LA VENTA DEL VALENCIA

Pedro M. Campos Dubón
PEDRO M. CAMPOS DUBÓN

Hay alguien por ahí que quiera comprar el Valencia? Que se haga notar. Porque una cosa es pedir que Peter Lim deje de una vez por todas el club de Mestalla y otra es que haya alguien que saque la billetera. Y tiene que estar muy llena porque habría que reunir 300 o 400 millones para que el magnate accediera a convertirse en historia de la entidad. Hace unos días Miguel Zorío, exvicepresidente del club y líder de Marea Valencianista, desvelaba que el singapurense había rechazado una oferta de 200 millones, justo la cantidad que Lim ha puesto en el club. Y no sólo es que exista esa persona o grupo interesado, lo más importante es que el elegido llegue con más conocimientos futbolísticos y comerciales que Meriton. Para ir a peor, mejor que me quede como estoy. Porque esto consiste en ofrecer coherencia para gestionar la cantera, en contar con una dirección deportiva con conocimiento para saber elegir al técnico y a los futbolistas y, también, en ser atrevido y trabajador para convencer a operadores que suelten el dinero necesario, a cambio de contraprestaciones, para reacticar el nuevo estadio. Porque las promesas de Meriton con el recinto de las Cortes Valencianas se quedaron en eso. El foco está ahora situado sobre la desagradable manera de actuar para echar a Marcelino y la sorprendente elección del nuevo entrenador, pero la salud de este club va más allá. Lim quiere sacar algún rédito de su inversión, mientras la deuda roza los 500 millones y no se aprecia demasiado movimiento en los despachos para buscar una empresa, como sí encontró el Atlético de Madrid con Wanda, que te permita reiniciar las obras del estadio. A todo ello hay que esperar a ver si la cooperativa se queda con las parcelas de Mestalla. El mes que viene saldremos de dudas. Para mayo de 2021 está la obligación por parte del Valencia de asumir el traslado definitivo mientras que la demolición del viejo campo no se tiene que alargar más allá de 2023. Quedan algo menos de dos años para que el club reactive las obras, que han sufrido múltiples vicisitudes. Y luego está Bankia. Si Peter Lim vende algún día el Valencia, quien lo vaya a comprar sabrá que hasta 2029 no se va a quitar de encima la deuda con el banco, mientras que el último plazo a CaixaBank es en 2028. La entidad tiene todo que decir en las operaciones financieras del Valencia y parece que no pondría demasiados problemas en que Lim saliera del club. Murthy dijo tras el partido frente al Chelsea que el proyecto continúa, pero que las voces críticas contra el magnate ya lleguen a Singapur a través de medios de comunicación de allí transforma la visión del dueño del Valencia, que hasta ahora recibía la información que le facilitaban, no la que observaba. Y Peter Lim protege mucho su imagen y la de sus negocios, ahora expuestos y puestos en entredicho.