El Palau de les Arts ya tiene finalistas para elegir a su director artístico

El maestro Nánási, en el último concierto que ofreció con la Orquesta de la Comunitat. /LP
El maestro Nánási, en el último concierto que ofreció con la Orquesta de la Comunitat. / LP

Jesús Iglesias, Paolo Pinamonti, Stefano Pace, Sebastian F. Schwarz, Marcelo Lombardero y Raúl Asenjo aspiran a sustituir a Livermore

JOAQUÍN GUZMÁNValencia

La lista de finalistas de entre los que saldrá, en los próximos días, el nuevo director del Palau de Les Arts de Valencia, tras el concurso público cuyas bases se publicaron en mayo tiene como candidatos, según ha podido saber ABC, a: Jesús Iglesias Noriega, Paolo Pinamonti, Stefano Pace, Sebastian F. Schwarz, Marcelo Lombardero y Raúl Asenjo.

El español Iglesias Noriega ha desempañado cargos de asistencia artística en teatros de prestigio como el Colón y el Teatro Real, y actualmente lo hace en la Dutch National Opera. Viene de la mano de Plácido Domingo, lo que es una garantía, dada la estrecha vinculación del tenor con el Palau.

El veterano Paolo Pinamonti hay que asociarlo a La Fenice -él es natural de Venecia-, al Sao Carlos de Lisboa, a la Zarzuela o al Festival Mozart de La Coruña. Otro transalpino es Stefano Pace, quien, de los seis, mejor conoce el teatro, por lo que quizás esto le daría por un lado cierta ventaja, pero su salida al año de llegar sería un hándicap para su elección. Ha trabajado en el Covent Garden, en la Ópera de París o Catania. Hoy trabaja en el Teatro Verdi de Triestre.

Dos españoles, dos italianos, un alemán y un argentino son los finalistas

El alemán Sebastian F. Schwarz es el tercero de los candidatos y su elección daría un cambio para volver a la esfera germánica, con lo que quizás conllevaría volver a programar títulos de este ámbito, que se echan en falta. Hay que recordar que en este sentido las últimas temporadas se han visto seriamente afectadas ante la ausencia de títulos wagnerianos y straussianos. Dirigió en 2015, y durante dos años, el Festival de Glyndebourne, pero una gestión comercial de los patrocinios le condujo a dimitir en 2017. La ventaja de Marcelo Lombardero, ligado principalmente al Colón de Buenos Aires, quizás vendría por ser el que más experiencia artística tiene, al ser director de escena y cantante, al igual que lo era Livermore, circunstancias que podrían, a su vez, traer ciertos conflictos e incompatibilidades de orden laboral.

El sexteto se cierra con otro español, Raúl Asenjo, el más joven de los finalistas, que trabaja principalmente en España a través del INAEM, en la coordinación del Festival de Ópera de La Coruña, siendo actualmente asistente a la Dirección del Teatro de la Zarzuela.

Siete meses convulsos desde la marcha del exintendente

No han sido tiempos fáciles para el coliseo de ópera valenciano. El pasado diciembre el centro de ópera se vio sacudido por la renuncia del que fuera intendente, Davide Livermore. «No quiero ser cómplice si hay un deseo de cerrar Les Arts», así de contundente se mostró el regista italiano cuando dijo adiós a su cargo. En ese momento, la crisis se instaló en el auditorio. La Conselleria de Cultura anunció la convocatoria de un concurso público y, además, la renovación del patronato para dar entrada a representantes de la sociedad civil.

Pero la abrupta salida de Livermore no fue la única que ha sufrido Les Artes estos siete meses. Después de que LAS PROVINCIAS adelantara una encuesta interna de los profesores de la Orquesta de la Comunitat (OCV), en la que mostraban sus preferencias y no daban apoyo a los titulares musicales del coliseo, Roberto Abbado y Fabio Biondi, este último decidió dimitir y marcharse. Desde entonces, Abbado está solo en la tarea de dirigir a la formación musical.

Con todo, el Palau ha intentado suplir la falta de director artístico gracias al trabajo de sus empleados. Durante estos meses el objetivo ha sido sacar la próxima temporada adelante. Las propuestas para el ejercicio 2018-2019 se presentaron hace unos meses. El resultado ha sido una oferta operística de transición. Les Arts ha buscado, por todos los medios, retener al público. Ha fiado su apuesta lírica a los grandes clásicos de Verdi, Puccini, Donizetti y Mozart.

Además, recientemente se dio a conocer a los miembros del nuevo patronato. Así, la directora general de la Fundació per l'Amor a l'Art, que impulsa el proyecto de Bombas Gens, Susana Lloret, se convirtió en la presidenta. A este órgano se sumaron la exministra de Cultura, Carmen Alborch; la exdirectora del Centro de Investigación Príncipe Felipe, Isabel Muñoz; el fundador y copresidente del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), José Remohí; el empresario de Dulcesol, Rafael Juan; y el presidente de Amics de l'Òpera de la Comunitat Valenciana, Pablo Font de Mora, entre otros. El perfil de todos ellos es más técnico que cultural.

A la vista de los perfiles, se busca profesionalidad y experiencia en teatros y festivales importantes en el circuito internacional, para lograr la necesaria estabilidad que actualmente se echa en falta en el coliseo. Paradójicamente, cuando el teatro valenciano ha logrado su consolidación social es cuando ha echado en falta un proyecto de futuro estable y sin contratiempos.

Proyecto de calidad

El nuevo director ha de traer bajo el brazo un proyecto que mantenga la calidad al menos en sus pilares básicos, como son sus magníficos cuerpos estables -orquesta y coro de la Generalitat- y en una dirección musical, que tarde o temprano deberá buscarse tras la dimisión de Biondi, y con un Abbado que no está entre las preferencias de los músicos de la orquesta.

Hoy, el jurado inicia la fase final del proceso de selección. Un jurado que, formado, entre otros, por personas de prestigio del mundo de la música como Joan Matabosch o Christina Scheppelmann, se reunirá para iniciar una criba de entre los seis candidatos que han quedado finalistas tras el concurso público. El teatro inicia una nueva etapa, y no es una frase hecha, pues quien salga elegido nada tendrá que ver con los dos primeros intendentes: Helga Schmidt y Davide Livermore, quien venía estrechamente ligado a su predecesora.

Del análisis de los seis finalistas, podemos concluir que el nivel profesional es alto y a aquel que resulte elegido no se le podrá achacar falta de conocimientos o de experiencia en este complejo y exigente mundo en el que interactúan tantos resortes. La suerte está echada.

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