Posteguillo reivindica la cultura como antídoto para evitar repetir la historia

Santiago Posteguillo, ayer, en la presentación de 'El séptimo círculo del infierno', un acto que congregó a alrededor de 250 personas. / irene marsilla
Santiago Posteguillo, ayer, en la presentación de 'El séptimo círculo del infierno', un acto que congregó a alrededor de 250 personas. / irene marsilla

El novelista valenciano, que presenta 'El séptimo círculo del infierno' en Valencia, rescata a los olvidados de la literatura

C. VELASCO VALENCIA.

No es habitual en los tiempos de Twitter, red en la que prima la opinión rápida pero no el argumento, y menos cuando hay partido de fútbol (el Valencia se enfrentó ayer ante el Málaga en Mestalla), pero la cultura consigue milagrosamente hacerse hueco. Y, lo más importante, reunir a personas curiosas que quieren hablar de novelas, de escritoras olvidadas, de autores ignorados, en definitiva, de literatura. Santiago Posteguillo (Valencia, 1967) logró ayer el milagro literario. Alrededor de 250 personas asistieron a la presentación de 'El séptimo círculo del infierno' (Planeta) en el marco de Aula LAS PROVINCIAS. Con el novelista valenciano se reinicia, tras la parada estival, la singladura de las conferencias sociales y actividades culturales organizadas por el periódico.

El escritor, reconocido autor de las trilogías históricas sobre Trajano y Escipión, regresa a las librerías con el tercer volumen de la saga que inició con 'La noche que Frankenstein leyó el Quijote' y al que le siguió 'La sangre de los libros'. Este reciente libro devuelve a la actualidad a autores discriminados, como Imre Kertész; escritoras olvidadas, como la poetisa Safo; y creadoras injustamente ignoradas o poco reconocidas, como Vera Caspary. Estos tres ejemplos guiaron «el paseo por la literatura» que ofreció ayer Posteguillo, pero el ensayo incluye el caso de numerosos literatos (Carson McCullers, Rudyard Kipling, Doris Lessing, Concha Espina o Julia de Burgos)

La velada se convirtió en una reivindicación de la cultura como antídoto para evitar los peores episodios de la Historia. El autor de la trilogía de Escipión, que cautivó al público con su discurso trufado de dosis históricas y literarias, mostró su pesar por desconocer «qué capítulos del pasado» la humanidad va a volver a emular. Él citó el caso de los refugiados, la persecución de los judíos a cargo de los nazis, la quema de libros, la inquisición... Se valió de la vida y la trayectoria de Safo, Kertész y Caspary para argumentar que el ser humano evoluciona muy poco. Como fórmula para no repetir los episodios más oscuros de la humanidad existe la cultura, que funciona como contrapoder. Conocer la historia es imprescindible y los libros son el instrumento idóneo para ello. «A más cultura, más ciudadanos críticos para emitir su voto y, consecuentemente, elegir a gobernantes con mejores capacidades», desarrolló Posteguillo.

Quemar libros

Las personas que ahora ejercen el poder «no queman libros» como antes pero recurren a otras medidas, como el IVA. Para el escritor es imprescindible «luchar por que la cultura sea accesible de forma legal a cuanta más gente mejor». Matizó: «Sea un gobierno de uno u otro signo ideológico, no se hace». Y puso ejemplos de cómo otros países ayudan a los sectores culturales: «En Francia se ofrecen a las librerías para el alquiler y en Alemania se conceden becas para comprar novelas. Cuando se pone a Francia y Alemania como ejemplo que sea para todo», defendió.

No tiró piedras contra los jóvenes lectores, al contrario. Se mostró optimista: «Los jóvenes sí leen y escriben». Recurrió al humor: «Están todo el día con los móviles en la mano», pero apuntó que se necesita un paso más: «La destreza de la reflexión surge de la lectura de libros, de textos largos». Posteguillo dejó entrever que la enseñanza reglada es básica para crear lectores o fomentar la lectura. No abordó el debate pero sí dejó entrever que habría que analizar los autores curriculares: «¿Habría que incluir las novelas de Laura Gallego y ponerla al lado de Cervantes? La cuestión da para mucho».

El autor de la trilogía de Trajano, que se esfuerza por cumplir el test de Bechdel en sus novelas, reivindica en 'El séptimo círculo del infierno' el papel de las mujeres en las literatura. La defensa de las escritoras fue palpable en Aula LAS PROVINCIAS: Safo es la décima musa («Lo dijo Platón en la Grecia clásica», indicó) y Caspary es la «la gran dama de la novela negra» que epató con su talento narrativo a Borges y Casares. En el ensayo, Posteguillo incluye a autoras de China, África y el Caribe que, dijo, aunque puedan resultar «ajenas nuestra cultura abordan cuestiones universales y próximas». En esta línea, el novelista valenciano recomienda leer de todo: autores con los que no estás de acuerdo, títulos que pueden no gustar, etcétera.

En la presentación participó el periodista Ramón Palomar, que mostró un tono distendido para hablar del autor. «Lo que más une a España es la envidia. Yo envidio a Posteguillo y alguna vez he imaginado encargar su asesinato a unos sicarios», algo que tendría mucha repercusión dado que él «tiene un éxito enorme en Colombia», bromeó.

Palomar tildó 'El séptimo círculo del infierno' de «ensayo ameno, sin tono de superioridad, con erudición máxima y con prosa maravillosa y musculada». Un título que denota su amor por las letras.

Al acto asistieron el presidente del Consejo de Administración de Federico Domenech, Gonzalo Zarranz; el consejero Guillermo Zarranz y el director general Fidel Pila.