FUEGO LIMOSNERO

Ramón Palomar
RAMÓN PALOMAR

Los grandes gobiernos limosneros fruto de su estricta y letal ideología son los de las dictaduras comunistas. Limosnean bellacos a base de sopa boba hasta arrastrar a la población hacia los terrenos del hambre que les mata. Salvo los gerifaltes y los enchufados del partido, esos infectos chivatos que sobreviven pisando las almas del prójimo, los ciudadanos soportan las sevicias del poder que les reduce a la famélica osamenta. Pablo Iglesias escupiendo el fuego de las limosnas durante un mitin resulta tan penoso como Sylvester Stallone cuando quiso montárselo de actor serio junto a, nada menos, Harvey Keitel, Ray Liotta y Robert de Niro en 'Copland'. De todas formas, el Fumanchú del formidable casoplón no puede ser tan tonto, no me lo creo. El imperio levantado legítimamente por Amancio Ortega pagó, en España, el último año, 1.629 millones de euros. Entonar ahora la canción limosnera obedece a un ansia profunda por recuperar el terreno perdido acumulando minutos de telediario al precio que sea. Zapatero permaneció sentado cuando desfilaba la bandera yanqui de las barras y estrellas, con lo cual colapsó las portadas de la prensa y adquirió notoriedad instantánea así como cierto perfume guerrillero de rebelde tontorrón que mucho público compró gozoso. Si ya es malo que nuestro comunista de salón, caviar, piscina y verde pradera de jardín se enrosque la boina de hoz y martillo contra los que donan millones contra el cáncer, peor se me antoja el personal que acepta ese mensaje de mentiras y puro resentimiento. Por otra parte, ¿acaso ellos no se jactaban de donar parte de su sueldo hacia chiringuitos de su órbita? Pero con una diferencia fundamental... Ellos donan el dinerito de un sueldo que brota de nuestros impuestos. Don Amancio lo extrae de su bolsillo particular tras pagar sus impuestos.