Por qué brindamos siempre en alemán, aunque no lo sepamos

Fotografía sueca de principios del siglo XX. Europeana CC-PD. /
Fotografía sueca de principios del siglo XX. Europeana CC-PD.

Tanto «brindis» como «brindar» son palabras procedentes del idioma teutón que se empezaron a usar en España en el siglo XVI

Ana Vega Pérez de Arlucea
ANA VEGA PÉREZ DE ARLUCEAMadrid

En estas pasadas fiestas navideñas habrán hecho ustedes multitud de brindis mezclados con deseos de salud, prosperidad y buenas intenciones. Ya saben, chocar las copas, mirarse a los ojos y amén. Pero seguro que en ninguno de esos momentos han pensado que estaban utilizando una palabra alemana, igual que no lo piensan cuando le brindan a alguien una oportunidad, un homenaje o un regalo. Pero ahí donde lo ven, según la Real e ínclita Academia Española «brindis» viene de la expresión en alemán bring dir's o más bien de la frase Ich bringe dir es, que significa «yo te lo traigo» o «yo te lo ofrezco». La RAE dice que brindar viene de brindis pero aunque suene un feo enmendar la plana a esta señera institución, lo cierto es que el verbo apareció en los diccionarios españoles antes que el sustantivo ( en el 'Diccionario muy copioso de la lengua española y francesa' de Juan Palet, 1604) y que durante el siglo XVII además de brindis se utilizó el término «brindiz» y «brindes». Este último es el que calaría en en Portugal, donde se sigue diciendo «fazer um brinde».

En realidad, beber a la salud de otra persona y aprovechar el momento para soltar alguna alharaca es más viejo que la tos. El historiador griego Tucídides (siglo V a.C.) ya explicó en su 'Historia de la Guerra del Peloponeso' cómo los atenienses bebían en honor unos de otros con copas de oro y plata. Pero serían los teutones —y su mítica afición por el libar— quienes nos traerían los brindis a principios del siglo XVI a través seguramente de los séquitos de Felipe el Hermoso y Carlos I. Así lo contó el escritor toledano Sebastián de Horozco (1510-1579) en su obra 'Libro de los proverbios glosados', donde explicaba el origen de distintos refranes y locuciones. «Antes que a España viniesen extranjeros como son flamencos, franceses, alemanes, ingleses y de otras naciones que beben bien, no sabíamos qué cosa era brindar hasta que ellos nos lo mostraron. Y es que en los convites, fiestas y regocijos donde se come y bebe se usa ya que unos beben a otros que se llama brindar, tomando el uno la taza en las manos con el vino y diciendo al compañero las palabras desuso escritas: el español al español, Yo bebo a vos, y el francés al francés, Je beu a vu. Y bebe y el otro es obligado a hacer otro tanto y beber. Y han salido en esto los españoles tan buenos maestros que brindan muy bien aunque a la verdad templadamente, aguando el vino para no salir de tino, lo que no hacen los de las otras naciones que no tienen por infamia emborracharse y caerse de beodos aunque sean personas de cuenta, lo que es muy ajeno de los españoles honrados».

Ya ven, pues, que debemos a los alemanes una palabra tan jolgoriosa como ésta. También los portugueses y los italianos (brindisi), mientras que los franceses se quedaron con otro término de origen teutón: trinquer, del alemán trinken (beber). Irónicamente y después de haber enseñado a empinar el codo a media Europa, en Alemania usan desde el siglo XVIII y gracias a la influencia estudiantil la expresión Prost, abreviatura vulgar del latín prosit (presente subjuntivo del verbo prosum, prodesse) que significa literalmente «que aproveche».

 

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