El texto incluirá pruebas de nivel para todos los alumnos

J. B. VALENCIA.

Las pruebas finales de la Lomce, eliminatorias en 4º de la ESO y 2º de Bachillerato, desaparecen completamente. Ya estaban paralizadas tras la modificación introducida por el PP durante su último mandato, una cesión que sirvió para garantizarse la investidura. Ahora quedan del todo enterradas, aunque se mantendrá su alternativa, las evaluaciones de diagnóstico muestrales (de una selección de alumnos) «que permitan conocer el estado del sistema y rendir cuentas por parte de los centros y orientar medidas de gestión y las políticas de las administraciones».

Además, se fijarán otras pruebas diagnósticas, estas de carácter censal (para todos los matriculados) en 3º o 4º de Primaria y en 2º de la ESO. Sus resultados deberán servir para detectar flaquezas y debilidades en los centros (por ejemplo la comprensión lectora o la resolución de problemas) y actuar en consecuencia. Ninguna de estas evaluaciones tendrá valor académico ni podrá utilizarse para hacer clasificaciones de centros. En la Comunitat las censales se implantaron con María José Català y desaparecieron al llegar Vicent Marzà.

Por otro lado, la propuesta incluye varias medidas para acompañar al alumnado que precise de apoyos: la opción de que los repetidores, a criterio del claustro, dispongan de planes individualizados de atención (la regulación actual ya obliga a nivel teórico a hacer un seguimiento específico); la reformulación del programa de atención a la diversidad, que en lugar de actuar entre 1º y 3º de la ESO se desplazará a 3º y 4º (excepcionalmente también en 2º); o dotar a algunos centros de más recursos a través de un sistema de rendición de cuentas.

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