Internet, la mano aliada de los escritores

Sara Leo muestra su obra. /LP
Sara Leo muestra su obra. / LP

Los autores valencianos utilizan Twitter, Instagram, Amazon y YouTube para dar a conocer su trabajo

Sara Roqueta
SARA ROQUETAVALENCIA

Hubo un tiempo en el que todo se mantenía en el aire. Era mediados del siglo XX y la información recorría, de manera controlada, los hogares a través de las ondas. También había poetas. De cuerpo y alma. Federico García Lorca, Rafael Alberti, Gloria Fuertes y otros artistas de vanguardia buscaban su espacio rodeados de dictadura y censura. Por entonces premiaba la pluma en mano. Ahora, más de 60 años después, todo se reproduce a través de la red y no hay escritores que escapen de la llamada 'tiranía del like'. Tampoco los valencianos, quienes coinciden en que, actualmente, «si no estás en la red, es como si no existieras», confirma Marta Mississipi, autora del libro 'Princesas y lobas', además de ganadora en dos ocasiones del 'Poetry Slam Valencia'. Lo suyo son las palabras, fluyendo de manera continua. Claro ejemplo de ello es su poema dedicado a Walt Disney que ya acumula más de 84.000 visitas en YouTube. Una plataforma en la que, como sucede en Facebook, Twitter o Instagram, cualquiera puede poner a prueba su creatividad. Pero, para los escritores y escritoras del siglo XXI, ¿es Internet un aliado? ¿Son todo ventajas en la red?

Como ya lo fueron los medios tradicionales de información, «Internet y las redes sociales también actúan como un espacio de creación», confirma el autor valenciano Manuel Bartual. Sin embargo, crear actualmente implica hacer frente al caudal de artistas que cohabitan en las redes (que no son pocos). Además, es necesario tener una marca propia y un sentido, porque sino «acabas siendo una hormiga entre tantas otras», explica Mississipi. Del mismo mal padece el autor de la Comunitat Héctor Martínez quién ya ha publicado su segundo volumen en Amazon. Una plataforma en la que «cualquiera está a un clic de publicar su obra». Con su novela 'Una familia insólita' aspira al Premio Literario 2019 de esta compañía, donde ya no solo importa la sutileza que adquieren las palabras. «Lo más importante son las descargas que tenga tu novela, si tiene reseñas o el número de seguidores», indica el autor. Lo de la competitividad es condición 'sine qua non'. Más aún en tiempos de inmediatez. Así sucede en todas las redes. Un adaptarse o morir que se traduce en ser capaz de escribir tres frases, bien hiladas, para captar la atención de miles de seguidores. También de las editoriales. Ahora, incluso son ellas las que navegan a través de las plataformas digitales para dar con su estrella. «Es la industria la que busca un perfil concreto y te propone trabajos», afirma Mississipi.

Es el caso de la escritora valenciana Sara Leo que se introdujo en el mundo de la poesía hace cinco años y ya acumula cuatro poemarios con su firma, además de 38.000 seguidores. Antes escribía en casa; cuadernillos, libreta, boli fino... Secretismo absoluto. «No me atrevía a enseñarle a los demás lo que hacía», confiesa la autora. A día de hoy, su poesía atraviesa la pantalla de miles de personas en tiempo real. «Instagram es muy visual. Cuando consigues que la gente se pare a leer lo que hay debajo de una foto es muy gratificante»

Pero, a pesar de que, según el Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros de 2018, el 78,3% de los españoles lee contenidos en soporte digital, ¿todo se queda en la red? O, ¿los soportes tradicionales aún tienen recorrido?

El escritor Manuel Bartual.
El escritor Manuel Bartual. / JUANJO MONZÓ

«Las redes sociales no restan a lo que ya tenemos, si no que suman», afirma Bartual, quién es consciente de la fuerza que pueden tener 280 caracteres. Con ellos consiguió en 2017 que su cuenta de Twitter pasara, en siete días, de los 16.000 seguidores a los 300.000 con la publicación de un hilo en el que iba narrando, día tras día, una serie de hechos. Así consiguió miles de me gusta, pero también comprobó que las redes sociales pueden ser un canal de entrada para nuevos lectores. «Cuando escribí la novela 'El otro Manuel' muchos jóvenes me contaban que nunca antes habían tenido interés por le lectura». Porque, aunque la pantalla está en el centro de la cuestión, «la sociedad todavía tiene mucha fe en el papel. Quieren tocar los ejemplares», explica Marta Mississipi.