Valencia asume el control militar ante la llegada de pateras en el norte de África

Un miembro del Destacamento Naval de Alborán, ahora bajo el mando valenciano, asiste a inmigrantes llegados al islote. / armada española
Un miembro del Destacamento Naval de Alborán, ahora bajo el mando valenciano, asiste a inmigrantes llegados al islote. / armada española

El nuevo cometido de vigilancia fronteriza de Capitanía pone bajo su mando a los efectivos de la Armada en Alborán

J. A. MARRAHÍ

Valencia va a ganar protagonismo en la vigilancia o auxilio humanitario de inmigrantes en la zona del Estrecho y norte de África. Como ya avanzó LAS PROVINCIAS, Capitanía, sede del Cuartel General Terrestre de Alta Disponibilidad, asume este año el denominado Mando de Presencia y Vigilancia Terrestre (MPVT), brazo de las Fuerzas Armadas pensado para la vigilancia estratégica en puntos fronterizos. Según fuentes del Ejército de Tierra, dicho mando, situado ahora en Valencia, «adquirirá un carácter decididamente conjunto (combinación de fuerzas de Tierra y Mar) con la integración en el mismo del destacamento de Alborán», conformado por efectivos son responsabilidad de la Armada.

Eso significa que la presencia militar permanente en el islote de Alborán pasa ahora a depender de Capitanía dentro de ese nuevo cometido que es el Mando de Presencia y Vigilancia Terrestre. No significa que militares valencianos se tengan que desplazar a la pequeña isla, sino que los efectivos de la Armada allí destacados responden ante Valencia por la reestructuración planeada por el Ministerio de Defensa.

Geográficamente, el islote de Alborán es un solitario trozo de tierra en medio del Mediterráneo. Está a poco más de 92 kilómetros del litoral de Almería. Es un erial de roca volcánica y guano con una superficie de unas siete hectáreas y una longitud entre sus puntos más distantes de unos 650 metros.

Defensa mantiene una docena de efectivos en la isla para vigilar el mar y garantizar la soberanía

En el plano histórico y administrativo, la isla fue asignada a Almería en 1884 por disposición del rey Alfonso XII. Ya después de la Guerra Civil, fue ocupada por un destacamento de Marina que la abandonó en los años sesenta del siglo pasado, pero la presencia militar se restableció poco después y, desde entonces, siempre hay miembros de la Armada en el islote. De hecho, son los únicos habitantes.

Para España, la importancia estratégica radica en su situación frente al continente africano. Mira directamente a Melilla y está en el corazón del mar de Alborán, una zona muy activa en el tránsito de pateras con inmigrantes que parten desde el norte de África con la intención de alcanzar España.

La presencia militar en la pequeña isla está integrada por aproximadamente una docena de miembros de la Armada que permanecen allí durante cortos periodos de tiempo. Su función esencial es garantizar la soberanía de España en este minúsculo fragmento de tierra, pero entre sus cometidos está también la vigilancia del tráfico marino y aéreo. Y, naturalmente, la de actuar en casos de avistamientos de pateras en coordinación con las Fuerzas de Seguridad del Estado.

De hecho, a lo largo de la historia ya han prestado varios servicios de auxilio humanitario relacionados con el paso de pateras por la zona. Uno de ellos se produjo el 3 de marzo de 2017, cuando el Destacamento Naval de Alborán avistó una embarcación con 32 inmigrantes. Navegaban a milla y media de la isla.

Poco antes de las tres de la tarde, la patera alcanzó el pequeño puerto de la isla de Alborán. Eran 25 hombres y 7 mujeres, una de ellas embarazada. Los militares comprobaron su estado de salud y finalmente se les trasladó a una embarcación de Salvamento Marítimo para su traslado a la península para comparecer ante la Policía Nacional.

La asignación a Capitanía de las tareas de control fronterizo militar a nivel estatal, entre ellas el mando del destacamento de Alborán, muestra la confianza del Gobierno en los profesionales del Cuartel General Terrestre. Contrasta con el lado antimilitarista del tripartito, que el año pasado elevó una Proposición No de Ley a través de Les Corts pidiendo al Gobierno el desalojo de los efectivos del cuartel de Santo Domingo para que el edificio sea de titularidad autonómica y cuestionando, además, su cuidado del patrimonio. El Ministerio de Defensa ya ha reiterado en varias ocasiones, tanto en la etapa del PP como en la del PSOE, que los militares seguirán en Capitanía, su histórica sede.

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