«La política está en manos de ignorantes», lamenta Emilio Lledó

Emilio Lledó. /Chema Moya (Efe)
Emilio Lledó. / Chema Moya (Efe)

«Los políticos se corroen a fuerza de mentir y es una gran desgracia estar gobernado por corroídos mentales», denuncia el filósofo y académico

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

«La política está, por lo general, en manos de ignorantes». Lo constata y lo lamenta Emilio Lledó (Sevilla, 1927), filósofo, filólogo, académico y uno de los más respetados pensadores en el ámbito de la lengua española. Valedor de las humanidades y de la filosofía, hoy postergadas en la educación en nuestro país, rompió Lledó otra lanza en favor de la educación de calidad, igualitaria y pública y expresó su aversión ante la disgregaciones territoriales que la parecen «monstruosas».

Lamentó que salvo «discretas excepciones» sean «siempre los ignorantes quienes manejen los hilos de la política». «El político ha de ser decente», reclamó citando a Aristóteles y Platón y advirtiendo que «lo peor es un ignorante con poder, que acabará destrozándose a su mismo y a todos». «Es importante que en el poder haya sabiduría idealismo y decencia», reclamó Lledó en la presentación 'Palabras en el tiempo' un ensayo sobre su obra. Deploró además que la mentira sea imperativa en la nueva política y que «a fuerza de mentir los políticos se corroan». «Es una gran desgracia estar gobernado por corroídos mentales», denunció.

Diálogo es la palabra clave en el pensamiento de Lledó, que defiende también la amistad como esencia del entendimiento entre personas, colectivos y territorios. «Yo viví en Alemania la caída del muro de Berlín y la voluntad de unión de los alemanes. No entiendo las separaciones, que me parecen monstruosas», dijo el filósofo sin referirse explícitamente a Cataluña.

Abogó también por una igualdad «real» de los ciudadanos ante la educación, «que nunca puede ser diversificada o rajada en función de distintos intereses en base al dinero o la economía». «Debemos luchar por la enseñanza pública. Nunca he entendido que pueda haber distintas clases de educación, la igualdad debe ser uno de los principios esenciales» planteó. Aseguró, con todo, ser optimista ante la situación la sociedad española, «si bien con un poco de saludable melancolía».

Lledó se pronunció así en la presentación de 'Palabras en el tiempo', un abecediccionario filosófico que recoge su pensamiento y que firma su discípulo Cipriano Játiva (Albacete, 1959). Editado por la Fundación José Manuel Lara en colaboración con el Centro de Estudios Andaluces, Játiva selecciona las palabras, conceptos y autores esenciales en la obra de Lledó en entadas como 'Aire semántico', 'Amistad', 'Amor', 'Aristóteles, 'Utopía', 'Verdad' o 'Yo'.

«Lledó es un maestro de la palabra en el sentido más amplio», destaca Játiva, quien asegura haberse descubierto a sí mismo a través de un ensayo que denota cómo «el amor por el lenguaje es el mensaje más profundo de su pensamiento Lledó». Analiza temas «recurrentes» para su maestro, como la interpretación de los autores del pasado, la necesidad de la memoria individual y colectiva, el valor de la idea moral, de la educación, la crítica y la cultura y en especial de la importancia del lenguaje y de la lectura.

«Nacemos en el lenguaje y hablar en tal o cual idioma es una casualidad», corroboraba Lledó, Premio Príncesa de Asturias de Comunicación y Humanidades y Nacional de las Letras. «Lo importante no es la lengua materna, sino la lengua matriz, lo que haces con ese lenguaje», dijo Lledó. «Me llama la atención la obsesión por hablar de la libertad de expresión, que no tiene la menor importancia si no hay libertad de pensamiento. Si solo se dicen majaderías, ¿para qué sirve la libertad de expresión?», se preguntó el pensador.