Amenábar en Valencia: «No me duele España, me preocupa»

Alejandro Amenábar, este martes en Valencia./Jesús Montañana
Alejandro Amenábar, este martes en Valencia. / Jesús Montañana

El cineasta presenta 'Mientras dure la guerra' en la ciudad: «A la política le sobra pasión», asegura

Carmen Velasco
CARMEN VELASCOValencia

Alejandro Amenábar entra en los cines Lys de Valencia acompañado de Fernando Bovaira. El productor valenciano fue de los primeros en conocer el proyecto de 'Mientras dure la guerra'. Como en otras películas le apoyó sin fisuras. El resultado es una mirada a la Guerra Civil a través de Unamuno y Franco. «Salgo de casa, doy dos pasos y alguien me detiene para darme las gracias por la película pero, de momento la guerra civil la dejaré aparcada», asegura Amenábar. El ganador de un Oscar y nueve Goyas, que ensalza el estado de convivencia que trajo consigo la Transición, asistió ayer a un coloquio alrededor de la película en Valencia.

–«Me duele España» es una frase emblemática de Unamuno, uno de los protagonistas de su último filme. ¿A usted le duele?

–No me duele, pero me preocupa. Llegué a España de Chile con un año. Es mi país de adopción y en el que me gustaría envejecer. Me fascina y, sí, me preocupa pero no me duele.

–¿Quién está ahora más presente: Franco o Unamuno?

–Me gustaría pensar que Unamuno, pero hay muy pocos Unamuno en el mundo. El filósofo vasco ha estado muy olvidado, por eso había que rescatarlo. Hablar de Unamuno es hablar de España. He hecho una película basada en hechos reales, como lo fue 'Mar adentro'. Siempre hay licencias dramáticas porque no puede ser completamente fiel a a la letra pero se trata de coger el espíritu de los personajes. Para la secuencia final, la del discurso de Unamuno, he leído todo lo publicado hasta ahora. Sobre lo que se dijo en aquel momento yo he hecho una recreación pero las referencias esenciales a Cataluña, País Vasco y unidad de España están. La escena de un señor mayor con un discurso incendiario levantándose en un acto del bando nacional, poniendo en peligro su vida y siendo salvado por la mujer de Franco merecía ser retrato en el cine. A partir de ahí empecé a investigar y me dí cuenta que sabía muy poco de él. Me sentí interpelado por el personaje público y me pregunté qué hubiera hecho yo en su situación. Seguramente no hubiera sido capaz de hacer lo que hizo Unamuno.

–Tanto en el pasado como en el presente late la unidad de España como conflicto.

–Un dictador como Franco, que estoy seguro que quería a su país, estaba dispuesto literalmente a cualquier cosa para conseguir su España y ese es problema.

–¿Vamos mal si los políticos son tan protagonistas de la vida de un país?

–Los políticos no vienen de Marte, han sido nuestros compañeros de clase en algún momento. Defiendo la clase política pero me interesa alertar o llamar la atención en lo poco fructífero que es la pasión desaforada en política como en otros aspectos. En estas latitudes somos de sangre caliente, pero la pasión se ha de reservar para el arte. A la política le sobra apasionamiento, aunque defiendo la clase política. Es cierto que vivimos una época de extremos pero no sólo en España, donde el tono está muy elevado en el Congreso, sino también en Francia, Reino Unido, Estados Unidos... Europa está profundamente desestabilizada, pero no me gustaría pensar que estamos en una situación de pre Tercera Guerra Mundial.

–¿Le ha dolido la crítica de que su película es equidistante?

–Cuando haces una película saltas al ruedo y has de prepararte para que me digan cualquier cosa. Tengo claro que no me sitúo a la misma distancia ni moral ni intelectual de Miguel de Unamuno que de Francisco Franco. Quien pienso lo contrario se retrata ideológicamente. Obviamente el héroe de mi película y la que dio sentido a la misma es Unamuno.

–Ha presentado la película en el mismo cine donde 'Mientras dure la guerra' fue boicoteada.

–Lo que pasó el otro día fue absolutamente puntual. Fueron seis individuos, un acto muy puntual y el boicoteo se viene dando desde hace ya tiempo pero está consiguiendo exactamente lo contrario: que en más gente se despierte la curiosidad y quiera ver la película. De hecho, los individuos después de recoger la pancarta se quedaron a ver la cinta. Quiero pensar que les entretuvo. No he hecho esta película para crear polémica, creo que es importante mirar atrás y rascar e investigar en el pasado, sobre todo para no repetir lo peor de nosotros mismos.