El hijo de Gerardo Rueda dice que su padre le autorizó para comercializar obras

La exdirectora del IVAM, Consuelo Císcar. / irene marsilla
La exdirectora del IVAM, Consuelo Císcar. / irene marsilla

Presentó dos escritos en el juzgado, aunque el informe pericial de las piezas adquiridas por el IVAM critica la falta de instrucciones del artista

A. RALLO VALENCIA.

El entorno del hijo de Gerardo Rueda, investigado junto a Consuelo Císcar por la compra de obras por parte del IVAM, sostiene que el informe pericial que determina que las piezas no son auténticas se ha elaborado sin tener en cuenta determinada información que favorece los intereses de Rueda. Las mismas fuentes aluden a uno de los aspectos del trabajo de las dos expertas del Reina Sofía: la falta de autorización y/o instrucciones del artista a su hijo acerca de cómo comercializar el legado del escultor. En ese sentido, recuerdan que el juzgado cuenta desde noviembre de 2018 con dos escritos que entregó el propio investigado donde supuestamente consta esa autorización y directrices. En uno de los documentos, fechado en enero de 1994 -dos años antes de la muerte del artista- se le facultaba para «producir, exponer y comercializar» ejemplares de las esculturas, así como a cambiar «las escalas y materiales según la conveniencia y necesidad que estime oportuno», siempre según las mismas fuentes.

En el otro escrito, datado dos años más tarde, sirve para ratificar el primero de los documentos en relación con unas negociaciones con el museo Reina Sofía. Además, según precisaron desde el mismo entorno, se extendieron esas «mismas atribuciones» a los futuros acuerdos que se pudieran alcanzar con el IVAM.

Esta información, siempre según la versión difundida por círculos cercanos al hijo del artista, desmontaría una parte del informe pericial que acaba de llegar al juzgado y que no sólo se ratifica en que las obras de Gerardo Rueda -el IVAM gastó casi tres millones- no son auténticas sino que incrementa la certeza de su primer pronunciamiento. El dossier de dos reputadas expertas concluyó que las obras, que el IVAM pagó como originales, no lo son. Las expertas advirtieron de que, en realidad, se trata de copias realizadas por el hijo después de la muerte del artista y producidas a demanda por su descendiente, según el dosier que ha sido entregado recientemente en el juzgado y del que informó LAS PROVINCIAS.

Además, añadieron que las obras póstumas deben estar identificadas con recibos, fichas, catálogos y publicidad, requisitos que, al parecer, no se dan en el material artístico analizado. También consideraban una «mala práctica» que un museo compre este tipo de obras «al precio de los originales». La actuación es todavía más censurable -recogió el análisis- cuando se realiza sin que conste toda la documentación anterior, detallaron las especialistas.

El dossier continuaba con la información de que no se seguían los criterios establecidos para garantizar la originalidad de una obra. Por ejemplo, algunas de las piezas adquiridas por el IVAM «no están firmadas, ni numeradas, ni llevan marca acreditativa de ser pieza original o única, vaciado o prueba de autor». No existe un criterio único para marcar la pieza y verificar si es copia, original, edición limitada o pieza única, subrayan las expertas en arte. De igual modo, criticaron el uso de la firma de Gerardo Rueda, que se usaba «a discreción».

Las especialistas indicaron que las piezas adquiridas por la institución valenciana revelaban la utilización de un nuevo material no previsto o inédito en la colección del escultor. Esta conducta «no se considera ética» en el mundo del arte, según el informe.