Lo importante es el 9 de marzo

Me trae sin cuidado la agenda de las políticas durante el día de hoy. Lo crucial es saber qué harán a partir de mañana para acabar con la discriminación de la mujer

MARÍA JOSÉ GRIMALDO

Llevo días, semanas quizá, leyendo y oyendo informes sobre la brecha salarial. Datos. Cifras frías, como las del paro, detrás de las que existen historias personales tremendamente injustas. Salarios dispares por el hecho de ser mujer. Reducciones de jornada, y por tanto de sueldo, para cuidar de los hijos. O de los mayores. Posibilidades de ascenso y promoción laboral mermadas. Truncadas en muchos casos para poder atender situaciones y necesidades del día a día en miles de hogares españoles.

Hasta ahí una realidad incontestable. Intolerable y contra la que es difícil no coincidir en que hay que luchar para acabar con cuantas situaciones, no sólo la brecha salarial, también el acoso, los abusos, la violencia de género, la falta de conciliación o el escaso reconocimiento del trabajo doméstico, supongan discriminación o minusvaloración de la mujer. Por justicia social.

Pero compartiendo el fondo, la esencia de cuanto ha llevado a convocar la huelga de hoy, aunque discrepando de algunas de las cosas que he leído en más de un manifiesto, lamento la deriva que el asunto ha tomado en los últimos días. Sobre todo tras certificar, calendario en mano, que 2017 también tuvo un 8 de marzo. Y 2016. Incluso 2015. ¿Qué ha pasado este año entonces? ¿Quizá que EE UU no había levantado aún la voz? ¿Que el foco mediático estaba en asuntos como el procés? ¿O que la clase política no había visto hasta ahora la oportunidad de patrimonializar el tema?

Por eso hemos vivido jornadas estos días en las que uno de los grandes temas de debate ha sido qué iban a hacer hoy las diputadas. Las diferencias de posición entre ellas, si secundaban la huelga, el paro de dos horas, si tenían o no agenda pública o si optaban por quedarse trabajando en el despacho. A mí, con el debido respeto, me trae sin cuidado. También cómo decida pasar el día la ministra Tejerina, Cifuentes o Mónica Oltra. Que cada cual haga lo que considere oportuno. A mí lo que realmente me importa es saber qué harán todas ellas, todas esas dirigentes políticas que sí han hecho pública su agenda de hoy, a partir de mañana.

Cuántas iniciativas promoverán para que sean más los inspectores que salgan a la calle con el fin de acabar con esa brecha salarial que, según los técnicos del Ministerio de Hacienda, roza los 4.200 euros en la Comunitat. O cuántas propuestas se presentarán en Les Corts, o en el Consell, o en los Ayuntamientos, para ampliar, por ejemplo, esa red de guarderías que permita a las mujeres (y hombres) dejar a sus hijos y no verse obligadas a reducir jornadas laborales, o a abandonarlas, para poder cuidarlos. Lo que ocurra a partir de mañana. Eso sí me importa. Sobre todo para poder hacer balance cuando el año que viene llegue de nuevo el 8 de marzo.

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