Los niños a los que nadie rescató

Claro que sería injusto culpar de esas muertes a los actuales dirigentes pero ¿es que acaso antes no lo era?

Pablo Salazar
PABLO SALAZARValencia

Lo malo de acuñar un eslogan tan demagógico como aquel de Mónica Oltra de que venían «a rescatar personas» es que con la misma facilidad con la que lo usaron sus creadores mientras hacían oposición a golpe de tuit, camiseta y pancarta se vuelve en su contra ahora que viven cómodamente instalados en los siempre confortables despachos del poder. Porque por más que los abanderados y los voceros del pensamiento único hayan tratado de pasar de puntillas sobre el asunto, aún estamos por escuchar una declaración no sólo contundente sino bien argumentada acerca de qué ocurrió con los dos niños de Godella que fueron, presuntamente, asesinados por sus padres, una pareja que vivía en unas condiciones extremas y que presentaba unos signos de comportamiento que hacían no ya necesaria sino imprescindible la intervención de las autoridades competentes. Con mayor motivo cuando desde el propio entorno familiar -la abuela- se había advertido de los riesgos que corrían los pequeños y del temor de que les acabara pasando algo malo, como desgraciadamente así fue.

Pero de momento, todo lo que hemos conseguido -más allá de las inevitables condolencias, los días de luto y los minutos de silencio- es asistir a la habitual aplicación de tácticas evasivas tipo es que no teníamos competencia, el ayuntamiento se ocupaba, se habían activado los protocolos de actuación o no estaban empadronados, que no digo que no sean ciertas y hasta comprensibles pero que en otro tiempo no habrían servido de nada. Rafael Hernando, el exportavoz del PP en el Congreso, lo clavó, aunque luego haya tenido que sufrir la típica lapidación de la izquierda política y mediática: si este crimen llega a pasar con un Gobierno de derechas, tendríamos escraches ante los domicilios de los responsables. Pero ha pasado, ¡ay, qué dolor!, con un Gobierno central en manos del PSOE, un Consell tripartito de socialistas, nacionalistas y populistas, y un Ayuntamiento con una alcaldesa también nacionalista, de Compromís, la misma formación de aquella Oltra rescatadora de personas y actual vicepresidenta del Ejecutivo valenciano además de consellera de Igualdad y Políticas Inclusivas. ¿Sería ventajista y notoriamente injusto acusar a la líder de Compromís de estas muertes? Por supuesto, casi tanto como cuando a cada muerte de una mujer a manos de su marido, novio, pareja o expareja esa misma izquierda que ahora se escandaliza con Hernando salía en tropel a señalar la evidente responsabilidad cuando no directamente la culpa de la autoridad de turno, que por supuesto era del PP. O como cuando ante un desahucio, los entonces activistas y hoy alcaldes, concejales o consellers arremetían y acosaban a ministros o diputados populares. Igual es que entendimos mal lo de la lucha de clases, que en realidad vendría a querer decir que hay clases de personas que merecen ser rescatadas y otras que no.