PON UN PAREJO EN TU VIDA

Pedro M. Campos Dubón
PEDRO M. CAMPOS DUBÓN

Parejo me representa. Siempre en mi equipo. Juega mal o regular. Siente los colores. Parece nacido en Tavernes Blanques. Uno no es de donde nace sino de donde pace. Y el madrileño lo hace en la terreta desde hace nueve años. Extraños los primeros, excelsos los últimos. Insultaron gravemente al futbolista y a su familia. Pero jamás lo tuvo en cuenta. Cuatro necios no representan a una afición cívica que le adora. Hay quien pide un mural en Mestalla. Lo tendrá. No hacerlo sería un sacrilegio. El próximo fin de semana cumplirá 250 partidos como blanquinegro. Igualará a Javier Subirats. Mito. Lidera al equipo y ejerce de capitán. Este tipo puede llevar con orgullo el brazalete. Recordamos que desahogados como Miguel Brito han llevado la Senyera en su brazo. Eran otros tiempos. Por fin. Coherencia. El de Coslada tiene una función básica en este inicio de temporada: tiene que integrar de nuevo a Rodrigo. Marcelino mordía cuando le dijeron desde la lejana Singapur que el delantero internacional tenía que ser vendido. Al mejor postor. El Atlético mareó sin pensar en la estabilidad del futbolista. Pero el Valencia lo permitió. Dejó que viajara a Madrid y pasara el reconocimiento médico. Pero nadie sabe qué pasó y todo se olvidó. No en la cabeza del delantero, inestable estos días por el martirio que le han provocado los clubes. Sabe, además, que su venta era primordial para Lim. No salió porque Mendes falló en lo que mejor sabe hacer. Encantador de serpientes. Ahora se desintoxica con la selección, pero cuando vuelva a Paterna tiene que regresar la mejor versión. El equipo lo necesita. Es vital. No es la primera vez que Rodrigo pasa fases mustias. Incluso ha mantenido alguna diferencia con el entrenador, aunque el asturiano siempre ha alabado su implicación. Pero será Parejo el que mejor trabaje con él. Hay quien sostiene que una vez ha estado fuera del equipo, su reconquista es imposible. Yo soy uno de ellos. La mente es muy cruel y recuerda siempre lo negativo. Ese momento de despedida, ese viaje a la capital mientras ya dibujaba en su mente el esquema del 'Cholo' Simeone buscando un hueco, ese reconocimiento médico pasado. Quizá era el momento de recaudar sesenta millones y buscar otro atacante de referencia. Agradeceríamos los servicios prestados, que han sido mucho y deliciosos, pero el Valencia está por encima de cualquiera. Ojalá me deje fatal y marque tantos goles como coscorrones me merezco. La única duda es si la secretaría técnica tenía un sustituto de postín. Marcelino admitió que no era así. Mateo Alemany y Pablo Longoria no sólo están para exigir, también están para dar soluciones a su jefe, para ponerle las cosas difíciles con argumentos. Ni unos son tan malos ni otros son tan buenos. Sólo Parejo es perfecto.