruso de punk, que se dio a conocer en 2012 con actuaciones de provocación política como realizar un concierto sin autorización en plena Catedral de Cristo Salvador de Moscú, hizo anoche en La Rambleta su ritual de heterodoxia con el estreno en España de 'Riot Days'. El espectáculo, que poco o nada tiene que ver con un concierto al uso, llegó ayer hasta Valencia como una performance jazz-punk basada en el libro de la artista Maria Aliójina, encarcelada en prisión durante 21 meses por alterar el orden público en aquella iglesia rusa.

De esa historia de discrepancia política nació 'Riot Days', una obra multimedia que combina solos de saxofón, percusión, sintetizadores y jazz. Además de la palabra de los cuatro integrantes del grupo, quienes sorprendieron al público valenciano con ese perfecto ruso del que muy pocos asistentes habían oído hablar. Sobre el escenario, una pantalla proyectaba las letras en español de todo lo que salía por la boca de este colectivo que ya en 2018 interrumpió con una protesta la final de la Copa del mundo de fútbol y, que ayer hizo gala en la ciudad del Turia, de su inconformismo ante las políticas del primer ministro Ruso Vladimir Putín.

Sara Roqueta

El recurso audiovisual mostraba imágenes que iban desde los inicios del grupo hasta el encarcelamiento de Maria Aliójina. En el centro del escenario estaba ella, al frente de la banda, recordando su paso por prisión mientras el resto del grupo gritaba proclamas por la libertad de Rusia o en favor de la mujer y el colectivo LGTBI.

Una hora y media de espectáculo fue suficiente para que los Pussy Riot revolucionaran la Rambleta con Alióijina fumándose un cigarro en medio de la pista mientras sus compañeros portaban esas máscaras de colores llamativos que caracterizan al grupo en sus intervenciones. Y cuando el público pensaba que ya lo habían visto todo, uno de los integrantes comenzó a lanzar una decena de botellas de agua a los asistentes. Aunque empapados, nadie se marchó. Los había que continuaban moviendo el cuerpo a ritmo de ese sonido punk que ayer consiguió llenar la sala de conciertos. Un alboroto (riot); como su nombre indica en lengua inglesa, que no dejó indiferente al público valenciano.