Villamalur, donde los toros plantan cara a la despoblación

Imagen de uno de los encierros de Villamalur. /LP
Imagen de uno de los encierros de Villamalur. / LP

Con poco más de 60 habitantes, este municipio soltará seis toros y dos encierros de vacas

JORGE CASALS

La fuerza de la afición taurina llega hasta límites insospechados. Es el caso de Villamalur, un pequeño municipio del interior de Castellón que con tan solo 60 habitantes ha organizado unas fiestas taurinas a la altura de las más importantes. Nada que envidiar a los grandes escenarios. La comisión de fiestas ha adquirido cinco toros cerriles de la ganadería castellonense de Pascual Alcalá y un encierro de vacas de Montes de Oca, además de una tarde de vacas de Hnos. Guillamón. A todo ello hay que sumar otro toro más de Pascual Alcalá y un encierro de vacas de Cayetano Muñoz patrocinado por la Peña Taurina, que celebra su quinto aniversario. Ahí es nada. Un cartel que posibilita que durante estos días la población se multiplique de manera considerable, plantando cara a la despoblación que sufre Villamalur.

Están inmersos en plenas fiestas. Hasta el momento, los toros que ya se han soltado días atrás de Pascual Alcalá han dado un juego que ha dejado satisfechos a los aficionados, lo que hace esperar que la semana concluya con buen sabor de boca. Eloy Torrat, presidente de la Peña Taurina y miembro además de la comisión de fiestas, explica por qué la apuesta este año por la ganadería de Pascual Alcalá: «Es un toro que tiene ese picante necesario para que los festejos de bous al carrer tengan interés. Tienen más sentido que otras ganaderías, yo diría que más picardía, y eso, unido a que es un recinto con calles estrechas y con muy poco espacio para que los rodadores puedan lucirse, posibilita que el festejo tenga muchos alicientes y no sea para nada aburrido o previsible». No es la primera vez que Villamalur se decanta por Pascual Alcalá, una divisa emblemática en los bous al carrer y que pasta en la localidad castellonense de Betxí. El de la tierra vuelve este año por méritos propios.

Integrantes de la Peña Taurina de Villamalur.
Integrantes de la Peña Taurina de Villamalur. / LP

DÍA GRANDE

El próximo viernes, la Peña Taurina conmemora su quinto aniversario con una jornada taurina que comienza por la mañana con un encierro de vacas de Cayetano Muñoz y la posterior suelta de algunas de las mismas. La prueba de vacas se solapa con el festejo vespertino, cuyo atractivo principal es la suelta del toro de Pascual Alcalá, el más serio de toda la semana. 'Espabilado' saldrá de la Calle Larga, como es tradicional, con el deseo de los rodadores de que llegue hasta las plazas de La Iglesia y El Mesón para poder lucir sus habilidades, antes de ser enchiquerado en los toriles, habilitados en una casa antigua de la localidad, acondicionada perfectamente para tal menester. De allí volverá a salir de noche para ser embolado, uno de los momentos más esperados del día por la gran tradición de embolar toros que existe desde hace más de un siglo en Villamalur, tierra de grandes emboladores, como Modesto Gómez.

La Peña Taurina nació en el año 2015 con el objetivo de aportar su granito de arena a las fiestas de una localidad que, como muchas del interior de Castellón, están sufriendo las consecuencias de la despoblación. «Casi todos los que formamos la peña, unos 60 socios, no vivimos aquí, pero nos consideramos cuquillos -gentilicio de la localidad-, puesto que todos los fines de semana venimos a ver a nuestros abuelos y familiares más cercanos. Somos gente de Onda, Vila-real, Alcora o, en mi caso, Les Alqueries. Quisimos ayudar de alguna manera y la verdad es que la gente ha respondido muy bien. Todos colaboran para las fiestas durante todo el año, por eso podemos organizar una semana así», admite Eloy Torrat.

Una semana con muchos atractivos, a los que hay que sumar el encanto y la belleza de un pueblo con historia. Su castillo bien conservado, sus torres, las trincheras de la Guerra Civil ubicadas en los montes de El Cabezo y El Jupillo, sus rutas de senderismo en un paisaje único y su gastronomía, son otros muchos de los encantos de esta pequeña localidad del Alto Mijares que complementan perfectamente a un día de toros.