José Luis Gil Soto se sumerge en una Edad Media «inventada y politeísta»

José Luis Gil Soto, autor de 'Madera de savia azul'. /J.M. Romero
José Luis Gil Soto, autor de 'Madera de savia azul'. / J.M. Romero

El escritor pacense abandona la novela histórica para crear un mundo propio en 'Madera de savia azul'

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

El primer impulso de José Luis Gil Soto (Badajoz, 1972) era colocar la historia que tenía entre manos en algún momento de la Edad Media. Estuvo investigando, pero nada. No había manera. Así que decidió darle otro enfoque a su novela y convertirla en una «fantasía histórica»; así nació 'Madera de savia azul' (Ediciones B), una aventura en una Edad Medía «inventada y politeísta» y que se caracteriza por la miseria y la hambruna. Dos conceptos que permiten al escritor definir «los instintos de supervivencia» de los personajes.

Unos protagonistas con los que ha podido jugar en su cuarta novela. «Cuando son personajes históricos, sabes lo que han hecho pero no lo que piensan realmente. En cambio, si tú creas toda la historia, puedes tener las dos cosas», explica el autor sobre su nuevo libro protagonizado por Bertrand de Lis, un carpintero que pierde a su hijo de cuatro años e inicia la búsqueda del pequeño. Al mismo tiempo, el rey de Ariok, Magmalión, decide emprender un largo viaje hacia el sur después de que un terremoto destruyera la capital, Waliria, y espoleado por una profecía.

«Lo que le sucede al rey, ya le han ocurrido a otros monarcas y a otros Estados», señala el autor que de su Magmalión destaca su sentido de Estado, «que echamos de menos en nuestra sociedad». «Son retazos de algo que ha pasado, que pasa y pasará. Ahí están los éxodos más recientes por las guerras, como los sirios», apunta Gil Soto, que reconoce que «nunca» ha leído 'Juego de tronos'. «Me identifico más con ese niño del mundo rural de 'El camino' de Delibes»; señala, con media, sonrisa, este admirador confeso del gran escritor vallisoletano y de la 'Ana Karenina' de Tolstoi.

De lo que sí tuvo que aprender fue de carpintería, «tanto en su faceta de fabricación como de construcción». «He consultado los tipos de madera, las funciones de las herramientas, los olores, los colores, las virtudes de cada una y su aptitud para según qué resultado», enumera el escritor de 'La traición del rey', 'La colina de las piedras blancas' y 'La dama de Saigón'.