Una nueva escultura para Valencia

La nueva escultura decora el Palau de la Generalitat./EFE
La nueva escultura decora el Palau de la Generalitat. / EFE

La silueta de un círculo tridimensional abierto pretende transformar visualmente e «irradiar más libertad» al Palau de la Generalitat

EFE

La obra 'El Cercle Berninià' de Andreu Alfaro, una silueta de un círculo tridimensional abierto de acero inoxidable y cinco metros de diámetro, se integra desde este lunes en el patio gótico del Palau de la Generalitat para «transformarlo visualmente» e «irradiar más libertad».

Así lo han puesto de manifiesto el president de la Generalitat, Ximo Puig, y el profesor de Historia del Arte Contemporáneo y experto en la obra de Alfaro, José Martín, durante la presentación de esta escultura abstracta que se exhibe ya en la sede de la Presidencia del Gobierno valenciano.

Puig, que ha exaltado los ideales de «valencianismo, libertad, democracia e ilustración» de Alfaro (Valencia, 1926-2012), ha asegurado que hablar de este escultor es hacerlo «de la propia historia colectiva» de la Comunitat Valenciana.

Ha defendido que esta obra, además de «un placer estético y un atractivo cultural» para los visitantes, ha de ser recuerdo del «testimonio constante de dos tesoros: el autogobierno y la libertad».

«El patio gótico del Palau irradia más libertad», ha asegurado Puig, para quien Alfaro es el «escultor de la modernidad valenciana» y conforma, junto a Eduardo Chillida y Jorge Oteiza, «la cima de la escultura española de vanguardia en el siglo XX».

La creación pretende «irradiar más libertad» desde el patio del edificio.
La creación pretende «irradiar más libertad» desde el patio del edificio. / EFE

Según Puig, «El Cercle Berninià» es una obra de arte contemporáneo «que desde ahora dialogará con el gótico flamígero en el centro del patio» en una conversación artística «tan intergeneracional» como el del propio Palau de la Generalitat como institución, «nacido en el medievo, con propias formas y competencias ahora modernizadas y democratizadas».

Martín ha explicado que esta obra «sencilla y minimalista» fue creada en 1980, en plena revisión «profunda de su obra», y «muestra muy bien el inicio de esa nueva etapa» de la década de los ochenta, que le decantó por «formas geométricas elementales de gran tamaño» y contenidos «guiados por su curiosidad intelectual».

«En esa mirada retrospectiva al pasado de la escultura, se fija en la figura del gran escultor barroco Lorenzo Bernini y en su faceta más conceptista, cuando las figuras rompen la simetría renacentista y la regularidad de los volúmenes cerrados para abrirse al espacio y crear efectos dinámicos», ha añadido.

Colocada a ras de suelo, sin pedestal, esta silueta tridimensional «se integra en el espacio real» del patio gótico y lo «transforma visualmente» y hace que se perciba de forma distinta.

«Es el contraste de la perfección de la geometría metálica, tecnológica y moderna frente a la irregularidad de este espacio, con sus muros y sillares tallados hace 500 años», ha apostillado.

La obra de Alfaro es un círculo abierto cuyos extremos están desplazados uno del otro y unidos por una línea perpendicular y «de ahí su carácter berniniano», según el experto, que ha apuntado que, «como la obra de Bernini, busca conmover, que literalmente significa mover a otro lugar».

Este «peculiar círculo», ha concluido, «opera como una especie de metáfora que nos transporta de la forma visual de la obra a su significado, de la geometría a la cultura».