Fallece en Valencia Juan Benjumea, el novillero que acabó de misionero

Fallece en Valencia Juan Benjumea, el novillero que acabó de misionero

Abandonó los ruedos y tras muchos años de misión se ordenó como sacerdote en 1990 y estuvo destinado en la selva de Ecuador

EFE

El exnovillero de Paradas (Sevilla) Juan Benjumea, que en los años setenta del siglo pasado abandonó su carrera taurina para ser misionero, ha fallecido en Valencia a los 80 años, según ha informado este domingo a Efe el historiador y escritor paradeño Álvaro Pastor Torres.

El abandono del traje de luces de Benjumea siguió al que ya había protagonizado en 1964 el célebre diestro gaditano Juan García 'Mondeño', con la diferencia que éste se desvinculó al poco la orden de los dominicos y volvió al toreo, mientras que el sevillano, que se hizo sacerdote y misionero comboniano, «perseveró hasta el final de sus días en el compromiso con los más desfavorecidos», según Pastor Torres.

Benjumea, nacido en el seno de una familia numerosa y humilde, compaginó múltiples trabajos -jornalero, aprendiz de carpintero, desbravador de caballos en la finca del conde de Aguilar, encofrador en las obras de construcción del estadio Sánchez Pizjuán o extra en la película 'Rey de Reyes'- con su vocación taurina.

En sus primeros pasos en la profesión destacó por su valor en tentaderos de ganaderías cercanas a su pueblo como las del Conde la de Maza o José Benítez Cubero antes de empezar a torear a finales de los años cincuenta en plazas de talanqueras montadas en Móstoles, Mocejón, Fuente la Higuera o la misma Paradas.

Juan Benjumea alcanzó durante la década posterior su máxima proyección después de debutar como novillero con picadores.

Se presentó en Sevilla en agosto de 1961 y toreó con cierta asiduidad en la plaza madrileña de Vista Alegre, por entonces vivero de nuevos aspirantes antes de presentarse en la plaza de Las Ventas el 7 de agosto de 1965 en una nocturna donde lidió ganado de Miguel Zaballos.

El ganadero sevillano Carlos Urquijo le ofreció ayudarlo para tomar la alternativa en la feria de Málaga de ese mismo año, pero Juan Benjumea ya había sentido la vocación religiosa en los cursillos de cristiandad y en las Hermandades del Trabajo por lo que abandonó el toreo para ingresar en el seminario que los combonianos tienen en la localidad valenciana de Moncada.

Tras muchos años de misión se ordenó como sacerdote en 1990 y estuvo destinado en la selva de Ecuador en misiones como Borbón, El Carmen o San Lorenzo y en los barrios más pobres de diversas capitales suramericanas.

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